Entrada destacada

JORDAN PEACOCK - A Different Kind of Strange (2023/ JP)

Imagen
Vuelvo a visitar ése curioso mundo-fenómeno que se da en éstos extraños días, el de los "discos no-discos". Que no tienen formato físico,  para entendernos. Preocupante reflejo de unos tiempos cada vez más difíciles para la creación,  el buen gusto, el criterio......el Arte. Absolutamente sepultado en mierda. Vale, siempre existieron las demos. Y me dirás que es más fácil darse a conocer ahora, ser más visible y audible y blablabla. Más al alcance de cualquiera. Quizá por éso la injusticia con los buenos álbumes se hace más flagrante. En el caso del desconocido Jordan Peacock, sabemos que es un guitarrista y programador MIDI de Nashua, New Hampshire. Y que éste es posiblemente su segundo trabajo en estudio, aparte de un directo. Con lo que, aún en su formato solo, significa que toca en vivo. Que no es un proyecto de estudio. Aquí cuenta con colaboradores. Y lo más sorprendente es que cuando lo escuché  por primera vez, creí  que llevaba toda una banda. Tal es el efecto, desde

KITARO - in Person (1980/ Pony Canyon)

 "Poco después,  Kitaro emprendía una carrera en solitario que lo llevaría a ganar un Grammy por su insulsa música new age, tan del gusto de millones de oyentes". Esto dice el polémico Julian Cope en su irregular "Japrocksampler". Libro en el que destacan sus prioridades elitistas-snob sobre el auténtico panorama psico-prog de Japón.  Y se le ve el plumero. En ésa frase encontramos el tópico supremo sobre Kitaro : Líder de la New Age= aburrimiento al cuadrado. Falso. Venía de dónde venía,  de la Far East Family Band. Y eso siempre le acompañó en sus obras. Puedo atestiguarlo.



Presencié un concierto suyo de lo más prog rock que he visto en mi vida. Con él y tres señoritas japonesas armadas hasta los dientes de sintes analógicos.  Y un batería que golpeaba como un alumno de John Bonham. Por no hablar de un guitarrista americano que era puro David Gilmour. Tendrá sus discos anodinos, pero también cosas muy interesantes.

Y éste live que en apariencia no lo parece, grabado en Shibuya (Tokyo) en 1980, es sencillamente majestuoso. Masaaki Takahashi, o sea, Kitaro, rodeado de Rolands, Korgs, Mellotron y Prophet 5. Con un segundo de a bordo por entonces desconocido : Ryo Okumoto, bien servido también de Oberheims, ARPs, Korgs, Rolands, mini-Moog y Mellotron. En la próxima década encontrará su definitivo sitio con Spock's Beard. Aún tenemos a Yasuo Kojima (sinte, fiddle, guitarra acústica,  percusiones) y Jin Sekiguchi (batería y percusiones mil). Así que sí,  esto es una banda.

"Prologue" (4'55) nos introduce en pureza berlinesa kosmische de total analogía cósmica. Sus frágiles melodías esotérico-orientales están más cerca de Schulze o Popol Vuh que de Yanni, no lo dudes. Sin pausa, (no las hay en todo el disco), una secuenciación froesiana nos adentra en "Eternal Spring" (4'51), que suena a exotismo de Tangerine Dream. Paradojas de la vida, ahora éstos con una japonesa en sus filas. A mí es que lo de "música de relajación" me hacía mucha gracia. Cada uno se relaja con lo que le gusta. Otros lo harán con Black Metal, digo yo,  y tan amigos.

Otro secuenciador grave muy Baumann presenta "Westbound" (4'07), que muy bien podría ser un outtake de "Stratosfear"......O de los TD actuales, pues incluye un solo de fiddle muy al estilo de los alemanes en la actualidad. Un loop de miniMoog encadena con "Silver Moon" (3'40), que es pura poesía  melódica. Delicadeza oriental y elegancia heredada de la Far East Family Band. Con un Mellotron coral que ennoblece la pieza. Ruido blanco enlaza con "Peace" (4'03), de nuevo con el fiddle creando misterio y alimento para la fantasía. 

En el otro lado, "Bell Town" (3'56) es otro compendio Schulze /Deuter de belleza evidente. Que se desarrolla en "Morning Prayer" (3'07) como si fuera un sólo tema, dada su natural resolución. Lo mismo para la progresiva "Tienshan" (4'30) de agilidad Moog a la Simonetti y descriptiva casi Camel-Goblin. Sin pausa ni aplausos (no se oye ni uno), realmente como un álbum de estudio, "Four Changes" (3'11) impresiona en su profunda abstracción lírica, que roza al Tony Banks de los 70.

Finalmente "Magical Sand  Dancing" (9'29) completa con acústica y batería un majestuoso momento  sympho-prog no muy alejado de Eloy, Wallenstein o Grobschnitt. Colosal prog de sintetizadores de sublime grandeza y pompa.

Si esto es "new age insulsa" yo soy campanero de El Pilar.



Un sintetista de personalidad y sonido acusado (tómese por ambas acepciones), "culpable" de haber tenido éxito. A Vangelis lo canonizan. A Kitaro lo despellejan. Pero su discografía bien merece una exploración sin tanto prejuicio ni infantil reduccionismo.

J.J. IGLESIAS


Temas
00:00 01 - Prologue
03:11 02 - Mugensui
09:50 03 - Nishi e no Omoi
13:58 04 - Shichuu no Michi - Kokusuijou no Gensou (Silver Moon)
17:41 05 - Shizukesa
21:34 06 - Shourou
25:29 07 - Asa no Inori
28:49 08 - Tenzan
33:04 09 - Kugatsu Juuhachinichi
36:39 10 - Shinpi Naru Suna no Mai (Lorlan)

¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 





Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. Kitaro es uno de mis músicos de cabecera, y que haya gente que diga que es música de spa (o de ascensores) me la suda. Un detalle sobre el disco que se te ha pasado por alto: este disco (también llamado In Person Digital en algunas ediciones) es prácticamente la versión en directo de otro disco, el Silk Road 2.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario