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L´UOVO DI COLOMBO - L'Uovo Di Colombo (1973)

El llegar a grabar un solo LP en la Italia setentera yo creo que partía más de una voluntad de apuntarse y parecerse a los mitos de la música más cool y moderna que es la que se estaba haciendo en ese momento. Esa era la idea. Como entonces la música progresiva estaba en la cresta, allá que vamos. No hubo tiempo para reflexionar de que hacer en lo que realmente gustaba. Lo interpretaron como moda. Lo cual esto tiene una lectura a día de hoy que roza lo patético.


 Yo creo que era más esto, que los propios gustos. Hoy podría pensarse este fenómeno como una situación casi cómico-surrealista. Porque igual pensaban que haciendo esa música super rara que entonces estaba de moda se iban a forrar. Como todo aquello terminó siendo una auténtica ingenuidad por eso existen tantos grupos prog de un solo álbum. Al poco tiempo muchos de ellos o lo dejaron o se apuntaron a bandas de rock convencional o pop o disco y a la maldita hemeroteca me remito. Los conciertos partían de lo mismo: veo a la gente diciendo no tenemos ni idea de lo que oímos, pero mola y nos colocamos.

 Si me plantease escribir un libro sobre la historia de la música moderna desde el impresionismo, pasando por el jazz y el rock y la electrónica me cargaría muchos pedestales, muchas ideas equivocadas, mucho boato, mucho engreimiento, muchos genios que en el fondo solo eran unos miserables peseteros y unos mezquinos con todo el mundo. Y muchas falsedades que han sido convertidas en dioses. Tranquilos que me da mucha pereza y sería una solemne tontería por mi parte. Sin embargo… ¿a alguien no se le ha pasado por la cabeza alguna vez romper con todo y crear una especie de liberación mental cultural de destruir para siempre todo lo que ama…? A mi muchas veces. Una pira con todos los discos, CD´s, libros, instrumentos, escritos, fotos, dibujos, recuerdos, teléfonos, objetos y todo aquello que en realidad no es más que una fuente de sufrimiento. Luego me entra la risa, me fumo un cigarrillo y me tomo una cerveza y se me pasa. Hasta el día siguiente.

El huevo de Colón lo montaron unos tales hermanos Volpini: Enzo a los teclados y Elio al bajo. Las guitarras se las repartían entre ambos. La batería un tal Ruggero Stefani y a la voz y front man Toni Gionta que luego al parecer formo parte de los Cherry Five (pre-Goblin). Al querido Keith Emerson deberían haberlo nombrado hijo adoptivo y embajador cultural de Italia por la importancia musical que su persona ha tenido en este estilo de música. Pocos teclistas en Italia no lo deben de tener de Jesucristo de cabecera en la cama y a mí me parece muy bien porque en los setentas era un guaperas con su moto, su chupa y su paquete marcando en cuero y para las chavalas de la época era un puntazo el tío. Me acuerdo de él escuchando, este disco, pero más de la época Nice o el primer álbum de ELP. 


Ocho cortos temas se reparten en una duración no superior a 34 mtos y si os gusta el hammond organ style y los moogs calcados o incluso los primeros escarceos del Huriah Ken Hensley os lo pasareis bien. El academicismo a lo Bach fue muy recurrente en aquellos organistas del progresivo temprano, siendo el tremendo Brian Auger el padre de muchos modismos y formas como también podréis comprobar en las partes más jazz groove de este trabajo. El problema como siempre es la falta de desarrollo en las composiciones que piden mucha más enjundia y terminan antes de que te tomes un café solo. El hard primitivo también está presente en estas efímeras y entretenidas piezas. 


Como digo al principio hicieron un disco del momento, como para decir estamos aquí y tocamos muy bien pero como a muchos otros de su escudería les faltó rubricar lo ya empezado. Falta de convencimiento en su propio trabajo…? desinterés al poco tiempo…? Solo la historia tiene la respuesta.
Alberto Torró 



Temas
A1 L'indecisione 
A2 Io 
A3 Anja 
A4 Vox Dei 
B1 Turba 
B2 Consiglio 
B3 Vision Della Morte 
B4 Scherzo




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Änglagård - Hybris (1992)

Recuerdo haber encargado por correo este CD a la tienda Pan y Música de Barcelona a mediados de 1993. Me lo recomendaron efusivamente. El local barcelonés y que yo sepa, fue el único establecimiento en España dedicado por completo al rock progresivo. 


