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MOON SAFARI - The Lover´s End Trilogy (EP) 2012 & Himlabacken vol 1 (2013)

Este “añadido” salió dos años después del final de los amantes, como si ellos hubiesen intuido que el anterior disco se les hubiese quedado corto y bendita sea la idea de incluir una tercera parte de “Lover´s End: Serenata de Skelleftea” que ocupa nada menos que 24 mtos. Una super suite sinfónica de lo mejorcito de su producción. Un EP que llega casi a los 30 mtos incluyendo las partes 1 y 2, pero cambiando la primera versión hacia lo acústico.


 La ecuanimidad de la crítica hacia esta pequeña perla progresiva es de cinco estrellas y parece ser que por una vez bastantes nos ponemos de acuerdo en que estos tíos pasarán a ser una de las bandas preferidas cuando la historia ponga a cada uno en su sitio. La riqueza de recursos melódicos e instrumentales no deja de sorprenderme en estos suecos. Su exquisitez extrema en las composiciones, la delicadeza que imprimen y la facilidad para penetrar en los que tenemos el corazón y permitidme la ñoñería “tiernamente sinfonizado”. Pero ya sabéis que hoy se tiende a perpetrar injurias y tontos prejuicios hacia el concepto lírico que se interpreta igual a moñas pero que nada tiene que ver con lo cursi porque eso ya es afectación y ramalazo. Si buscas gentileza hoy y por casualidad la encuentras, date por afortunado o afortunada. Se piensa, no sin cierta lógica ante la jungla que pisamos, que una aptitud antipática ante la vida, es de ser más interesante incluso más cool y más rompe corazones. Solo triunfan los malos y los chulos y el marqueting lo potencia. No se llevan ya los educados y buenazas: estos hoy no se comen un rosco. Así que cuanto más cabrones seamos, mejor nos va a todos y todas, en todos los asuntos de la vida porque así podrás escalar puestos altos en las empresas y hacer amigos indeseables. Menos vino y rosas, menos hermosura, menos belleza, menos personalidad: que el grupo me acepte o me deprimo. Y en general en ambos sexos abrazamos esa imbecilidad con entusiasmo. Añádase a todo ello: menos encanto, menos léxico, menos lectura, menos educación y menos cultura. Si te soy sincero tenerla tampoco sirve de mucho a no ser que te guste estar solo. Pero reconozco que un mundo así es más divertido. Si fuésemos todos inteligentes sería insoportable os lo aseguro. Un mundo sin tontos e ignorantes sería muy aburrido Superficialidad absoluta o no te incluyen. Más negro sobre negro en toda estética. Más desconfianza (lógica por otra parte) menos tolerancia y mucha menos bondad y aptitud positiva. Siglo XXI. Mundo andrógino, robótico, extraño, antagónico a todo humanismo, desagradable sin sentimientos y no hemos hecho más que empezar. Agarraros en la próxima década. Lo contracorriente se ha convertido en corriente y ya nada es auténtico. Todo está manufacturado y pervertido. Para un tipo descatalogado, escéptico y obsoleto como yo, el mundo que conocí ya no existe (…bueno sí, vale, hay otra vez vinilo) y el que veo hoy no me gusta nada porque es anormal y no es que no me haya endurecido, que también, sino que me duele la estupidez humana que me lleva directamente al sarcasmo y la retranca. 



¿Por qué Moon Safari me emocionan…?, sencillamente porque representan ese mundo que ya no existe. El rock sinfónico fue ese mundo inventado antagónico al “lado oscuro de la fuerza” que es esta música desagradable actual que lo invade todo, desde el coeficiente nivel dios del regetón, que pervierte las redes sociales y es fuente de potenciales maltratadores, hasta el tormento gratuito, de aburrida sonoridad musical, hueca en kilómetros de alcantarilla. Un mundo completamente falso y artificial como el decorado de una película hecha por ordenador. El mal fundamentado en el negocio, inseparables hermanos, siempre gana. Unidos a la estupidez son inmortales. Pero es que además gobiernan el mundo.


El último trabajo en estudio se llama “Himlabacken vol 1” y fue grabado en 2013. Esperemos que no sea el último y haya un segundo volumen pero aunque así fuese, ya han hecho lo suficiente para quererlos. Leo por ahí que Moon Safari son una banda de “Disney Prog”. De crío me encantaban Pinocho, Blanca Nieves, La Bella Durmiente, Cenicienta y Fantasía (La extinción de los dinosaurios con la Consagración de Stravinsky me fascinó siendo un chaval). En todas ellas había un trasfondo sórdido y de mezquindades humanas de cuento clásico. Como la crueldad que encontramos en los relatos de Mark Twain o Charles Dickens. Pero odiaba Bamby, Dumbo o el Libro de la selva. Insoportables. Una épica sinfónica había en las primeras y más antiguas películas del bigotito Walt congelado, pero con el tiempo sus films más actuales ya eran ridículos o risibles incluso para niños. Moon Safari saben perfectamente lo que hacen y a que público se dirigen. Dudo mucho que a un tipo con chupa de cuero satánica y tachuelas en el nabo no le entre un sarpullido y una diarrea al escucharlos. Es así de sencillo. Es más fácil que un nerd, un gafapastas o un pagafantas los disfrute. Naturalmente, o se tiene un corazoncito o un truño mierda seca en el tórax. Más habitual lo último. 





Este disco no es muy largo: poco más de cuarenta mtos, donde su sonido y encaje musical no han sufrido excesivas modificaciones aunque con algo más de fuerza rock quizás en los primeros cortes, pero siguen alegrándonos la vida con esas voces, notas y acordes que ya nos son familiares. “Demasiado joven para decir adiós” tiene un ligerísimo perfume AOR o a mí me lo parece, aunque reconozco que soy un absoluto desconocedor del género y ahí Jota podría corregirme. La canción entra sin empujones y sale igual de fácil. “Mega Moon” acaricia los oídos como siempre entre mariposillas y ocurrencias operísticas a lo Queen y cortes sincopados algo más hard que de costumbre. Pieza caprichosa que agita diversas mezclas de estilos y por ello se hace entretenida. En “Red White Blues” pareces ver a Judy Garland con el perrito correteando por el bosque dorado, pero no pasa nada. Una lindeza sinfónica para almas cándidas y soñadores. “Diamantes” es otro atractivo juguete sonoro de correrías y por lo que llevamos oído se me ocurre que han simplificado un poco su estilo, lo cual no quiere decir nada porque suenan quizás con mayor claridad que antes. “Sugar Band”…sí claro ellos mismos se autodefinen. Nueve minutos de cosas hermosas y bonitas si previamente bebes el café amargo para contrarrestar la subida de azúcar. Me veo a mí mismo con calzoncillos blancos, alitas de algodón, ricitos y harpa y naturalmente me entra el descojono. Poco a poco la pieza empieza a imprimir más pulso y evita que el esfínter se relaje demasiado y haga caca el angelito. Una hermosa coda sinfónica pone broche a una pieza que bromas aparte es como un bomboncete. “Kids” para variar es un acapella pero seis minutos de vocecitas es demasiado. El disco es bonito como todos los del grupo, pero carece del ímpetu desbordante de sus primeras obras. 




Moon Safari grabaron dos lives: “El discurso de Gettysburg” (2012) un doble con lo mejor de ellos y “Live In Mexico” (2014) que incluye gran parte de los discos hoy mencionados. No hace falta que os diga que son fundamentales porque estos tipos en directo también lo bordan. Sed buenos chicos y haced mucho el amor y no la guerra. La próxima semana os contaré otra película.
Alberto Torró







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