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LA ESCENA DE CANTERBURY 6 (Caravan 3)

Estamos en 1974 y la experiencia caravanera de tocar con una orquesta sinfónica fue un relativo fracaso. Sobre el mes de julio el bajista John G.Perry los abandona y a partir de aquí los bandazos, cambios, orientación de estilo y una idea nada clara de que hacer y por donde seguir sería la tónica general. Pye Hastings es el que mantiene el pulso junto con Richard el batería fiel. La dispersión en todos los sentidos mediados los 70´s la vamos a encontrar no solo en Caravan sino más bien en todas las agrupaciones del árbol genealógico asociado al estilo con el agravante además de que las formaciones no suelen pasar más de dos o a lo sumo tres veces por el estudio de grabación para grabar un disco como veremos más adelante. Cierto es, que la banda de Hastings aguantará hasta nuestros días hasta rozar lo anecdótico. 




En realidad, considerar a Caravan a partir de su siguiente álbum “Cunning Stunts” de 1975 como rock progresivo es algo confuso y esto ocurre con muchas otras bandas que logran seguidores fieles que siguen comprando sus discos simplemente por ser quienes son. El nombre es la marca registrada. Si un disco como este se le ocurriese a una banda anónima, de seguro pasarían completamente al anonimato. Para cubrir el puesto de bajista contratan a Mike Wedgwood del grupo Curved Air y la banda cruza el charco para tocar en los USA. De esta gira hay alguna grabación no oficial bastante decente actualmente recuperadas y mejoradas en calidad. Hay que reconocer que los seguidores del grupo como el que escribe les perdonamos todo y en mi caso estoy tan acostumbrado a ellos que paso por alto canciones y formas musicales que en otra hipotética banda con otro nombre probablemente no soportaría. Este es el problema de ser “fan” o “seguidor” acérrimo de cualquier cosa. 

Nunca he sido fan de nada a decir verdad. De hecho me horroriza el término sin embargo cuando algo te hace gracia lo tragas casi todo y hay que admitirlo. Si lo piensas nada merece veneración en esta vida y la mayoría de las cosas están en las fantasías de nuestro cerebro y en hacer valoraciones absurdas debido a esa enfermedad llamada entusiasmo. Tampoco nadie está libre de hacer el gilipollas y a veces incluso es sano ser consciente de ello siempre y cuando no tengas responsabilidades y ello no suponga efectos negativos a terceros. 

Siendo benigno diré que este disco que todavía mantiene a David Sinclair es por lo menos agradable, pero en realidad es simplemente una forma de canciones de pop rock setentero con cierto estilo elegante y arreglos aparentes. 

Aquel sonido británico tan original y encantador de sus primeros discos desaparece por completo. Caravan sin el sonido característico de su órgano ya no tendrá en adelante su marca indeleble que lo hacía único y atractivo. El por qué lo bueno dura siempre tan poco en todos los aspectos de la vida es una amarga constante inherente a la condición humana y esto sí que merece un sano cachondeo y sarcasmo. Parecemos incapaces de mantener la excelencia salvo en breves ráfagas y momentos casuales. La condición es ser siempre un desastre. Siempre reitero que por un acierto que tenemos hay infinitas cagadas en todo lo que hacemos día tras día año tras año. 

Siguiendo lo dicho si yo estuviese en esta banda probablemente pensaría que son unos caprichosos que se aburren y se cansan pronto de todo. Una banda de rock es por norma una construcción inestable. Una mente completamente sana dedicaría su tiempo a la observación y a la no participación absolutamente en nada en esta vida. Pero llevado a la práctica no debería ser una cuestión de voluntad que eso es el motor del mundo y de la inercia, pero sí quizás más de propósito e inteligencia emocional. De pensar con claridad. Que la experiencia anterior sirva para mejorar y hacer mejor música. ¿Parece lógico verdad? Pues por experiencia os digo que muy pocas bandas en el mundo de la música rock lo hacen o lo consiguen. La dejadez y el hastío y el desequilibrio son patologías muy comunes en el músico. Esa es desgraciadamente la norma y muy pocos logran llevar a cabo fuera de influencias e intereses ajenos una línea digna y razonable. En el mundo progresivo y desde luego en el resto de estilos pasa algo parecido y salvo honrosas excepciones, siempre nos encontramos con el mismo proceso: Primer trabajo prometedor, los dos o tres siguientes buenos o muy buenos, a continuación, pasables, después mediocridades y al final el absoluto desastre. Haced la prueba con cualquier banda consagrada o famosa y lo comprobareis.


 

En “Cunning” tenemos el inicio a modo de canción-himno “The Show Of Our Lives” y el final con la suite “The Dawsong Concerto” ambas lógicamente de Sinclair y lo más recomendable. El resto son canciones inocuas y aburridas muy cercanas al AOR bien hechas mientras escuchas tomando vermú-bostezo en una terraza. Poco más. David Sinclair haría una más de sus habituales escapadas y nuevamente la música sufrirá un cambio de tercio. Con la entrada de Jan Schelhaas al piano eléctrico y variados sintes, siguen haciendo bolos por el Reino Unido incluso con Sinclair en un mano a mano teclístico por breve tiempo y de alguna forma recuperan el toque jazz-rock pero aquella delicadeza y hasta ternura de sus primeros días se la llevará el viento y el recuerdo.

