La música siempre ha servido a grandes rasgos generalmente para dos cosas y es importante captar la sutil diferencia en ambas. Por una parte, está principalmente “para llenar el tiempo” y por la otra “para usar ese tiempo” porque se supone que todos entendemos lo que es decorativo visual y aquello que abriendo sus puertas nos ofrece un mundo dentro de sí mismo. Por lo general toda la música y el arte en concreto ha ido perdiendo ese “mundo interior” para cambiarlo por ese objeto funcional “que está ahí” pero no tiene ninguna función aparte de llenar un espacio vacío. Al igual ocurre con la música actual que solo tiene el propósito de romper el silencio y molestar lo más posible para evitar toda respiración y calma. Porque un mundo sin ansiedad ni estrés no es bueno para ningún negocio. A poco que uno use la “atalaya” que llevamos encima de los hombros se habrá dado cuenta que todo está pensado y orientado para “no pensar” “no sentir” y por supuesto no “cuestionar” porq...
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Ensayos sobre un sonido (EM): SERGIUS GOLDWIN - Lord Krishna Von Goloka (colaboración J.J. Iglesias)
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El productor Rolf Ulrich Kaiser fue el visionario culpable de las jam sessions ácidas más famosas de la escena alemana. Tomando el patrón de las "acid tests" típicas de San Francisco. En las que Grateful Dead y demás alicates se ponían como los "Freak Brothers" para desvariar música "desde la otra dimensión". Y efectivamente lo conseguían. Esta sana práctica, llevada al terreno kraut, era un abono perfecto para el cultivo de misticismos perceptivos sonoros.
Primero en el 72 Kosmische Kuriere, y en el 73 como Cosmic Jokers, se reunirían en el estudio del legendario Dieter Dierkg, que hasta se atrevía con el bajo. De allí saldrían sus tres infaltables álbumes oficiales (luego aparecerían más cintas). Habría que añadir a esta fructífera cosecha el "Seven Up" de As Ra Tempel, ek "Tarot" de Walter Wegmüller y "Lord Krishna Von Goloka" del pintor suizo Sergius Golowin. Álbum conceptual ultra-místico, con la imprescindible colaboración de Cosmic Jokers. Esto es, los Wallenstein, Jürgen Dollase (piano, mellotron, guitarra, percusiones) y Jerry Berkers (bajo, guitarras, percusiones, coros). El Padre de todo (s), Klaus Schulze ebn los teclados, guitarras y percusión. Y el dúo Witthüser & Westrupp, Bernd y Walter respectivamente, a las guitarras, percusiones y flautas mayormente. Quizá los inventores del cosmic folk alemán. Son ayudados por Jörg Mierke (guitarras, flauta, percusión, electronics).
Junta los estilos de todos y ponles los salmos alucinados que va soltando Golowin enigmáticamente. La música se metamorfosea en nebulosas híbridas, entre la electrónica de primera generación, instrumentos orgánicos (percusiones + acústicas), hipnótica flauta y mantras recitados en alemán. Ideal para montarse una secta y ponerse de pillar cacho hasta el infinito y más allá !!!
Un trance creativo puro, que conforma estadios de "descomposición compositiva" absolutamente dignos de ser estudiados por los charlatanes/embusteros de la NASA. Lo que es incuestionable es que nuevamente tenemos aquí influencias de la primera religión Floyd. Además de una Piedra Rosetta del cosmic electronic de los 70. Ponlo al lado del "Tarot" del también suizo Walter Wegmüller. Arqueológica joya.
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