Entrada destacada

CRÓNICAS DE LA RESISTENCIA: Van Der Graaf Generator - The Bath Forum Concert 2023

 Conforme uno va acumulando años también va refinando la perspectiva de aquello que generó un impacto en sus tiempos de adolescencia-juventud y además en ese momento en que el cerebro está acumulando una información nueva no comparativa con otras cosas. Que aquella música que llamamos rock progresivo en realidad ocupase tan poco espacio de tiempo en un concepto global, porque no olvidemos que en tan solo cinco años de 1970 a 1975 crease una especie de leyenda en la creatividad de la música, es realmente un fenómeno irrepetible.



La musicología y la historia en su estudio comparativo ha ido desarrollando los diferentes estilos “importantes” en cómputo general de décadas. La clásica y la llamada música folk necesitaron varios siglos de evolución y desarrollo. El jazz, el rock y la electrónica unas cuantas décadas. Sin embargo, el rock progresivo fue un “instante de cinco años”. Un caso raro. Es cierto que por definirlo de alguna forma coge elementos y técnicas de otros estilos. Podría decirse que es un “híbrido” pero una vez que lo escuchas lo identificas perfectamente tanto por su sonido como por su estructura compositiva. Quizás no podamos encajarlo en aspectos concretos, pero una vez que te familiarizas en la experiencia auditiva conjunta, identificas perfectamente el término o la etiqueta como prefieras llamarlo. Un crisol de estilos que en la mezcla dan un resultado original. 

Me arriesgaré a decir que en las décadas siguientes el producto original va a convertirse en una “marca blanca” o en sucesivas imitaciones algunas mejor conseguidas que otras. Esto hasta llegar a verdaderas “suplantaciones y engaños” vendidas como prog music completamente adulteradas y falsificadas como en el caso del metal progresivo y otros numerosos derivados. Meter todo en el mismo saco se ha hecho demasiado grande hasta adulterar por completo el producto original. Lo cual ha derivado en confundir por completo a las siguientes generaciones.

Vayamos a 1970. Los que por entonces teníamos 16-17 años en realidad no teníamos ni idea de conceptos musicales ni experiencia previa para comparar y entender lo que escuchábamos. Tan solo nos fascinaba y nos daba cuerda a la maquinaria de la imaginación. 

Que quiero decir con esto, pues que en realidad empezamos a entender y a “diseccionar” realmente ese estilo de música a través de la experiencia de los años. Sorprendería saber que los mismos creadores del estilo en sus inicios no tenían ni idea de lo que estaban haciendo y mucho menos definirlo en términos estilísticos. Irónicamente fueron los críticos en su día los que pusieron nombres y etiquetas que luego fueron asimiladas y aceptadas por los propios músicos y creadores.

Lo he contado en muchas otras ocasiones, pero es preciso recordarlo. Las primeras escuchas de discos como “Tarkus”, “Thick as a Brick” “In The Land Of Grey and Pink” “Close to the Edge” “Foxtrot” “Third de Soft Machine” incluso aquella marcianada llamada “Phaedra” de los Tangerine y tantos otros de esa época nos cautivaron en la primera escucha por su extrañeza, por ser “diferentes” pero en realidad no entendíamos muy bien aquello porque nuestro cerebro, incluso el de sus creadores que estaban experimentando en muchas ocasiones, no estaba preparado y la única experiencia que teníamos en esa edad era la música pop y rock de los años previos y eso en el mejor de los casos.

En realidad, el gusto adquirido y real vino años después y a día de hoy siguen siendo el referente de nuestras vidas. Pero no a todos los de mi época les pasó lo mismo. Muchos pasada esa “moda-tendencia” lo despreciaron con los años y llegados los 80´s nos llamaron “dinosaurios” (lo gracioso es que teníamos veinte y tantos años y según ellos veníamos del jurásico) ¿os suena esta película verdad?. Naturalmente ni lo entendieron entonces ni mucho menos después. Porque para eso hace falta que te guste “de verdad” la música, un privilegio, y eso siempre está reservado a unos pocos.