Durante varios años tuve bastante buena relación con Esteban Vendrell su dueño y con su secretaria Sandra que nos facilitaron mucho las cosas para mi revista Lunar Suite. Un pequeño santuario por el que desfilamos como diría Jota Iglesias los “Malcolm X” de la defensa racial a ultranza del sinfónico- progresivo. No es broma. Yo nunca tuve que “salir del armario” años después avergonzado de ser un sinfónico de mierda como muchos otros, que solo asomaron la patita cuando despejó la tormenta punkarra y nuevaolera de los años de la “movida”. Aguanté el tirón y las bromas mezquinas de los “amigos” con una convicción a prueba de todo y la música progresiva empezó de nuevo con el tiempo a ser tímidamente aceptada por los antaño chicos duros de bronca, alfileres, peleas y chupa de cuero o bien por los snobs pijohipis modernos bien maqueados y ya adaptados al sistema como votantes convencidos con puesto fijo en la administración o en las empresas. Ya con señora esposa y chavales en la ESO como debe ser todo buen español y muy español. Afortunadamente hoy las nuevas generaciones de chavales respetan lo que mis colegas no hicieron. Yo como buen burgués medio y educado, no fui la excepción a la regla de buscar una cómoda estabilidad y sensatez y cinismo indispensable a toda inteligencia que se precie de ser, pero con la diferencia de que nunca fui contaminado por modas o actitudes generacionales de pose cultureta o contracultureta idiotez a partes iguales. Tampoco me atrajo nunca la política. Todo hoy es de derechas es la moda y lo guay. No soporto la pertenencia a un grupo determinado de tribu urbana. Nunca lo he hecho.  Me gusta demasiado la soledad y el individualismo y prefiero a los gatos que a las personas porque son más civilizados. Lo demás me aburre y me da ya mucha pereza porque el mundo, su gente y sus gilipolleces, se repiten más que el ajo.


De toda la peña progresiva tenemos sus diferentes ramas que se han ido desarrollando a lo largo del tiempo. Para el tema de paz y amor y el plus pal salón tenemos a Yes. En el caso de las batallitas épicas estuvieron ELP. Renaissance se encargaron de cubrir toda la cursilería británica clásico-amorosa y principesca. Gente Giant y Jethro Tull de las historias medievales y la ironía de sátrapas y gobernantes imaginarios. Genesis de fantasías surrealistas y personajes bipolares heredados de ambientes victorianos a lo Lewis Carroll. Pink Floyd del mundo lisérgico y cuelgue psicodélico. Los de Canterbury del jazz imaginativo y la broma absurda. Van Der Graaf Generator de la depresión y el hundimiento. King crimson de todo lo paranóico, esquizofrénico y relativo a la psiquiatría. Para lo marciano e inclasificable tendríamos a Magma y para el terror cósmico al Klaus Schulze o a los kraut germánicos pasaos de rosca. Hay comida sonora para todos de lo que consideramos progresivo o avandgarde. El iconoclasta y misántropo Zappa se encargaría de mezclarlo todo y descojonarse también de todo. En fin suma y sigue.

Anglagard fue de las primeras bandas suecas de la promoción de los noventas en tomarse en serio el sonido progresivo clásico setentero. Atrás quedaba el neoprog low cost de los 80´s tan superficial y a veces hasta torpe. Lo primero que llama la atención  en “Hybris” su primer disco es el empleo absoluto de instrumentos analógicos y típicos de cualquier grupo prog entre 1969 y 1973. Sonido antiguo de piano y mellotrón, Hammond Organ B3, un pianet, un solina y un korg. Un órgano de iglesia. Guitarras acústicas y eléctricas de nylon y acero, Un Rickenbacker bass, una flauta travesera, y un kit completo de batería con mil caprichos percusivos. 


La primera impresión es la de unos King Crimson como muy aventajados y con una música, entre lo sórdido, lo oscuro y lo misterioso. Yo creo que esto fue primordial para que a esta banda se la sobrevalorase casi inmediatamente. Hay que recordar que Fripp y sus carmesís cuya música suena a veces tan tétrica como la fiesta de belzebú, tienen una serie de adoradores y acólitos de los que nunca han gozado otras bandas coetáneas a las que él siempre se refería como la competencia. El mellotrón, ese pesado cajón de madera con sonido rancio y antiguo, siempre ha sido un instrumento perfecto para acompañar exhumaciones: es un sonido de eternidad, de muerte y de desesperanza, que a los maníaco-depresivos y nostálgicos que son otra peña sinfónica, les encanta. El guitarrista de mi banda cuando estaba abatido y triste, que era casi siempre, decía que por su mente pasaban “mellotrones imaginarios” y cuando escuchaba el “Epitaph” de KC siempre vería oscuros carruajes de madera negra barroca tirados por caballos negros acompañando al finado a su descanso eterno.


