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BATERISTAS EN LA SOMBRA Cap. 53: BARRIEMORE BARLOW, el arquitecto rítmico de Jethro Tull

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 Existen bateristas capaces de marcar el tempo. Otros poseen una técnica tan deslumbrante que convierten cada interpretación en una exhibición de virtuosismo. Y luego están aquellos músicos que consiguen algo mucho más difícil: transformar la batería en un instrumento narrativo. Barriemore Barlow pertenece a esta última categoría. Nacido como Barrie Barlow el 10 de septiembre de 1949, en Birmingham (Inglaterra), fue rebautizado por Ian Anderson como "Barriemore", un nombre que encajaba con el humor surrealista y la estética teatral de Jethro Tull. Aquel pequeño cambio de nombre acabaría formando parte de la mitología del grupo. Aunque nació en Birmingham, pasó buena parte de su juventud en Blackpool, donde conoció a quienes acabarían siendo compañeros fundamentales de su carrera: Ian Anderson, John Evan y Jeffrey Hammond. Aquellos años estuvieron marcados por la explosión del beat británico y el nacimiento de la llamada British Invasion. Como muchos jóvenes de su generación, ...

EL HOMBRE ASTRAL - Tierra (2009, Musea)

El Hombre Astral no nació cual proyecto de un día, por lo que Involución estaba pidiendo el relevo a un nuevo lanzamiento en el que se confirmase la determinación cargada de coraje y valor de un proyecto poco usual. César Díez y sus compañeros han alcanzado a su debut y, gracias a Tierra, lo adelantan para seguir camino. La visión de un rock no tan frecuente como debiese en nuestro país.



Originales pero directos, sin marear florituras que lleven a laberintos que podrían agotar al oyente, El Hombre Astral incluye en su estrenado disco compacto nueve canciones cuyas influencias pueden ir de canadienses como The Smalls a un art rock totalmente deudor de las instrumentaciones progresivas. Si a esto le sumamos unos textos estupendamente amasados, espacios en los que enmarcar la evolución espiritual y el supuesto estirón intelectual de nuestra extraña sociedad, nos encontramos entonces ante una grabación poco oída en las promesas por batirse el cobre frente a la industria musical. 

La acidez de esa “Bienvenida” que describe la realidad del músico que cada noche se lo juega todo sobre la tarima que le ofrece el bar, el pub o la sala de marras, consigue alcanzar a la presa –en este caso tu curiosidad– para introducirla en unas reglas muy particulares que se desglosan gracias a “Suerte”, “Grúas” o “Reina De La Casa”, ese cachetazo a la caja tonta –de sublimes arreglos instrumentales–.



Un álbum como pocos, lugar en el que ese raciocinio de Díez hace del grueso un ejemplo de vanguardia entendida cual manera de dar colores a un rock que en los últimos años se le ha notado a la cuarta pregunta, sobre todo haciendo caso a tanta propuesta insustancial que tiene pagada de antemano una campaña de promoción mastodóntica. El Hombre Astral es otra cosa, y por eso debieron durar en nuestro panorama sonoro.

por Sergio Guillén

https://sguillenbarrantes.wordpress.com


 
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