1970 sería el año clave y probablemente el más imaginativo dentro de la historia de la música. Tuve la suerte de crecer con ello y vivirlo. Con 16 años todo era música, sorpresas y experiencias nuevas. La adolescencia marca los gustos mucho más de lo que creemos, porque es el recuerdo de las puertas que se abren y el pico ilusionante de la sensibilidad y la emoción en todos los aspectos. Son los últimos atisbos de la inocencia y la ingenuidad. La mente asimila todo sin filtro con entusiasmo. Las primeras hostias serias de la vida están todavía por llegar y no van a tardar para empezar a alegrarnos la existencia. En definitiva, la creatividad y el gusto de ésa época va a marcarnos de por vida. Sin embargo y como ya os comenté en la semana anterior, la música creada en ese año no llegaría a España hasta pasado un tiempo y solo algunas cosas. Recuerdo un doble LP que se editó en 1971, precisamente con el escueto título “Rock 71”. La horrible portada de ese vinilo abierto la ocu...
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Ensayos sobre un sonido (EM): SERGIUS GOLDWIN - Lord Krishna Von Goloka (colaboración J.J. Iglesias)
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El productor Rolf Ulrich Kaiser fue el visionario culpable de las jam sessions ácidas más famosas de la escena alemana. Tomando el patrón de las "acid tests" típicas de San Francisco. En las que Grateful Dead y demás alicates se ponían como los "Freak Brothers" para desvariar música "desde la otra dimensión". Y efectivamente lo conseguían. Esta sana práctica, llevada al terreno kraut, era un abono perfecto para el cultivo de misticismos perceptivos sonoros.
Primero en el 72 Kosmische Kuriere, y en el 73 como Cosmic Jokers, se reunirían en el estudio del legendario Dieter Dierkg, que hasta se atrevía con el bajo. De allí saldrían sus tres infaltables álbumes oficiales (luego aparecerían más cintas). Habría que añadir a esta fructífera cosecha el "Seven Up" de As Ra Tempel, ek "Tarot" de Walter Wegmüller y "Lord Krishna Von Goloka" del pintor suizo Sergius Golowin. Álbum conceptual ultra-místico, con la imprescindible colaboración de Cosmic Jokers. Esto es, los Wallenstein, Jürgen Dollase (piano, mellotron, guitarra, percusiones) y Jerry Berkers (bajo, guitarras, percusiones, coros). El Padre de todo (s), Klaus Schulze ebn los teclados, guitarras y percusión. Y el dúo Witthüser & Westrupp, Bernd y Walter respectivamente, a las guitarras, percusiones y flautas mayormente. Quizá los inventores del cosmic folk alemán. Son ayudados por Jörg Mierke (guitarras, flauta, percusión, electronics).
Junta los estilos de todos y ponles los salmos alucinados que va soltando Golowin enigmáticamente. La música se metamorfosea en nebulosas híbridas, entre la electrónica de primera generación, instrumentos orgánicos (percusiones + acústicas), hipnótica flauta y mantras recitados en alemán. Ideal para montarse una secta y ponerse de pillar cacho hasta el infinito y más allá !!!
Un trance creativo puro, que conforma estadios de "descomposición compositiva" absolutamente dignos de ser estudiados por los charlatanes/embusteros de la NASA. Lo que es incuestionable es que nuevamente tenemos aquí influencias de la primera religión Floyd. Además de una Piedra Rosetta del cosmic electronic de los 70. Ponlo al lado del "Tarot" del también suizo Walter Wegmüller. Arqueológica joya.
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