 La portada del “Hybris” ya te lo dice todo y no hace falta explicarlo. La música de Anglagard contiene todos los ingredientes afines, pero está realizada con un alto grado de profesionalidad y clase. La puerta a las bandas escandinavas se abrió de par en par en la década de los 90´s porque su propuesta musical era mucho más interesante que las historias de bufones británicas y los sonidos híbridos plastificados del neo prog. 

Al poner la primera pieza “Jordrök” ya te olvidas por completo de la década anterior y enlazas directamente con los primeros setentas. La rítmica es tensa y compleja y la secuencia armónica ya emplea una cadencia de acordes y notas mucho más rica y expresiva, pero el lirismo no es alegría es tristeza. La densidad en la composición y la calidad interpretativa está muy lejos de las fáciles propuestas y estos tipos están muy lejos de ser unos meros imitadores de las viejas bandas progresivas y han cogido el relevo perfecto de lo que un sinfónico veterano espera oír. No te van a entrar a la primera, ni vas a canturrear las melodías pero sin duda van a satisfacer al más exigente. La flauta de Anna Hölmgren va a dulcificar mucho la escucha, así como el empleo de pasajes acústicos de guitarra e incluso algún giro folky y vocal que tiene su particular belleza. Pero en general la frialdad de los fiordos y el carácter austero y gris de esas tierras está perfectamente identificado en su sonido. 


Las cuatro piezas que componen este debut son largas construcciones sonoras entre los 8 y 13 mtos y no es ponerte a escuchar y largarte a la cocina a por una birra. Debes estar atento y ofrecerles tu tiempo. Un grupo de culto con el que seguiremos la próxima semana.
Alberto Torró



Temas
1. Jordrök - 00:00 -11:09
2. Vandringar I vilsenhet - 11:10 23:02
3. Infrån Klarhet till Klarhet 23:03 - 31:05
4. Kung Bore -  31:07 - 44:15 



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PLACEBO - Placebo (1974 / HARVEST)

Te aburres una tarde cualquiera, (no suelo aburrirme, más bien me da "el mono" ), y salgo de caza vinílica. Soy de la vieja escuela, no lo puedo remediar. Me gusta visitar los cada vez más numerosos rincones donde venden vinilos, (bendita moda, para los que llevamos toda la vida haciéndolo! ). Todavía no me ha podido el gélido acto de comprar a golpe de click de ratón. Eso ya lo hice hace años, y se llamaba venta por correspondencia. El hecho de salir a ver qué se encuentra uno por ahí  (o no), tiene su morbo, al menos para el que escribe. Me gusta patearme tugurios,  pseudo-tiendas, anticuarios o basureros varios, con el plus de surrealismo que conlleva hacerlo en pleno siglo XXI. No me acostumbro a "estar de moda", qué quieren que les diga. En busca de ése disco curioso , raro, que no tiene porqué ser un Grial multipasta. ......y si lo es, pero se trata de una reedición,  pues tampoco le hago ascos. Porque éste en particular,  que fue la pieza cazada ésa tarde, ya es una rareza. Reeditado por Music On Vinyl en 2014, (creo que lo vuelven a poner en circulación éste año en vinilo blanco ), sólo fue para su país de origen, Bélgica. El tercer homónimo-pero-último-álbum de Placebo suele estar entre los 300 y 500 pavos, en su edición original Harvest. No confundir con los comeyogures británicos de los 90. Éstos eran belgas y una multiformacion jazz progger de primer orden.


