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Rick Wakeman & The English Rock Ensemble – Return To The Red Planet (2026 / Madfish)

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 Fue una fatalidad que " The Red Planet " apareciera en el fatídico 2020. Un año nada propicio para iniciar proyectos. Y un álbum que como era de esperar, pasó bastante inadvertido. Aún a pesar de contener logros evidentes. Una vuelta al prog por todo lo alto, que ya comenzara con aquel excelente "Out There" (2004), también de temática conceptual sci-fi. De aquel "The Red Planet" permanecen en The English Rock Ensemble el bajista extraordinario,  Lee Pomeroy (Anderson/Rabin/Wakeman).  Y el guitarrista Dave Colquhoun. Ahora con Adam Falkner en la batería y la vocalista (importante detalle éste), Mollie Marriott. Toda la música es obra del jefe, que está espléndido a lo largo del disco, sin perder forma a pesar de su edad. "The Jezero Crater" (6'56) inicia pompa típica wakemaníaca, en un tema dividido en cuatro partes. El factor grupo, como en el álbum anterior, está muy definido. Rick es el líder,  pero deja hacer a una banda sólida y de bombá...

MacArthur – MacArthur (1973)

 Otra de las bandas injustamente enterradas en el olvido, sin apenas información sobre ella, es desconocida para la mayoría de público rockero. De origen Norteamericano con solo 2 Lp's pero de categoría superior, pasarían sin pena ni gloria por los circuitos comerciales masivos. Realizaron un progresivo inusual en las costumbres del nuevo continente, con un trasfondo muy europeo en las estructuras compositivas, confunde y sorprende la procedencia del otro lado del charco.



El derroche de calidad y creatividad es total, el potencial enorme y el virtuosismo patente, sin embargo no hubo continuidad. Su sonido se sostiene sobre una importante base de teclados, mayoritariamente sintetizadores moog y minimoog,  última tecnología del momento, que nos retrotraen a la memoria irremediablemente los muros de sonidos uniformes y punzantes que solían aplicar EL&P en sus años dorados. Composiciones técnicas arropadas por unas guitarras arpegiadas a ritmo muy atractivo, dan una nota más humana a los temas. La guitarra solista hace acto de presencia en ese escenario poseída por el espíritu de JACK ACKERMAN, sobre todo en aquellos pasajes en que la velocidad de los dedos sobre el mástil es imposible de seguir, dando lugar a una fusión de notas enmarañadas e indivisibles formando cabriolas, rizos y rimbombancias adictivas.

Melodías que aunque en una primera impresión no lo parece son de esqueleto sencillo, pero a la vez elegantes, carente de elementos superfluos y directas, donde la dualidad guitarra - teclados es absoluta dueña de la situación.

La voz, por debajo de lo que debería representar, no está a la altura de las circunstancias, sin mostrar expresividad, falta de fuerza, no consigue alcanzar la garra necesaria. El parecido con el cantante de NEUSCHWANSTEIN es muy cercano, una entonación rígida que no consigue meterse al oyente en el bolsillo. Es cierto que el sonido del grupo también coincide en ciertos aspectos con el de MACARTHUR.



Se observan pasajes que coinciden bastante con secuencias realizadas por la banda canadiense RUSH , y eso ocurre en aquellos escenarios en los que las guitarras toman un cariz más duro y pesado. Incluso las coincidencias llegan a ser increíbles donde uno de los tracks suena de tal forma que el ritmo te atrapa y por un instante piensas que estás  ante una versión modificada de "la villa Strangiato" del magnífico álbum "Hemispheres".

De obligada escucha, el buen fan del progresivo no queda insatisfecho.

Juan Carlos Rustarazo



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