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SPHINCTER ENSEMBLE - A Collective Improvisation Recorded in London, 2 January 1972 "Harrodian Event # 1" (1972 / Rebrush)

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 Bastaron unas llamadas telefónicas  en un frío día 2 de Enero de 1972. No tan fácil. Primero, la resaca de la Nochevieja, contemos con ella. Segundo, sólo teléfonos fijos. Había que contactar con la persona en el momento adecuado. Y eran siete. Yo no lo veo tan fácil...... Paul Buckmaster (cello eléctrico), Martyn Ford (french horn), John Gustafson (bajo eléctrico), Trevor Morais (batería), Ann Odel (órgano y piano eléctrico), Peter Robinson (teclados, producción y mezclaje) y Anthony Walmsley (guitarra). Un septeto de improvisación que no se conocían de haber tocado previamente. Y que se bautizaron como Sphincter Ensemble. Parece poco serio. Su resultado lo fue y mucho. Quedan en el Harrodian Club, montan una Studer Revox A77 de cinta. Un par de micrófonos Shure de primeros 70 y surge el milagro. A tocar. Durante horas. Aquí están plasmados los primeros 45 minutos de tirón,  sin edición,  ni trampa ni cartón.  Cada uno con sus particulares influencias. Unos es...

EL HOMBRE ASTRAL - Tierra (2009, Musea)

El Hombre Astral no nació cual proyecto de un día, por lo que Involución estaba pidiendo el relevo a un nuevo lanzamiento en el que se confirmase la determinación cargada de coraje y valor de un proyecto poco usual. César Díez y sus compañeros han alcanzado a su debut y, gracias a Tierra, lo adelantan para seguir camino. La visión de un rock no tan frecuente como debiese en nuestro país.



Originales pero directos, sin marear florituras que lleven a laberintos que podrían agotar al oyente, El Hombre Astral incluye en su estrenado disco compacto nueve canciones cuyas influencias pueden ir de canadienses como The Smalls a un art rock totalmente deudor de las instrumentaciones progresivas. Si a esto le sumamos unos textos estupendamente amasados, espacios en los que enmarcar la evolución espiritual y el supuesto estirón intelectual de nuestra extraña sociedad, nos encontramos entonces ante una grabación poco oída en las promesas por batirse el cobre frente a la industria musical. 

La acidez de esa “Bienvenida” que describe la realidad del músico que cada noche se lo juega todo sobre la tarima que le ofrece el bar, el pub o la sala de marras, consigue alcanzar a la presa –en este caso tu curiosidad– para introducirla en unas reglas muy particulares que se desglosan gracias a “Suerte”, “Grúas” o “Reina De La Casa”, ese cachetazo a la caja tonta –de sublimes arreglos instrumentales–.



Un álbum como pocos, lugar en el que ese raciocinio de Díez hace del grueso un ejemplo de vanguardia entendida cual manera de dar colores a un rock que en los últimos años se le ha notado a la cuarta pregunta, sobre todo haciendo caso a tanta propuesta insustancial que tiene pagada de antemano una campaña de promoción mastodóntica. El Hombre Astral es otra cosa, y por eso debieron durar en nuestro panorama sonoro.

por Sergio Guillén

https://sguillenbarrantes.wordpress.com


 
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