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Rock Progresivo Español.Rompiendo la oscuridad: CUARTO MENGUANTE (colaboración de Félix Jota)

Grupo sevillano formado en 1978 por el cantautor Paco Urizal, que recluta a los Ex-Tiza Pedro Menchén y Valentín Ponce, con la idea de hacer música instrumental, que queda plasmada en una maqueta que presentan a la discográfica Movieplay, la cual les ofrece un contrato para grabar tres discos. 


El primero de ellos “Rompehielos”, publicado en 1980, en el que destacan las tres piezas instrumentales. “El Jovo”, nombre de una calle sevillana en el que pueden recordar a Imán, “La Roda”, último corte del Lp con buena percusión a cargo de Pedro Castro, y el tema más largo de casi diez minutos que titulan con el nombre del grupo, que puede ser el más brillante, acercándose tímidamente al sonido de Guadalquivir. Eso si, salvando las distancias. Los otros tres temas, ya cantados, desvirtúan un poco este primer trabajo, con letras un tanto insulsas, que se dejan ver, por ejemplo, en el tema que abre el disco, que es “Canción de la luna”.


 El grupo no queda contento con el resultado final, ni con las labores de producción a cargo de Gonzalo de la Puerta. Para colmo de males, les roban el equipo por dos veces, pero deciden seguir adelante, sacando al mercado un nuevo LP.


   “Buscando la sombrita” se lanza en 1981 y con solo ver la portada ya se puede adivinar que no será tan bueno como el anterior. El sonido es más que decepcionante, alejado totalmente de las raíces andaluzas, excepto en el tercer corte “Peineta”, con una duración de más de siete minutos y que cierra la Cara A. “En “Celeste”, último tema de los siete que componen el disco, cuentan con la colaboración de Gualberto al sitar. “Bolero”, adaptación de un tema de Maurice Ravel, editado en single acompañado de “Como si fueras el sol”, les trae algún contratiempo. Movieplay retira su promoción por conflictos con la editorial propietaria de los derechos de Ravel, después de haber hecho giras y varios conciertos por toda España. Anteriormente habían logrado colocar la canción en la lista de los 40 Principales del mes de Noviembre de 1981, eso si, en la última posición.


  Pierden el apoyo de la discográfica, y lo que se iba a convertir en el último de sus discos para cumplir así su contrato, se queda en proyecto. Quizás hubiera sido el más interesante y progresivo, puesto que era todo instrumental y con sonidos más experimentales. Ahí acaba la historia del grupo, con la carta de libertad debajo del brazo. Habrá que confiar en que algún día vean la luz esas grabaciones. Y también en que se reediten sus dos obras. No son de arte, pero no estaría nada mal una buena remasterización.

  Paco Urizal y Valentín Ponce graban conjuntamente un Lp en 1986 con el nombre de L.U.T.O. (La Única Tribu Organizada) con el título “The story of nipper”, con buenas guitarras y teclados pero muy alejados del sonido andaluz, haciendo una música electrónica y experimental. Ponce edita trabajo en solitario en 1995, “Mi paraíso privado” y colabora en varias grabaciones de estudio como músico de sesión (Kiko Veneno, Raimundo Amador, Lole y Manuel…). Urizal falleció en el mes de Abril de 2005. El tema “Bolero” está incluido en los recopilatorios “Hijos del Agobio y del Dolor” (Dro Atlantic 2006) y ”Pioneros, lo mejor del Rock Andaluz” (Warner Music 2016).

FORMACIÓN
PACO URIZAL: Guitarras y Voz
VALENTÍN PONCE: Guitarras y Coros
PEDRO MENCHÉN: Bajo y Coros
JESÚS JIMÉNEZ: Batería y Percusión
PEDRO CASTRO: Percusión

DISCOGRAFÍA:
Rompehielos 
(Movieplay 1980) Referencia 17.1592 LP






Buscando la Sombrita 
(Movieplay 1981) Referencia 17.2915 LP


Singles
Canción de la luna/El Jovo
(Movieplay 1980) Referencia 02.1456 SINGLE

Madre hay en Sevilla/La Roda
(Movieplay 1980) Referencia 02.2110 SINGLE

Bolero/Como si fueras el sol
(Movieplay 1981) Referencia 02.2915 SINGLE



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Nazareth - The Catch 1.984 (colaboración Christian Jiménez)

Ya lo comenté en su momento:

A mediados de los '80 la industria musical pegó un vuelco de tres pares de narices, y las modas imperantes del momento cambiaron el rumbo de muchísimas bandas, que se veían impotentes ante sus competidores más jóvenes, que iban surgiendo a cada segundo que pasaba en aquella década.

Muchos grupos tradicionales intentaron experimentar con los sonidos y estilos que más pitaban y, o muchos se pegaron el castañazo, o por suerte consiguieron gustar a las nuevas generaciones.

