Al igual que sucede con otras bateristas como Terri Lyne Carrington, Cindy Blackman y una extensa lista de revolucionarias del Groove, Sheila Escovedo navega en la actualidad entre las sombras de un tiempo presente donde el algoritmo campa a sus anchas borrando huellas de bateristas, que quedaron impresas en otra época, que a pesar de nos ser muy distinta a la actual en diversos aspectos, preservaba el respeto por la musicalidad y la interpretación desde el respeto más riguroso de la misma. Guiada por la fuerza de su familia y la fe en la música, la ganadora del premio Grammy ha forjado un legado destacándose como una de las figuras más influyentes e innovadoras de la música moderna. Con un espíritu intrépido y la inquebrantable confianza depositada en su propósito, Sheila Escovedo ha dedicado su vida a seguir su camino, y lo ha hecho en ámbitos donde nunca se esperaba que las mujeres lideraran. Se abrió camino en una industria dominada por hombres, y en pa...
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KINGDOM - Kingdom 1.970 (Colaboración Christian Jiménez)
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¿Podremos contabilizar alguna vez a todas las bandas que llenaron los '70 de buena música?...imposible. Por mucho que alguien lo intente, siempre aparece en el sitio más inesperado un álbum que desconocía realizado por un grupo del que nunca había oído hablar.
Siempre que se nombran los '70 nos vienen a la cabeza los nombres de Deep Purple, Black Sabbath, Jethro Tull, YES, Led Zeppelin, QUEEN...pero detrás de esos dinosaurios inalcanzables había también un numerosísimo grupo de formaciones dispuestas a contribuir en aquella prolífica década. KINGDOM es una de ellas, sin duda.
Un grupo de "rock" tradicional con un sonido que aúna influencias, llevando trazos de los ecos sureños que había dejado The Allman Brothers Band y mucho "blues" bastante reconocible en la sentimental "If I Never was to See her Again", y un progresivo o psicodélico más propio de cualquier grupo de Gran Bretaña, a cargo del uso del órgano de Jim Potkey que se expresa juguetón en "Prelude" y espléndido en "Seven Fathoms Deep".
El sonido fuerte y distorsionado de la guitarra de John Toyne también está muy presente, dándole energía y versatilidad a este producto, expresándose con maestría en una clásica "Everybody's had The Blues" y en una de mis preferidas: "Back to the Farm", pieza que parece una combinación de FACES, The Guess Who y Steppenwolf.
Y luego aparece "Morning Swallow", de casi ocho minutos de duración que tiene un bello lado progresivo y melódico que hace que te acuerdes del "Stand Up" de Tull.
Blind Faith y, sobre todo, Iron Butterfly también pueden encontrarse un poco entre el extenso muestrario de sonidos que inunda este LP facturado por unos músicos que con mucho sentimiento crearon esta obra que no creo que se merezca quedar bajo el polvo imperecedero del olvido.
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