La primera vez que supe de Goblin fue por la película Suspiria. Su banda sonora me había llamado la atención desde el primer golpe, y se me hacía bastante interesante: todo su universo giraba en ese horror atmosférico que la banda recreaba para la cinta. Me obsesioné con ello. Pero en aquellos tiempos no existía internet y no había información por ninguna parte, así que Goblin se quedó en el olvido. Solo de vez en cuando aparecían los recuerdos, como sombras que regresan cuando quieren. Conseguir algo de ellos era una odisea, y los precios, ya saben, altísimos para esos tiempos. Así que lo dejé ir. Con el pasar de los años, y por esas jugadas raras de la vida, pillé Roller en un escaparate. No sabía qué era lo que me iba a encontrar. La portada me atrapó al instante: ese diablillo tocando el violín, el fondo blanco, el título en rojo… me voló la cabeza. Aunque el precio era un poco más de lo que tenía, igual lo compré. El viejo CD era una maravilla, y qué decir de su sonido. Pero ...
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THE TANGENT - A Spark In The Aether (2015)
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En un acto de nostalgia hacia su primer volumen e intentando aligerar la carga musical de su anterior trabajo, se meten de nuevo en el estudio ya con Luke Machin como coproductor de la tangente y segundo de abordo con Tillison. “Spark” es una especie de continuación de la “música que murió en soledad” de 2003 pero en una línea más fresca y festiva.
La fluidez compositiva se aparta por completo de las densidades mostradas en el “Travail”. Sin embargo la maduración de la banda ya no presenta las influencias de los reyes de las flores y nos ofrecen un álbum musculado y muy personal de puro prog-rock a la vintage y bien tuneado de estilos. Este es un disco alegre ya desde el principio.
La pegadiza “A Spark In The Aether” con sus cuatro mtos podría ser perfectamente el single prog del año.
Los siguientes 12 mtos de “Codpieces and Capes” siguen la línea activa muy rock en sentido literal con buenos arreglos vocales y un sinte solista que lucha en competir con la tremenda guitarra “machinera”. Los pasajes instrumentales se suceden con espíritu alto y motivador. Los dedos de Luke se salen del mástil. Un chaval prodigioso éste y Tillison acaricia el hammond de vez en cuando para bajar calorías.
“Clearing The Attic” comienza con la flauta de Travis y volvemos de nuevo al condado de Kent en agradables paseos por su campiña. Pegadiza melodía y bonita pieza a la Hatfield/Caravan. Las teclas como dios manda en ese arzobispado cervecero porrero del este de Inglaterra con sus vericuetos jazz-rock campestre para no perder las buenas costumbres. Nueve minutillos de nada que se hacen cortos lo cual es bueno.
En la siguiente pieza se les cruzan los cables con los Floyd y la famosa hacha del Eugenio y no me preguntes por qué, que sé lo mismo que tú. “Aftereugene” empalma con la anterior en un puente acústico de guitarra pero sin la tensión necesaria que es la clave de la original y apenas se le parece. No le veo la gracia al saxo imitando los gritos e histerias del Roger Waters. Un capricho supongo.
Llega la épica americanada con los 21 mtos de “The Celluloid Road”. La cocktelera Tangent y los vicios sonoros made in USA se unen en un curioso y entretenido tema. Nos vamos hacia el funky-rock-blues-brass, con algo de jazz-fusion a la Zappa y toque peliculero a lo cinta de acción 70´s con ausencia casi total de toque british. Más que Tangent parecen ahora los Rare Earth o Chicago. Bueno pasas un buen rato no lo niego. Entre lo sorprendido y entretenido. Cierra la función una segunda parte de “A Spark…” en línea similar y con un jazz-rock algo estándar. En definitiva momentos buenos …otros no tanto aunque en general buen trabajo. Alberto Torró
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