Están los casos de ZZ Top, Uriah Heep o YES, que sí fueron alabados por sus seguidores de toda la vida y por una legión de fans con sangre fresca que les acogieron con los brazos abiertos...pues esa no fue precisamente la situación para los escoceses Nazareth.


Este puñado de “rockeros” de pura cepa originarios de las tierras de Dunfermline se alinearon a finales de los '60 y la verdad es que no inventaron nada nuevo, pero explotaron como nadie el “hard rock” más potente y clásico que tan en boga estaba en los '70, derivado de gigantes como Led Zeppelin, FACES, FREE, etc..

Además ellos aprovecharon todas sus influencias y en cada uno de sus discos se podían escuchar interesantísimas mezcolanzas del “rock” más básico, “boogie rock”, un sentimiento muy “country” y “blues”, pinceladas de “soul” (que Otis Redding sea el cantante favorito de Dan McCafferty tiene mucho que ver) y una vena “popera” que resaltaba su lado más comercial.

Durante toda esa década se hicieron un nombre en la historia de la música, y aunque siempre quedaban por debajo de otros monstruos como Purple, Sabbath o Tull, es innegable la aportación que hicieron al género con una serie de álbumes ya emblemáticos, como “Razamanaz” ('73), con el que consiguieron su primer éxito en los “charts”; “Hair of the Dog” ('75), su obra maestra que les hizo coronarse como una banda de primera clase gracias a perlas de la talla de “Changin' Times”, “Love Hurts”, o “Whiskey Drinkin' Woman”, y “No Mean City”, en el que añadieron al guitarrista venido de Tear Gas y de la Sensational Alex Harvey Band, Zal Cleminson, y facturaron sin duda su trabajo más duro y además pionero de la posterior N.W.o.B.H.M. que vendría en los '80, entre otros muchos más trabajos de gran calidad como “Close Enough for Rock 'n' Roll”, “Loud 'N' Proud” o “Expect no Mercy”.

Su época dorada duró esos diez años, ya que al entrar la nueva década se volcarían de lleno en un dulcificado “AOR” muy enfocado a las emisoras FM con “Malice in Wonderland”, que aún resultaba decente y no sólo eso, sino que en realidad gozaba de gran atractivo musical e interesante escucha. Cleminson se largó del grupo, quizá por diferencias musicales, y entró por primera vez, un teclista oficial, John Locke, que se encargó de tal labor en “The Fool Circle”, un disco que ya muestra el camino que iban a seguir Nazareth, con secuencias y efectos de batería y tonos muy “aoreros” y “poperos”, aunque sin duda era más “rockero” que el anterior.

De repente entró otro miembro en el barco, el joven guitarrista Billy Rankin, y así, el sexteto realizó en 1.982 su mejor obra en la década tras el mítico álbum en directo “'Snaz”, “2XS”, una espectacular combinación de puro “hard rock”, “pop” directo para la radio y el “AOR” más ochentero. “Love Leads to Madness” y “Dream On” fueron de los cortes más recordados, aunque hay otros buenos momentos.


A partir de ahí todo fue cuesta abajo. La discográfica A&M presionó a los músicos para que repitieran el éxito de “Dream On” y así salió lo que salió, un completo abandono de sus raíces para dedicarse en cuerpo y alma al “pop rock”. Tras irse Locke, “Sound Elixir” fue la respuesta a la gran pregunta “¿podían seguir Nazareth?”. Un LP que representa su peor esfuerzo y donde lo único que se puede rescatar es el primer tema, “All Night Radio”, y la balada “Where Are you Now?”.

Nazareth cayeron, fueron relegados al estatus de “dinosaurios”, Rankin se fue para probar suerte en solitario y de nuevo como cuarteto, los chicos firmaron un nuevo contrato con Vertigo. En aquellos momentos estaban despuntado obras tan atrayentes y exitosas como “Pyromania”, “Eliminator”, “Agent Provocateur” o “MCMLXXXIV”. Discos que probaban que adaptarse a las modas no parecía algo tan malo. Pero hay que puntualizar que, por A o por B, ciertas bandas no estaban hechas para tener éxito también en la misma época. Y eso mismo intentaron demostrar los escoceses. Así que en Septiembre de 1.984 salió a la venta “The Catch”, el más “pop” de todos los trabajos que hizo y que haya podido hacer el grupo en toda su carrera.


Y es que, si bien es el disco menos “nazarethiano” que se haya escuchado, como disco de “pop rock” individual tampoco está tan mal, si uno pone en suspenso el conocimiento que tiene de “Expect no Mercy” o “Hair of the Dog”. Es decir, uno haría mal en acordarse de que los tipos que abren con el primer tema del LP son los mismos que daban la caña que daban en “Beggar's Day/Rose in the Heather”.