Liderados por el teclista Marc Moulin, un veterano ya de la escena jazz de los 60, editaron tres soberbios discos a saber : "Balls of Eyes" (1971 / CBS), "Placebo 1973" (1973 / CBS) y éste último para la prestigiosa Harvest. Por ello, quizá el más progresivo , aunque en mi opinión  todos tienen su interés.  El resto del grupo eran, por la parte sopladora,  Nicolas Fissette (trompeta), Richard Rousselet (trompeta eléctrica y fliscorno), y Alex Scorier (saxos,  flauta y acordeón). En el grupo rock convencional completaban Francis Weyer  (guitarra), Yvan De Souter (bajo), García Morales (batería) y J. P. Oenraedt (Percussion). Con invitado estelar en la persona del sensacional Philip Catherine (guitarra). Si, el mismo que sustituiría a Jan Akkerman en Focus.

Eran días de mucha competencia incluso en su país,  con Waterloo, Kandahar, Plus (algunos miembros terminarían en Placebo), Lagger Blues Machine, Arkham, Cos, Pazop, Shampoo, Womega o Mad Curry tomando posiciones en la liguilla progresiva belga. Curiosamente,  casi todos con instrumentos de viento incluidos. Aunque la mayor influencia de Placebo era el Miles Davis del "Bitches Brew", o directamente Nucleus y el búnker de Canterbury.

En su inicio, "N. W." (6'38) parece la banda sonora de una peli policíaca,  con la insuperable acústica de Catherine haciendo virguerías,  un bajo que es el rey del groove  (y el mambo), y la muralla brass contestando. El Fender Rhodes de Moulin pone orden, y la cosa se va por parámetros Soft Machine de aquellos días. Original y con su cosa.

 "Plotseling" (7'37) ya tiene un feel canterburyano acusado. Pletórico Rhodes, guitarra saturada a la Phil Miller,  flautica a lo Jimmy Hastings......Hatfield "y el Norte" tienen un gran significado en ésta pieza. Que va creciendo en intensidad a cada vuelta, hasta derramar todo el líquido percusivo en un mar de esencias Canterbury sencillamente deliciosas. 

Algo que no se pierde en "Bosso" (3'20) ni en "Dag Madam Merci" (3'10). La primera con una sucesión de solos entusiasmantes al sinte, guitarra y flauta, con símiles a nuestros Música Urbana. La segunda vuelve a la sobriedad elegante de Soft Machine, con un fondo funk-jazz sobradamente atractivo.


La cara B abre con la fílmica "Hop Hop" (4'32), de hecho éste álbum tiene cierto "olor a rancio" de Library Music, porque sus surcos pueden adornar cualquier peli de acción de los 70 (Tarantino, atención !!!).

"Tanga" (3'33) no creo que se refiera a la microscópica prenda interior, sino más bien a algún recuerdo argentino. El acordeón resuelve en tono porteño con nostálgico flavour, en pugna con un respondon sintetizador. Y aún hay más,  en poco más de tres minutos. Placebo derrochaban ideas. 

"Stomp" (7'35) se inicia con emersoniano moog, bajo a la Hugh Hopper y batería estilo John Marshall. De nuevo creando un bello groove melódico en denso ambiente jazz progger. Marc Moulin brilla a los sintetizadores, en saludable conversación con las trompetas, algo realmente estupendo. 

Por último "S. U. S." (4'22) cierra este formidable álbum con más esencias divididas entre ambiente "cutre-lux" de boite 70s y teclados a la Bardens / Sinclair.

Marc Moulin editó al año siguiente otra joya a su nombre, "Sam Suffy" (1975 / CBS), de nuevo con Catherine en las guitarras. En el 99 se editó el recopilatorio  "Placebo Sessions 71 - 74", único material del grupo en formato cd.
Merece la pena callejear y ensuciarse las manos si te cae material de éste calibre, vaya que sí......
J.J. IGLESIAS



Temas

A1 N.W. 6:38
A2 Plotseling 7:37
A3 Bosso 3:20
A4 Dag Madam Merci 3:10
B1 Hop Hop 4:32
B2 Tanga 3:33
B3 Stomp 7:35
B4 S.U.S. 4:22




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PRE - Pre 1973

Estamos nuevamente ante una grabación que se perdió en el tiempo y que muchos años después fue recuperada, en concreto en 1994. Rock progresivo hecho en 1973 de muy alta calidad.


El grupo se formó en enero de 1973 en Kentucky y tan sólo tuvo un recorrido de apenas 12 meses escasos ya que desaparecieron en diciembre de ese mismo año. La banda estaba integrada por Alfred Collinsworth (guitarra acústica, voces), Larry Collinsworth (guitarras), Brian Paulson ( teclados), Steve DeMoss (bajo, glockenspiel) y Dwight Dunlap (batería). Poco más que aportar.


