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CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Meer - Wheels With in Weels (2024)

 Otra vez prog escandinavo. La verdad es que curiosamente las bandas que vienen del frío suelen defraudar algo menos que el resto del planeta. Supongo que será por realizarse en una sociedad generalmente más civilizada y con mejor educación desde la escuela. 



La falta de propuestas melódicas que se alejen del metal y de la bronca sonora me obligan a un sobreesfuerzo semanal a la búsqueda de algo que no me obligue a ir a la farmacia o al otorrino. Menos mal que tengo tiempo. 

Estar en una edad en la que ya hay que empezar a cuidarse no depende solamente de dejar el alcohol, el tabaco, el azúcar y alimentos que sientan mal y salir a andar (solo por supuesto) 10.000 pasos matinales. Eso ya está controlado. Cuesta al principio, pero te aseguro que la mente y el estómago y su famoso eje intestino-cerebro lo agradecen. 

También depende ya con quien te juntas y a quién soportas. Para colmo las previsiones y el previsible cambio político y social al absoluto y rancio retroceso conservador a finales de este otoño, más los continuos acontecimientos negativos no auguran nada bueno. 

Por lo que mí replanteamiento y como si se prevé casi con seguridad por estos lares retrocedemos a la sociedad del blanco y negro de los 40 con el previsible retroceso generalizado de mínimo coeficiente intelectual añadido, dependerá si merece la pena seguir haciendo “absurdas cosas culturales” o apagar definitivamente toda conexión por salud mental con el mundo exterior. Me temo la respuesta.

Precisamente es el momento de dejar de hacer un montón de gilipolleces con la ilusión de cubrir el hastío y el aburrimiento y centrarte exclusivamente en lo realmente práctico y efectivo. Como dije la semana pasada, si estabas de actor en la película es el momento de salir y quedarte de observador al margen viendo como la caga todo el mundo. Mientras tienes algo de empatía es descorazonador, pero cuando te libras de ello y llegas a la “mente fría” y ya solo te preocupa tu gato es sumamente entretenido. Así es la vida.

Emplear los años que te queden en aquello que realmente te merezca la pena es un ahorro de tiempo y energía enorme. Soltar carga y deshacerte de cosas innecesarias es fundamental. 

Tu piensa en que todo lo que has acumulado probablemente irá a la basura del contenedor en cuanto palmes. Así que evítales un trabajo innecesario a tus allegados que bastante paciencia han tenido en aguantarte. (risas). 

Recuerdo ese mismo pensamiento en Frank Zappa: “si te interesa lo que hago que sea ahora, porque cuando ya no esté nadie se acordará y sinceramente me importa tres narices”

Centrándonos en lo que nos ocupa, yo cada semana rebusco ya con cierto hastío y nula esperanza, por encontrar alguna pieza interesante musical en el inmenso mar de residuos tóxicos sonoros que estoy seguro también influyen en el cambio climático. 

La armonía de antaño no trastornaba tanto la naturaleza como ahora. Que la flora, la fauna, los idílicos ríos bosques y montañas estén cabreados es completamente normal. Tanta mierda sonora en las ondas tiene por narices que afectar al equilibrio natural. Por eso el intentar buscar músicas por mi parte que no alteren los nervios ni nos hagan correr al wc en un apretón o una arcada peristáltica del esófago me parece el camino menos lesivo.

Meer son un octeto noruego y tengo que decir que actualmente casi todas las escasas producciones que a mi parecer merecen la pena suelen venir de los países escandinavos. Esto no es ninguna novedad ya desde hace bastantes años dentro del panorama progresivo que exige un mínimo de nivel y además las bandas procedentes de esa zona suelen coincidir en el gusto de los oídos más delicados y veteranos. 

Podríamos habernos conformado con una canción tonta de tres minutos y habríamos sido más felices y más normales os lo aseguro. Pero nos cayó la maldición. Bien sea por pasados de moda, moñas o exageradamente “sinfónicos” hay que lidiar con la soledad o el ostracismo. Siempre ha sido así y así continuará y es algo que lejos de parecer un problema (que también) es algo completamente normal y natural.

 Sin embargo, el simple hecho de pensar de que la música que nos gusta se convirtiese de repente en algo mayoritario estoy seguro de que a la mayoría de nosotros nos abatiría en el horror y probablemente perderíamos todo el interés en ella. 

Que algo sea minoritario nos debe hacer pensar en el motivo del por qué y no siempre es un privilegio más bien lo contrario. Muchas veces una fuente de sufrimiento.

Tres discos tienen en su haber esta peculiar banda difícil de clasificar y si algo me produce curiosidad en ellos es esa forma de “atemporalidad” en su música. Esa forma algo demodé de pop elaborado con arreglos descriptivos que rozan lo cinematográfico o directamente a lo clásico. Tres de sus miembros son mujeres algo que siempre me gusta resaltar. Afortunadamente obvian por completo las nuevas tendencias y esta forma de composición podría encajar perfectamente con 50 años atrás o incluso más pero evidentemente con las actuales tecnologías de grabación. Cada canción está sumamente elaborada con inteligencia y delicadeza oscilando desde lo íntimo a lo épico sin caer pastiches previsibles. 

A veces quieren rozar cierta decadencia hard rock melódica en canciones como “Golden Circle” parodia que parece hecha adrede, pero te das cuenta de lo bien trabajado que esta el “efecto” que quieren conseguir. Tanto el trabajo acústico como vocal en la mayoría de las piezas es de resaltar. Saben perfectamente lo que hacen y por momentos me recuerdan a los estadounidenses Bent Knee, una banda por cierto que será más valorada con posteridad que ahora y lo mismo diría de estos noruegos.

Estas bandas buscan crear un estilo indeterminado basándose en la experiencia de lo antiguo. Que consigan crear algo nuevo lo veo difícil, pero al menos trabajan en algo que “está fuera del circuito” y no son en absoluto previsibles ni una franquicia más de las miles de bandas aburridas que acaparan el estilo. 



Aunque he elegido este su tercer trabajo cualquiera de los dos precedentes se adaptaría a lo dicho en este artículo. En especial el segundo “Playing House” y como yo no soy de escuchar a la ligera puedo decir cuando un álbum gana con varias escuchas y cualquiera de los tres son altamente recomendables. Eso sí, no a todos los adictos y seguidores a determinadas formas de entender en prog actual les van a gustar pero lógicamente tiene que haber variedad de gustos para que la gente encuentre aquel que encaje o se encuentre a gusto.

Alberto Torró





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