Akira Ito – Bosatu & Mugen = 菩薩と無限 (1979 / Black)
Que "Wish You Were Here" de Pink Floyd fue un álbum que casi creó un género, es un hecho histórico. Se notó especialmente en Alemania, con aquella andanada de bandas soft-prog de finales 70, o sellos como Sky Records. Puede que sea una de las razones por la que es mi álbum favorito de los británicos. Aunque con los años, "Obscured by Clouds" ha ido ganando terreno en mi particular gusto. Un disco que muchos no saben ni que existe. Y aún más, los que ignoran que es una banda sonora.
También en Japón se notó su influencia. Su calidez étnica iba como anillo al dedo a un estilo que profetizaba la próxima (y fallida), new age. Aunque llevaba elementos intensos de psicodelia, ambient, prog etéreo, kosmische kraut y sabor oriental.
Y ahí es donde entra en acción la Far East Family Band. Secta-comuna de iluminados melenudos con tres teclistas en sus filas. Masanori Takahashi, más conocido después como Kitaro. El "líder de la secta", Fumio Miyashta. Y Akira Ito, nuestro invitado de hoy.
Este último mantuvo en su incipiente carrera en solitario, tras la disolución de la banda, su mismo misticismo entre lo oriental y floydiano.
En poco más de dos años, del 78 al 80, se marcó cuatro guapos discos que mantenían el nivel y la leyenda de su antigua banda. De hecho, podrían haber sido de la Far East Family Band.
Su debut, "Inner Light of Lie" (1978), atrapó el interés de la crítica y público especializado. "Bosatu & Mugen" fue el tercero, de 1979. Con un equipo de músicos de alta cualificación progresiva. Kei Ishikawa (bajo) Shizuo Takahashi (batería de la FEFB), Chitose Shibata (guitarra), más dos percusionistas agregados. Akira Ito a los sintetizadores mil, composición y producción.
Con pajarillos de fondo en un jardín de almendros en flor, así de lánguido y gilmouriano comienza "Bosatu" (7'42). La herencia Floyd brilla en todo su esplendor. También lo kosmische teutón. No olvidemos que Klaus Schulze produjo "Parallel World" (1976) de la FEFB.-Solemnidad espacial de majestuosos teclados, rítmica flotante y guitarra a lo "Shine on you crazy diamond". Cosmic vals muy bien hecho, efectivo, perfecto para atrapar la atención del seguidor planante del sello francés EGG. Un acierto fue mantener banda orgánica y no ir de sintetista solo. Una gozada de inicio.
"Me-Za-Me" (4'18) juega con cosmic jazz rock a la manera de Agitation Free, allá por 1974. También se advierte cierto regusto funk en la guitarra rítmica, que podría equipararse a los momentos más espaciales de Funkadelic. Los pajarillos continúan. Dando esa imagen poética de un santuario perdido, (o con rubia en chándal amarillo, a punto de rebanarte el pescuezo con una katana!).
"Kokoro & Karada" (4'32) mantiene esa admirada devoción hacia "Wish you were here", en modo nipón. Akira Ito se las apaña para que el denso paraje sintetista dominante, deje espacio para que respiren los demás miembros de la banda. Curiosamente, aquí me recuerdan a leyendas progresivas hispanas, del tipo Imán Califato Independiente o Azahar. Lo mismo podría pasar con Teddy Bautista para "Mitu" (5'36), de cuando el ex-Canarios iba de sintetista en ésos días de 1979. Los gorgojos siguen con su cargante trino, entre etnicismos del Sol Naciente y space rock planeador. Pura mística ansiolítica que relaja, sin caer en la modorra. Solemnidad instrumental como refugio y desconexión ante tanta idiocracia televisiva.
La segunda cara lleva los títulos en japonés, y yo no me veo capacitado para su traducción, así que paso de escritura cuneiforme.
Un corto tema de poco más de dos minutos, plantea desenchufe terrenal vía enseñanzas Rick Wright.
Le sigue uno de 7'35 minutos, con mantra incorporado y los jodidos pajarillos dando la brasa. El desarrollo ambiental toca planteamientos Ash Ra Tempel, Sand, Popol Vuh o Klaus Schulze, al pie del monte Fuji.
Y lo mismo para los dos títulos restantes de cuatro y cinco minutos.
Música meditativa y trascendental cuyo mayor mérito es lo bien que entra a base de incluir ingredientes progresivos, kraut, étnicos y los obligados e influyentes floydismos.
Su cuarto álbum, "Japanesque" (1980), coronó una racha creativa tan interesante como el mismo legado de la Far East Family Band.
Akira Ito no tuvo el éxito desmedido de Kitaro. Pero mantuvo una continuidad estilística con la banda madre, que lo hizo mucho más interesante.
J.J. IGLESIAS
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