“El Perro Ciego de St Dunstans” de 1976 cuya divertida portada es la calle central del casco viejo de Canterbury recupera un ímpetu muy diferente al semi-aburrido disco anterior. Este trabajo va a tener sus detractores habituales y sus acérrimos defensores, yo mismo sin ir más lejos. Es un disco que me encanta y no me preocupa lo más mínimo si es o no prog rock o cualquier otra cosa. De principio a fin es alegre y adictivo y el tiempo ha pasado muy bien por él. Te invita al movimiento constantemente hasta que culmina con esa encantadora pieza llamada “All The Way” de nueve mtos demostrando la capacidad que tienen para hacer bonitas melodías y música elegante cuando les da la gana o cuando tienen un día o momento acertado. En cualquier caso, el disco para mi gusto ha ganado con los años. El concentrado-animado trabajo instrumental y la feliz coordinación entre temas que se suceden unos a otros da la sensación de estar escuchando una larga composición con varios movimientos. Es lo que yo llamo “un disco de tirón” sin necesidad de seleccionar una escucha determinada. Ponlo y déjalo. Un auténtico “recarga pilas”. No grabaran algo similar ya nunca.

Para la mayoría de seguidores de la banda, aunque ya muchos los habían abandonado, este será el último disco recomendable real del grupo y yo debería darles la razón. El mustio final de década y las que vendrán en adelante no conseguirán sacar a esta leyenda del ostracismo, la mediocridad y de los cuatro seguidores locos repartidos por el mundo. 

En lo personal progresivo prefiero siempre lo inglés y el Reino Unido en general. Con ellos crecí y lógicamente perdono y admito discos que con otros lugares del mundo ni haría. Reconozco que no soy objetivo y que por alguna extraña razón que desconozco, son de esos grupos a los que les coges afecto y con los años terminan siendo un fiel compañero de escucha. 

Todos los álbumes hasta la actualidad van a tener “algo”. Ese algo no soy yo para decir es bueno, regular o malo. Simplemente van a ser una cuestión personal que solo los seguidores fieles y acérrimos de esta banda van a entender lo que quiero decir. En música como en todo en la vida hay cosas con las que nos familiarizamos de una manera especial. Como te has educado y con qué gente y ambiente has tratado es fundamental. Entran a formar parte de nosotros mismos y esa es una sensación que no se puede explicar con palabras. Quizás lo más parecido es la relación que mantenemos con nuestras mascotas. Nuestros amigos los perros y principalmente los gatos en mi caso. No se me ocurre otra cosa para definir a veces la extraña relación que tenemos con la música. Lo positivo de esta banda en directo es que siempre mantuvo las versiones de sus mejores temas del pasado en escena y casi siempre además dándoles diversas variaciones según el personal del momento. Por ejemplo piezas largas como “The Love in Your eye” , “For Richard” o la siempre fresca e impresionante “Nine Feet Underground” casi siempre formaban parte del set list en directo. 



La única ocasión que tuve de verles fue en la sala Luz de Gas de Barcelona en Mayo de 2003. Pudo más la ilusión de tenerlos enfrente que lo que el concierto fue en sí mismo. Cuando tienes una banda que ha formado parte de tu vida ves las cosas de forma emotiva y agradable. Correctos. Muy profesionales. La inclusión del fino guitarrista Doug Boyle daba a los temas una visión algo diferente y Schelhaas es un buen teclista que reproducía con bastante exactitud las viejas composiciones. Dave Sinclair les había vuelto a dejar plantados por enésima vez poco tiempo antes. Lástima. Aunque tengo que decir que llegué a verlo con Camel en noviembre 1979 en Pamplona (no está históricamente acreditado, pero así fue) junto con su primo Richard en un concierto “Caramel” memorable, pero se notaba demasiado que estaban a sueldo para rellenar las composiciones de Látimer quedándose en un discreto segundo plano.

Lo que acabo de decir en cuanto a lo irregular de su andadura se puede aplicar al siguiente “Better By Far” de 1977, incluso al peor disco que sería “The Album” de 1980. En el 82 se juntaría la agrupación original al completo para grabar “Back To Front” en un fallido intento de recuperar “ese” sonido ya imposible de captar en unas composiciones insípidas y flojas, aunque con algún leve atisbo gentil y amable que no va a convencer a nadie salvo a los incondicionales y aún así.

Pasarán trece años de sequía en la banda. Coughlan montará un pub en su pueblo. Richardson ejercerá habitualmente de músico de sesión. Los Sinclair uno con una carpintería y el otro se irá a vivir a Japón. Hastings no sabemos. Imagino que tocándose los… en el pub de Richard.



Llega 1995 y nos sorprenden con “The Battle Of Hastings”, nunca mejor dicho, aunque en realidad es una referencia histórica medieval de un conflicto entre anglosajones y normandos en el año del señor 1066. Perdieron los británicos por cierto. En este disco que muchos esperábamos con cierto interés no sucede nada especialmente relevante con canciones más o menos acertadas y agradables sin más. Jim Leverton ex miembro de la Steve Marriott Band entra de bajista para los siguientes años. Los siguientes trabajos se irán alargando en el tiempo.

 Richard Coughlan arrastraba una artritis reumatoide degenerativa y posteriormente debido a una neumonía fallecería lamentablemente en 2013 lo cual fue un duro golpe para la banda y la pérdida de un amigo incansable desde los comienzos. Pye hastings perderá la voz casi por completo en los últimos dos discos y es realmente lamentable oírlo cantar en directo. Si siguen ya es por pura inercia y nostalgia, pero tienen el tiempo acabado. En lo personal es un grupo al que siempre le he tenido aprecio y simpatía y me he hecho mayor junto a ellos. ¿Que más decir?... pues eso. Que el tiempo pasa irremediablemente para todos.

Continuará

Alberto Torró



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