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SPHINCTER ENSEMBLE - A Collective Improvisation Recorded in London, 2 January 1972 "Harrodian Event # 1" (1972 / Rebrush)

 Bastaron unas llamadas telefónicas  en un frío día 2 de Enero de 1972. No tan fácil. Primero, la resaca de la Nochevieja, contemos con ella. Segundo, sólo teléfonos fijos. Había que contactar con la persona en el momento adecuado. Y eran siete. Yo no lo veo tan fácil......



Paul Buckmaster (cello eléctrico), Martyn Ford (french horn), John Gustafson (bajo eléctrico), Trevor Morais (batería), Ann Odel (órgano y piano eléctrico), Peter Robinson (teclados, producción y mezclaje) y Anthony Walmsley (guitarra).

Un septeto de improvisación que no se conocían de haber tocado previamente. Y que se bautizaron como Sphincter Ensemble. Parece poco serio. Su resultado lo fue y mucho.

Quedan en el Harrodian Club, montan una Studer Revox A77 de cinta. Un par de micrófonos Shure de primeros 70 y surge el milagro. A tocar. Durante horas. Aquí están plasmados los primeros 45 minutos de tirón,  sin edición,  ni trampa ni cartón. 

Cada uno con sus particulares influencias. Unos estaban por Miles Davis, otros por el prog o psych, o por la clásica contemporánea europea de Ligeti, Penderecki, Stockhausen o Messiaen.

Todos recuerdan en el interior del álbum lo bien que se lo pasaron. En completa libertad. Que es donde los músicos mejor se expresan. Y aquí había nivel.

Que luego se trasladaría a trabajos de David Bowie, Elton John o The Rolling Stones (caso de Paul Buckmaster). Ann Odel formó en Blue Mink. Trevor Morais en Peddlers. Anthony Walmsley  en los jazz rockers, Napoli Centrale. O John Gustafson y Peter Robinson, dos de los miembros del trío progresivo Quatermass, por citar sólo uno. Como digo, esto es serio. 

Curiosidad grande es encontrar en el mastering, hecho en California, a la leyenda synth kraut, Michael Hoenig (junto a Greg Whelchel). Para la reedición en vinilo de Trading Places (2021). Antes había sido editado en cd en 2013. Hasta eso, archivado en un cajón durante 40 años. Que tiene narices la cosa.

El disco se divide en cinco "Eventos" en la cara A y cuatro en la B. De algún modo había que "partir" esta tarta inmensa. 

"Event # 1" (Freen-Josp)" entra en territorios jazz rock desde el minuto uno. Para nada marcianos, si es lo que el amable lector ha presupuesto de antemano. Muy en las cercanías de las improvisaciones clásico-jazzy de EGG, pero más rico en sonidos. Hasta siete instrumentos sonando.

Ann Odel viene acreditada como organista y Rhodes, pero en la foto interior sale con una Gibson Les Paul.....Y Peter Robinson no se va a quedar mirando. Bueno es.

Todos juegan un papel preponderante en un momento u otro. Y no deja de asombrar lo nítido de la calidad sonora, grabado con cuatro trastos primitivos.

Buckmaster pone el clima camerístico, a veces cuasi oriental y rozando a Third Ear Band. Normal, pues fue miembro de ésa banda única.

Que conjuga perfectamente con el avant jazz del resto. No puedo evitar pensar en territorios afines del sello ECM por ésas fechas.

Sección de ritmo escandalosamente buena, fluída  y con una seguridad de total confianza. Dentro de embarrados territorios improvisados.

Esto se vislumbra en "Event # 2" (Sylvan Interlude In A Petunia Patch", "Event # 3" (Buckforgusode-Morrobwal) o "Event # 4" (Pigeons Awake!!!)...... El cachondeo en los títulos delata un hermanamiento filosófico con la coña marinera de los de Canterbury. Es que esto podría serlo perfectamente.  Y aunque tocado en un húmedo pub de Barnes, de hecho lo es. 

Una muestra de música inquieta, terriblemente valiente y libre de presiones. Donde todos aportan sus ganas de sorprender. Con riesgo y sin límite. 

Mike Ratledge o Richard Sinclair, Robert Wyatt o Dave Stewart, todos se hubieran apuntado gustosos a esta juerga dominguera de resaca navideña.

Que plasma el momento creativo de aquellos músicos, todavía muy underground,  sin vacilaciones. Con resultados entusiasmantes.



Lástima que solo tengamos 45 minutos de aquella maratoniana jam de horas. Una caja con todo el material posible sería de un muy alto interés. 

Pero que se haya reeditado este rarísimo disco, ya es como para celebrarlo.

J.J. IGLESIAS





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