La primera vez que escuché a Van der Graaf Generator sería alrededor de 1976 y reconozco que la sensación inicial fue algo claustrofóbica. Claro que uno venía de escuchar el “Selling England By The Pound” y el “Trilogy” a todas horas y aquello fue como beber leche agria con apretón de tripas. Hammill y cia acababan de editar “Godbluff” aunque el primer disco que escuché de ellos fue probablemente “H To He” y poco tiempo después “Pawn Hearts”. Una experiencia compleja pero no desagradable. De inmediato quedé cautivado por esa voz amarga y desesperada pero llena de lirismo. Recuerdo con cierta ironía que siempre los identificaban como la banda perfecta para maniaco depresivos y suicidas en potencia. 

La verdad es que creo que era más fácil suicidarte con algunos discos del King Crimson de la etapa 72-74 que con las melancólicas baladas de Peter Hammill. Pero bueno es una opinión mía sin más. 

Considero a Peter Hammill uno de los principales personajes en lo que yo considero música creativa-imaginativa. Su rica producción tanto con la banda como en solitario no es en absoluto fácil de clasificar. Una mente particularmente inquieta que no ha parado de investigar. Un icono del estilo si quieres, porque yo no suelo llamar genio a nadie, ni elevarlo a la admiración. No existen los genios. Existen personas con ciertas capacidades y originalidad para hacer cosas creativas que han conseguido mostrar al mundo su trabajo y nada más. Las leyendas y el imaginario y la parafernalia fantasiosa lo construimos los demás. Todos comen, cagan, mean y duermen como el resto de los homínidos. Lo único de especial es que hay gente que escribe, compone música, pinta un cuadro o actúa en una película y otros hacen otras cosas y actividades más deplorables como dedicarse a la política o enriquecerse jodiendo a los demás.

Van der Graaf consiguió la fortuna de no parecerse a nadie como el resto de las bandas madres y originarias del estilo. La voz de su líder es además única e intransferible. Funcionaron en tres espacios temporales con algunas diferencias de personal aunque el tamden Hammill, Banton, Evans siempre estuvo presente. El saxofonista y vientos David Jackson los dejó en torno a 2008 y el resto de producción quedó en manos del trío citado.

Al menos que yo sepa el último trabajo en directo es el doble Cd “The Bath Forum Concert” con un respeto a su catálogo y a su propia historia más que admirables. Los viejos temas han sido adaptados sin el saxo y vientos de su viejo amigo, lo que ha ganado en más teclados y menos estridencias sonoras que antaño. La música de Hammill y compañía siempre se ha etiquetado como triste, agria o amarga, pero jamás se puede decir de ella que no sea “conmovedora y lírica” hasta extremos de ponerte la carne de gallina a veces. La capacidad melódica por dramática que a veces sea puede llegar a rozar las emociones más profundas, incluso rozan una extraña ternura mezclada con desesperación y que nunca dejan al oyente impávido o indiferente. Yo vi a Peter en solitario un par de veces y os puedo asegurar que hay que tener un alma de acero para no soltar una lágrima en sus conciertos. Es de esos músicos que te dejan una sensación de puñalada en el pecho y tez pálida. Incluso con los años en los que ha envejecido mucho, su voz y actitud apenas han cambiado, aunque por lógica naturalmente la energía no es la misma. Lo que sí os puedo decir es que ver a este señor en directo es una experiencia que te marca de por vida.



El trio Hugh Banton, Guy Evans, Peter Hammil funcionan como un rioja alavesa gran reserva. La claridad del Hammond Organ es estremecedora. Esa calma de ritmo de una batería que se desvanece y se entrega en detalles sin aspavientos y ese piano voz de Hammill eterno nos relatan una experiencia de madurez que pocas bandas de su generación han conseguido mantener. Sinceramente escuchado en conjunto yo no diferencio abismos estilísticos entre los temas antiguos y los más actuales. La experiencia de escuchar a esta leyenda del progresivo es atemporal y emocionante y más para personas que ya llevamos un largo recorrido de alegrías y sufrimiento mezcladas de escepticismo, asco y resignación. Van der Graaf son la vida misma con toda su crudeza, con toda su honestidad. Pero como todo lo que una vez fue, su tiempo tiene los días contados. Brindemos por lo que fueron y por desenmascararnos la vida a través de su música y su relato.

Alberto Torró.



¿Te gustó el artículo? No te pierdas de los próximos artículos 



Vuestros comentarios son nuestra energía




Comentarios

anuncios multiplex