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Lurrie Bell – The Blues Caravan Live At Pit Inn (1983)

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 Todos conocemos la historia (o leyenda) de Robert Johnson, quien vendió su alma al diablo en un cruce de caminos (crossroads). Lurrie Bell quiso romper ese mito con su disco The Devil Ain't Got No Music («El diablo no tiene música»). Para él, el blues es puramente espiritual y celestial.   Lurrie Bell nació en 1958 en Chicago, Illinois. Es hijo del legendario armonicista de blues Carey Bell. Creció viendo a Muddy Waters, Eddie Taylor y Sunnyland Slim ensayar en su propia casa. Con seis años comenzó a tocar la guitarra y a los ocho se trasladó a vivir a Misisipi con sus abuelos. A los 17 años volvió a Chicago y formó Sons of the Blues junto a Billy Branch y Freddy Dixon (hijo de Willie Dixon). Durante la década de los 80 cayó en severas adicciones y problemas de salud mental que lo llevaron a vivir en la indigencia. En 1989 publicó su primer disco, Everybody Wants To Win. En los 90 resurgió de sus cenizas lanzando Mercurial Son (1995). De su amplia discografía, de casi una vei...

Peter Baumann – Trans Harmonic Nights (1979/ Virgin)

 "Froese-Franke-Baumann". A cualquier aficionado a la prog-trónica se le harán los ojos chirivitas al mencionar éste tridente inmortal. Para muchos el mejor line-up de Tangerine Dream.



Peter Baumann llevaba dos años de silencio en solitario desde su espléndido debut, "Romance 76". A excepción de su colaboración  en el álbum de la cantante Leda, "Welcome to Joyland" (1978). Entre el verano del 78 y Enero del 79 se encerró en sus berlineses Paragon Studios, para dar forma a éste segundo trabajo, "Trans Harmonic Nights". Todavía un gran disco de la "cosa nostra", aunque más directo y menos experimental que el primero.

Había batería real a cargo de Wolfgang Thierfeld, de los excepcionales Release Music Orchestra. También se acreditaban "horns" por parte de un tal B. Jobski. Sinceramente, no logro dar con ellos en todo el disco. Si están,  lo hacen muy bien camuflados. Y es que a la producción estaba el propio Peter Baumann, tan bueno en ésas artes como a los sintetizadores.

"This Day" emprendía éstas "Noches Trans Harmónicas" en cinco minutos de pureza secuencial made in "Stratosfear". Con el Vocoder a modo de un instrumento electrónico más (algo que va a repetirse, recuérdese que era toda una novedad por ésos días). En complicidad con un hábil uso de los platos de Thierfeld. Así como emulación de guitarra por parte del sinte principal.

Muy Vangelis se presenta en su melodía protagonista, "White Bench and Black Beach" (8'50), el tema más extenso del álbum.  Muy bien combinados los electronics con la percusión.  Sin que ésta se coma el trabajo de Baumann. Todo un arte el saberlo combinar y que resulte la mezcla.

"Chasing the Dream" (4'34) vuelve al redil "tangerino" (el título habla por sí mismo). Con cierto regusto a un medievo-futurista. Una joya de la secuenciación analógica bien aplicada. De la que Baumann es un maestro. Y otra perla que podría estar en "Stratosfear", plácidamente. 

Vuelve el Vocoder en un tema muy Kraftwerk - Harmonia,  "Biking up the Strand" (2'26). Minimalista y acertado ejemplo de la mejor corriente Dūsseldorf.

Vuelta al vinilo para que suene "Phaseday" (5'50). Casi naive, al punto de los pioneros Space Age. Pero ahí radica su mágica sencillez. Otra vez más cerca de Harmonia que de TD. Aunque éso se soluciona rápido con la siguiente, "Meridian Moorland" (4'34),  de cruceta secuencial y batería orgánica,  consiguiendo un dúo  de química brillante en su sonido. Quizá la más arriesgada de todo el álbum. 

En el espíritu de "The Third Site" (5'10) todavía se impone ésa oscuridad tan del agrado de éste sintetista, a la hora de componer. Y que tanto aportó a los Tangerine Dream más clásicos. Éste corte sin ir más lejos, condensa todo aquel estilo único de los padres de la Berlín School.

La final "Dance at Dawn" (4'02), en su naturaleza fílmica,  vuelve a recordar a Vangelis, pasado por el tamiz personal de Peter Baumann.



......El hombre que poco después se cayó en la marmita de la "modernidad", editando dos cuestionables discos de synth-pop : "Repeat Repeat" (81) y "Strangers in the Night" (83). Con el tiempo los he aceptado como lo que son, un signo de los tiempos. Aunque distan mucho de llegar hasta el nivel de calidad de sus dos primeros trabajos.

J.J. IGLESIAS



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