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Goblin – Roller (1976)

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 La primera vez que supe de Goblin fue por la película Suspiria. Su banda sonora me había llamado la atención desde el primer golpe, y se me hacía bastante interesante: todo su universo giraba en ese horror atmosférico que la banda recreaba para la cinta. Me obsesioné con ello. Pero en aquellos tiempos no existía internet y no había información por ninguna parte, así que Goblin se quedó en el olvido. Solo de vez en cuando aparecían los recuerdos, como sombras que regresan cuando quieren. Conseguir algo de ellos era una odisea, y los precios, ya saben, altísimos para esos tiempos. Así que lo dejé ir. Con el pasar de los años, y por esas jugadas raras de la vida, pillé Roller en un escaparate. No sabía qué era lo que me iba a encontrar. La portada me atrapó al instante: ese diablillo tocando el violín, el fondo blanco, el título en rojo… me voló la cabeza. Aunque el precio era un poco más de lo que tenía, igual lo compré. El viejo CD era una maravilla, y qué decir de su sonido. Pero ...

BAI BANG - Attitude (2000, Riverside Records)

 Desde Suecia, y combinando una suerte de pop para la FM y un hi-tech AOR bastante básico –al menos, para lo que se estaba grabando en dicho género por aquellas fechas–, aterrizaba en la década de los ochenta el por entonces quinteto The Bai Bang. Enemy Lines les sirvió en 1988 como álbum de presentación. Elepé cargado de un estilo que pronto olvidarían para, ya en 1991, pasarse a un rock más americano que sueco, a un hard melódico en ocasiones concordante con la escena de Sunset Strip; así lo ejemplificaban piezas como el tema título de ese nuevo disco: Cop To Con. Para este segundo vinilo, Bai Bang deciden quitar el The de su nombre y así continuarán el resto de su carrera.  



En 1996, y como nuevo movimiento en su personal asalto a la escena rock, se decantan por un larga duración de hard a la vieja usanza. Ridin’ High es tan americano como, por momentos, británico, ante todo por las composiciones que siguen la línea de los Thunder –o por la versión del clásico de The Clash “Should I Stay Or Should I Go”–. Continuando su método creativo, que deja entre uno y otro lanzamiento una media de cuatro y cinco años de espera, el cuarto Attitude se hace realidad en 2000. Y es en ese momento cuando deciden reencontrarse con su pasado, aunque sin renegar de los postulados grabados a fuego en Ridin’ High.



Attitude es por tanto un CD de hard rock (“Rock ‘N Roll City”, “Werewolf”, “Peepin’ Tom”) como de hard melódico (“Make My Day”, “Don’t Stop” o la fantástica “Home Sweet Home”, seguramente la mejor canción de este elepé) e incluso AOR (“Wild Young And Free”). Y que, cual cierre, tiene a “25 Years Of Rock ‘N’ Roll”, pieza en donde el sonido de las seis cuerdas de Mikkie Nilson y sus riffs atesoran la pura esencia del Spaceman Ace Frehley de trabajos como Trouble Walkin’ o Frehley’s Comet; incluso el cantante de los Bai Bang, Diddi Kastenholt, casi clava el tono vocal del guitarra solista de los Kiss. 

por Sergio Guillén

https://sguillenbarrantes.wordpress.com


 
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