Este es el primer y único disco de la banda estadounidense PRE. Se grabó en 1973 pero no vio la luz hasta 1994. El sonido que desprende es rock progresivo en la línea de los grupos que mas éxito tenían en aquel momento. Las referencias a YES son muy claras con temas como "Ascetic Eros" y "Ballet For A Blind Man", dos largas suites con sus correspondientes "partes" donde la cercanía al grupo británico son mas que evidentes. Puestos a comparar la voz de su cantante Alfred Collinsworth nos podría recordar a la de Jon Anderson. En cuanto al nivel instrumental lo podemos considerar como muy alto. En definitiva tenemos casi una hora de buen rock progresivo clásico.
J.C.Miñana



Temas
1 Path 00:00 
2 Who's Laughing Now 01:36 
3 Water Meeting 05:11 
4 Bowing Down 10:41 
Ascetic Eros 14:20
5.1 A. Ascetic Eros
5.2 B. Hymn Of Transfiguration
6 Firmer Hand  25:40 
7 Child Of Sorrow 34:47 
Ballet For A Blind Man 38:30
8.2 A. Fileds Of Darkness
8.3 B. Is It You Who's Caught The Blues?
8.3 C. Must Have Been Ten Years




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JOHN CARPENTER - Lost Themes (2015 / SACRED BONES)

Tres razones de peso para traer por aquí al director de cine de terror / Sci fi,  pero también músico y sintetista, John Carpenter. 1) Porque ya tocaba. 2) Porque éste mes se celebra ésa tradición chorras yanqui, que tanto gusta también por aquí,  llamada Halloween. 3) Porque se va a estrenar por enésima vez un reboot de dicha peli de miedo, pionera del género slasher en los 70.


Resulta difícil de creer que éste "Lost Themes" sea el primer álbum de Carpenter, propiamente dicho. Después de musicar todas sus películas desde los 70, con algunas de las melodías más iconicas del cine de miedo. Recuérdese además de "Halloween" (78), "Assault on Precint 13" (76), "Escape from New York" (81) o "The Thing" (82), (a medias con Ennio Morricone),  por nombrar unas pocas. En realidad,  detrás de "Lost Themes" hay toda una vasta discografía de scores pertenecientes a sus numerosas películas. Pero es éste "debut", su primer disco "sin imágenes". Aunque su audición fomenta la imaginación del oyente para que se las ponga a las mil maravillas. Se acompaña por su hijo, Cody Carpenter, y su ahijado, Daniel Davies. Asunto de familia. Y entre familia saben perfectamente lo que buscan. No sé si sería justo llamar a esto "Retro Synth Wave", porque casi fue el propio Carpenter su inventor. Lo dejaremos ahí. ....

"Vortex" (4'45) tiene ese aire 80s de ciudad nocturna mojada,  con el reflejo en el suelo de los neones amenazadores......La música de Carpenter, no lo puede evitar ni quiere,  es profundamente fílmica. Y además,  mola. Comparaciones con los Tangerine Dream ochenteros son inevitables. Aunque primordialmente,  esto suena a el,  que es de lo que se trata.

"Obsidian" (8'24)  es el más extenso de ésta engañosa ópera prima, y que excita la mente en descriptivos pasajes de perfecto carácter electronic - prog, casi sinfónico en ocasiones. Aproximaciones a Goblin son claras, y la influencia de Claudio Simonetti creo que ha sido recíproca,  a lo largo de los años. Eso lo hace un material de seriedad incontestable. 

Siguiendo con los títulos de una sola palabra, "Fallen" (4'43) despide su olorcillo a zombie recalentado, a road movie post-apocalíptica o a batalla interestelar contra vampiros de Marte. La elección de sonidos tira más bien a los primeros 80, cuando lo analógico y digital todavía cohabitaban pacíficamente. 


"Domain" (6'33) incluye conveniente actualización,  seguramente propiciada por los acompañantes más jóvenes. Esto podría estar en un repertorio de los Zombi, Carpenter Brut o Perturbator. No olvidemos que hablamos del "padre de la criatura" sonora, así que un respeto.

"Mystery" (4'36) es el prototipo de "música de créditos" para ésta peli imaginaria. Con excelente parte final secuenciada. "Abyss" (6'07) también tiene su gancho, con adornos rockeros no siempre dependientes de la teclistica. Baterías,  guitarras y bajos tienen su sitio en éste álbum.  

