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Cucharada – El Limpiabotas Que Queria Ser Torero (1979/ Chapa)

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 Metro de Madrid. Catacumbas del underground, mediados 70. Hábitat de futuras bandas y músicos luego de renombre. Nada más descriptivo. Nada más apropiado.  Cucharada eran un grupo de rock teatral contracultural, (como en Zaragoza El Grifo y El Patito Feo, con la banda Micky Mouse). Cabía de todo en sus delirantes shows y puestas en escena, improvisadas en un tanto por ciento elevado. Algo que molestaba al post-franquismo, mal llamado, "transición".  Manolo Tena (sí,  el mismo), era el bajo y voz solista. Antonio Molina y Jesús Vidal los guitarras. Y José Manuel Díez, el batería. Pasó mucha gente por Cucharada, no creas.  Gracias a "Laboratorios Colectivos Chueca", más conocidos como "La Cochu", una anárquica agencia de management imposible y edición de comix alucinados, tocan por donde pueden. Y les consiguen un hueco en el "Viva el Rollo 2" de Chapa, el mejor de la serie. Eso les dará opción a sacar un single con sus dos temas y un único álbum

DIAMOND HEAD - Canterbury (MCA, 1983)

 En una reciente reunión cervecero-musical entre el boss de ésta casa, Joe L. Peterson y el que escribe, éste me hizo una enigmática pregunta : "¿Cuánto hace que no escuchas "Canterbury" de Diamond Head?". Eones, le respondí. A lo que me lanzó un no menos misterioso "hazlo". No sé si me estaba lanzando un reto o me estaba haciendo una putada. O las dos cosas. Lo cierto es que por culpa de ése disco, la más prometedora y relevante de las bandas chatarreras NWOBHM vio cómo todo se le desmoronaba como un castillo de naipes."Canterbury", aún a día de hoy, es un álbum desconcertante.



Desde el 76 llevaban intentándolo Diamond Head, sin prisa pero sin pausa, progresando adecuadamente. Lanzando un "autocrowfounding"  single, (las bandas aún tenían vergüenza y orgullo propio) en el 79. Teloneando ese año a AC/DC e Iron Maiden (que por entonces eran como ellos). Repitiendo en autoedición en 1980 con un segundo single y el buscadisimo debut album, "Lightning to the Nations". Y finalmente fichando dos años más tarde con MCA, señal de que se estaban haciendo bien las cosas.

Sustituyen a Manowar sin previo aviso en el Reading Festival 82. Y editan el soberbio segundo "Borrowed Time". Pero  el 83 es año de apuestas fuertes que implican cambios. Durante la grabación de "Canterbury" se deshacen de su sección rítmica.  Duncan Scott deja su batería a Robbie France y Jamie Lane. Y Colín Kimberley pasa el bajo al futuro FM, Mervyn Goldsworthy. Quedan el cantante Sean Harris y el guitarrista Brian Tatler como sumos jefes de la burra. Además hay teclados. Chris Heaton  en el disco, Josh Phillips- Gorse en vivo.

Reflexionando sobre éste "reto-putada" que supone "Canterbury", creo que la desmedida ambición artística de Tatler/Harris les jugó una mala pasada. Evolucionar rápido es arriesgado, aunque se haga bien. El paso del anterior disco a éste,  le hubiera costado a una banda normal algo así como 10 años. Ellos lo hicieron en menos de uno. El puñetazo estilístico fue brutal para la peña NWOBHM. Diamond Head habían pasado de un maravilloso heavy/hard melódico,  con un pie en el "Presence" de Led Zeppelin, a algo mucho más sofisticado, inteligente y a su manera, progresivo.

La producción futurista de Mike Shipley junto con el dúo tenía aires FM, en su prístina y acerada fabricación. Pero el material iba más lejos. Sin ningún tipo de parecido (o sí. ..) estaba más cerca del arty hard rock de Blue Oyster Cult, por poner una remota referencia. ART-HARD-ROCK casi profetizando el futuro Metal Prog.

La prodigiosa voz de Sean Harris destaca sobremanera en "Makin Music", un tema que pudo ser puro AOR, pero a Tatler no le dio la gana que así fuera. Es....algo más "intelectual". Palabro éste que ya no nos abandona en todo el disco. Y su forma de tocar la guitarra es casi Alex Lifeson. "Out of Phase" demuestra cómo hacer increíble rock melódico sin caer en el AOR (al menos no como lo conocemos). Ante todo porque en algunos sectores de la crítica,  estas tres letritas seguían siendo una "dirty word". La siniestra majestuosidad de "The Kingmaker" anda adelantándose a Queensryche,  King's X y Robert Plant. "One More Night" también es "AOR intelectual", (excelentes ejemplos como "Modern Pilgrims" de Ashton, me vienen a la mente). Y "To the Devil His Due" es como una épica de los primeros Queen en maligna simbiosis con Cannata (o Arc Angel,  más concretamente). En el otro lado sigue lo imprevisto."Knight of the Swords" está entre el Neo Prog de Twelfth Night y las abstractas-pero-compactas composiciones de Máx Webster. "Ishmael", con su arábiga melodía que inspira genios y tuaregs,  la veo perfecta en "Club Ninja" o "Imaginos" de B.O.C. Otra que hubiera hecho buena función en la radio es "I Need Your Love", aunque Diamond Head no tenian ese objetivo en mente. Finalizando con "Canterbury" en otra "magnífica seriedad" más cerca del dramatismo de Freddie Mercury, (piano incluido), que de los piojosos chatarreros.  Demasiada clase, me temo. Ese año abren el Monsters of Rock 83 de Donnington , y la gira del "Born Again" de Black Sabbath.....se juntaron dos albumes incomprendidos.



Tras esto, poco más, la separación. Pero no se vayan, amiwitos! Llegarán reuniones, nuevos cantantes y discos, un estilo más "adecuado" (ejem) y la supervivencia en base a la leyenda. Metallica y Megadeth se deshacen en elogios......Pero no hay pelotas de hacer una versión de éste disco. Su verdadera OBRA MAESTRA.

J.J. IGLESIAS



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