Astuta secuenciación y ambientes nos trae "Wraith" (4'30), la cual estaría perfecta en los "nuevos" Tangerine Dream. 

"Purgatory" (4'36) es música sacra del siglo XXI. Al menos produce el mismo efecto introspectivo. .....para dar un brusco cambio a la mitad, y terminar en modo muy berlinés.

 "Night" (3'38) finaliza con más sonidos nocturnos amenazantes, fondo perfecto para el psicópata de turno. Echo de menos éste tipo de música en las películas actuales, plagadas de aprendices de Wagner, o peroratas hip hop de brasa inaguantable. Forman parte de varias generaciones, y por supuesto que tienen su público,  afortunadamente  (ahí tenemos la banda sonora de la serie "Stranger Things", por ejemplo).


John Carpenter no ha perdido el pulso de su música. Compruebese en su siguiente entrega del 2016, "Lost Themes II" (ahora con los títulos compuestos de dos palabras). Tan inmortal como su propio personaje,  Michael Myers. .......majo chaval.
J.J. IGLESIAS



Temas
0:00 - Vortex
4:43 - Obsidian
13:09 - Fallen
17:52 - Domain
24:25 - Mystery
29:01 - Abyss
35:08 - Wraith
39:38 - Purgatory
44:17 - Night









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JOURNEY - Live Texas Jam 1978

Journey fue todo un referente de la música que se hacía en Estados Unidos en la década de los ochenta. Sus orígenes se remontan a principios de los 70 y se ha mantenido con diversos parones y múltiples cambios en su formación hasta nuestros días.



En 1978 la banda ya tenía editados tres discos: "Journey" (1975), "Look into the Future" (1976) y "Next" (1977). Ese mismo año publicarían "Infinity" con su nuevo cantante Steve Perry que se había incorporado a la formación un año antes. Ese disco fue el punto de inflexión en su carrera, las ventas se multiplicaron y sus actuaciones se convirtieron en multitudinarias.


La grabación nos traslada al concierto de Journey en el Cotton Bowl de Dallas en Texas el 1 de Julio de 1978. En ese momento la banda estaba integrada por Steve Perry (voz), Neal Schon (guitarra), Gregg Rolie (teclados, guitarra, voz), Ross Valory (bajo,voz) y Aynsley Dunbar (batería). El "setlist" está compuesto mayoritariamente por temas del "Infinity" ( La Do Da, Feeling that Way, Anytime, Winds of March, Wheel in the Sky, Lights).  Una composición del "Next" (Next"), dos del "Look into the Future" (On A Saturday Night, She Makes Me (Feel Alright)). En cuanto a la música buen rock americano donde Neal Schon está que se sale. También podemos escuchar el solo de batería de Anysley Dunbar en "Wheel in the sky". El sonido es bastante bueno con la salvedad de los dos primeros temas (hasta el minuto 04:56) en los que casi no percibimos ni la voz ni la guitarra. Deplorable el radical corte del bis "Lights".
J.C.Miñana



Temas
1 Introduction 00:00 
02 La Do Da  00:28 
03 Next  03:20 
04 Feeling That Way  08:45
05 Anytime  12:06 
06 On A Saturday Night   16:16 
07 Winds Of March 22:50 
08 She Makes Me (Feel Alright) 28:29 
09 Wheel In The Sky (Incl. Drum Solo) 32:54  
10 Lights (cut) 43:32 





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ANGEL ONTALVA & VESPERO - Carta Marina (2018 / VMS)

Puede que éste sea uno de los acontecimientos del año dentro de nuestro particular spanish mondo prog (habas contadas), aunque nadie se haya enterado. Angel Ontalva es el guitarrista de los inclasificables,  (R.I.O. por decir algo), October Equus. Banda que debería tener su propio sitio aquí en cualquier momento. Pero es que Angel ha unido fuerzas en ésta ocasión con los rusos Vespero. Una de las bandas más originales y atractivas de los últimos años, en cuanto a psych - space - kraut se refiere. El cómo y porqué de ésta alianza sólo puede deberse a que Internet hace de éste mundo un pueblecico donde todos nos conocemos. Aunque una entrevista con Ángel también nos daría respuestas.... Así que junto a él en las guitarras, tenemos a Arkady Fedotov (bajo sinte, ruidos), Iván Fedotov (batería,  percusión), Alexander Kuzovlev (guitarras, mandolina y mezclas), Alexei Klabukov (teclados) y Vitaly Borodin (violín y loops). Vaya artillería. 


El álbum viene inspirado por unos mapas marinos de 1539 en los países nórdicos. Pero también podría tratar sobre unas latas de sardinas en el fondo de una acequia. Porque esto es instrumental y abierto a la interpretación de la imaginación más fértil. 

"Carta Marina" (12'13) explora el universo en naves forjadas en hangares propiedad del Imperio Halcón. Inevitable recordar a Hawkwind con Simón House por el protagonista uso del violín. Injertese con fluidos crimsonianos de ADN Fripp, (gentileza de Ontalva, i suppose), y tenemos un algo maravillosamente abstracto y fuertemente aferrado al prog más  arriesgado de los 70. Excelente sección de ritmo, bases y espirales electrónicas del más allá y mucha concentración Head en el ambiente. Densidad casi agobiante, aunque felizmente respirable e inspiradora. Como si en los entremeses te ponen de primeras, un plato de judías con oreja.


"Sea Orm" (7'37) me lleva a aquellos alegres e inesperados días de la nueva psicodelia británica 90s. Con sus Ozric Tentacles, unos desconocidos Porcupine Tree,  y toda la factoría del sello Delerium : Soma, Dead Flowers, Mandragora, Kava Kava, Omnia Opera, Electric Orange.....El tema es bastante guitarrero, con melodía de dramatismo casi mendelssohniano, y superlativo acompañamiento de la tropa. Es ésta, música improvisada? Pues que quieren que les diga, me deja en duda. Lo parece..... y a ratos suena perfectamente estructurada y compuesta. Puede que esté la cosa a medias entre ambas perspectivas.

"Giant Lobster Between the Orkneys and the Hebrides" (6'49) posee un clima muy fílmico,  casi a lo John Carpenter en su comienzo. Desarrollado con precisa mandolina solista, crea un ambiente entre romántico y misterioso al que se le suma una guitarra que agradaría a los seguidores de Richard Pinhas / Heldon,  en un entorno de constante metamorfosis. Precisa de reiteradas escuchas,  si quieres quedarte con todos los detalles. Y eso es una muy buena señal.

"Ínsula Magnética" (8'55) nos traslada a parajes floydianos, aunque particularmente me recuerdan a una soberbia banda americana de los 90 llamada Land's End.


Paisajes fotográficos - mentales - escapistas nos sugiere "Sledges Crossing the Gulf of Bothnia" (6'47) , donde la mandolina agrega un componente acústico acusado que se equilibra con la "frippeante" guitarra, en múltiples cromatismos sonoros, de sobresaliente violín y teclado.

"Horrenda Charybdis Near Lofoten" (8'11) arranca con motor percusivo acelerado a la "Fast & Furious", y sobre ésa alfombra de clavos de fakir,  es construida una Torre de Babel sónica que transmite emociones vividas con monstruosos nombres de la historia, necesariamente conectados. Mahavishnu Orchestra, Frank Zappa, Steve Vai o Jean-Luc Ponty.

 La final "Ziphius" (10'04), con su sangre motorik homenajeando a Can, convence al más escéptico de que estamos ante uno de los discos del año, (que no saldrá en ninguna lista porque no es de Inside Out ). Una explosión inacabable de ideas desprovista de tonterías hype, indie, alt, post y demás parches que sólo encubren mediocridades. Este disco está hecho con convicción. Y desde el corazón de unos enamorados de la VERDADERA corriente de vanguardia progresiva.


Recomiendo la discografía de Ángel Ontalva tanto en solitario (no es su primera colaboración internacional), como con October Equus, (con una decena de álbumes en línea KC, Present o Univers Zero). Así como los de los indispensables Vespero  (otra decena de sabrosos sueños imposibles). Acaban de editar "Hollow Moon", por cierto.
......Hasta en Rusia se enteran mejor que nosotros de nuestros más imaginativos músicos. 
J.J. IGLESIAS



Temas
1.
Carta Marina 00:00 
2.
Sea Orm  12:13
3.
Giant Lobster Between the Orkneys and the Hebrides   19:48
4.
Insula Magnetica  26:35
5.
Sledges Crossing the Gulf of Bothnia 35:26
6.
Horrenda Charybdis Near Lofoten   42:11
7.
Ziphius   50:20



Contacto

Ángel Ontalva :

Vespero:




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CAPITOLO 6 - Frutti Per Kagua (1972)

Otro disco y grupo raro de los inicios del RPI es este trabajo poco conocido de unos músicos procedentes de la Toscana y afincados en Roma. Los orígenes de esta banda datan de 1969 en la localidad de Viareggio y se llamaban Gli Eremiti e incluso en 1971 llegaron a telonear a Led Zeppelin en Roma. 



El cuarteto estuvo formado por Riccardo Bartolotti que tocaba flauta, guitarra y voz. Un teclista de nombre Antonio Favilla. Mauricio Romani al bajo y el batería y voz Lorenzo Donati. La característica de este grupo como muchos otros que conocieron los inicios progresivos, era que ninguno de ellos tenían una denominación de origen en ningún estilo de música concreto. Al principio de los 70´s las bandas improvisaban mucho y hacían “probatinas” con diferentes estilos, ya sea con el jazz, blues, rock, hard, psicodelia, folk y otros experimentos dependiendo de las sustancias que se consumían en cada momento y de la ingesta de alcohol. Es curioso que no había grupo hippioso que se precie sin una flauta. Lo de “perroflauta” vino muchas décadas después y en la España conservadora se utilizaba este término hasta hace muy poco y de forma ofensiva para definir al rastas inadaptado, o al antisistema radical, o al podemita rojeras o simplemente al guarrete “colgao” que vive en la calle del cuento y la picaresca sin dar golpe. Al margen de ésto la influencia de los primeros Tull se dejaba notar en esa época, aqualungs incluidos, claro que no todos tocaban con la clase, maestría y estilo de mister Ian Anderson y en tal caso la flauta puede ser el instrumento más aburrido del mundo. De hecho lo es, si se abusa de su sonido y no se emplea adecuadamente. Recuerdo casos patéticos de algunas bandas de kraut primitivas que con la excusa de la experimentación usaban tales instrumentos acústicos sin apenas saber tocarlos y no cito nombres conocidos. 

La influencia hippy llevó también a pensar en viejas civilizaciones que estuviesen muy vinculadas con la naturaleza y al parecer la temática de este disco “Frutti Per Kagua” se inspira en los indios norteamericanos como podemos apreciar en el dibujo de la portada. No era muy habitual en aquella  Italia encontrarte con largos temas en un LP ya que el título del disco dura 18 mtos y ocupa una cara entera en un estilo a medio camino entre el hard rock típico de aquellos años y la psicodelia tardía como se puede apreciar en una pieza muy lineal de típico cuelge  porrero con flauta deudora de unos primitivos Jehtro Tull muy enroquerizados y utilizando también en el desarrollo inicial un saxo desgarrado. Tras algún pasaje acústico hacia la mitad y alternándose la cosa se calma y la flauta va adornando con unos coros algo toscos a la Pink Floyd lenta incluido el solo de guitarra hasta la entrada del órgano en una dejadez espacial típica del estilo de los 70´s que ya se perfilará de forma creciente y acelerante. Una formula sencilla muy utilizada en los inicios progresivos hacia una forma de trance hipnótico. Se nota el paso del tiempo que aquello se grabó en 1972.



 La segunda cara es algo diferente y en el tema inicial parecen incluso un poco crimsonianos con uso algo tímido de sintetizador. La voz del cantante y los arreglos vocales fuerzan mucho lo dramático y se aprecia en los siguientes temas un uso de ambientes siniestros y algo teatrales con una rítmica muy parecía a aquella Carroza Di Hans de la PFM y algo de folk medieval cruzado con rock duro que por otra parte se sacó mucho partido de ello. Los 11 mtos de la L´Ultima Notte parten de esa mezcla entre lo pastoral y el trallazo hard de sus primeros días. Se ve bastante desfasado para mí gusto, pero a los amantes de lo “stoner” y primitivo les encantará porque muchas bandas de chavales de ahora buscan ese sonido psych tan antiguo. No sé lo que valdrá este raro vinilo si es que aún existe. Lo cierto es que Mellow Records lo reeditó en CD en 1994.
Alberto Torró




Temas
A Frutti Per Kagua 22:00
B1 Grande Spirito 3:35
B2 Il Tramonto Di Un Popolo 6:00
B3 L'Ultima Notte 11:28




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