Así que lo mejor es oírlo sin prejuicios. Asimilado ese gran esfuerzo, “The Catch” resulta disfrutable, divertido, y, dicho sea de paso, poseedor de muy buenos temas. No tiene nada que ver con el anterior “Sound Elixir”, que sonaba muy incoherente, muy inofensivamente “aorero”, muy flojo en sonido.

“The Catch” tiene todo su punto de mira en explotar el filón del “pop” americano en su máxima expresión; grandilocuente, comercial a más no poder, de nuevo haciendo uso de secuenciadores y de las más modernas tecnologías de la época para sonar moderno y fresco, y con retazos “rockeros” muy pronunciados si uno se fija bien. Si en vez del nombre de Nazareth hubiera estado el de una banda novel americana nadie sería tan duro a la hora de juzgarlo:



-El LP comienza con la extensa “Party Down”, “popera” a más no poder y que demuestra la senda que toman los de Dunfermline de una vez por todas. Muy entretenido, de gran ritmo, con teclados despidiendo azúcar glas, una batería electrónica de lo más cuca y McCafferty intentando sonar a lo Lou Gramm (pero sucumbiendo a su cada vez más gastada garganta), se desarrolla durante más de seis minutos, mezclando guitarras eléctricas con acústicas y manteniendo una sección rítmica constante, donde hay un solo de guitarra de Charlton que resulta raro de oír entre tanto secuenciador y un estribillo muy (pero muy muy) repetitivo, con unas letras que hablan de una noche de fiesta lúdica llena de alcohol y chicas...y punto.


-El siguiente es una interesante y emotiva versión del “Ruby Tuesday” de The Rolling Stones, que Nazareth traen a su nuevo terreno súper “popero” y que sacaron como un primer “single” que gozó de algún éxito en los “charts”. Aunque esto no pasa de ser una curiosidad más. Habría estado bien verles versionear este tema en la época del “Play'n' The Game”.


-Mucho más “rockera” se muestra “Last Exit Brooklyn”, con McCafferty haciendo uso por fin de su técnica tan cazallosa de cantar en un tema trepidante y espectacular, nuevamente lleno de ritmo y buen “feeling”. Uno de los mejores del LP, que nos pone de manifiesto que Nazareth siguen siendo capaces de dar caña, aunque sea entre teclados y sonidos muy comerciales.



-Por desgracia, para calmar el asunto, se presenta sin avisar “Moondance”, tímido, suave, entrañable, más propio de los MAGNUM o JOURNEY más “aoreros”, que sin duda resulta el menos interesante del LP. Es de esas canciones que uno espera escuchar acompañando a los créditos finales de cualquier película romántica de los '80.



-Se acaba ese chicle musical y llega una de las mejores baladas jamás hechas por la banda, “Love of Freedom”. Y es que Nazareth lo bordan con sus baladas, no es algo que no se sepa. Esta, en concreto, es un pomposo corte, denso y épico, y con una tensión que se desarrolla poco a poco entre la rasposa y “nueva” voz de McCafferty y los redobles de la batería hasta estallar entre los baquetazos de Darrell Sweet en el minuto 3:52, tras escuchar “Hay muchos momentos para oír los nombres de los amigos que han estado ausentes. Quizás de vez en cuando sigas recordando el dolor, como si fuera ayer”.


-Con esto llega la canción más dura del álbum, la más “rockera” y pesada, que desentona bastante entre tanto caramelo musical, “This Month's Messiah”. La desesperación, la incertidumbre y las ansias de encontrar una salida son las pautas que marcan las líricas: “Sólo soy un forastero buscando la tierra sagrada; sólo soy un cuerpo perdido, pero mi alma puede ser hallada […] Soy un luchador harto de vivir bajo amenaza…¿pero estoy buscando amar o huir? ¿Cuántas millas hay?, ¿cuántas millas quedan hasta Babylon?”.
Un corte que más habría valido dejarlo para el álbum que vendría después de “The Catch”, “Cinema”, mucho más duro y emparentado con el “heavy metal” americano de los '80, aunque también de tendencias “pop”.


-Paréntesis de más de seis minutos para sumergirse en la piscina del “techno pop” y desvaríos “disco” con “You don't Believe In Us”, una canción similar a “Party Down”, con un ritmo constante dominando los secuenciadores y una tímida guitarra eléctrica, además de sustentarse la teoría de que está dedicada al manager de la banda, Jim White, por razones que ya conoceremos. “Nunca te pedí dinero, sólo necesitaba algo de tiempo. Cogiste más de lo que diste y te quedaste al margen […] Nunca me hiciste favores, nunca te debí nada. Nunca sabrás por qué sueñas lo que traerá el mañana. No crees en nosotros, sólo querías nuestras mentes; no crees en nosotros, sólo estás compensando nuestro tiempo”, decían las amargas letras. Pero si por algo se hace este tema más disfrutable que ninguno es por su minuto y 52 segundos del final, donde los empalagosos teclados se unen a una emotiva y casi melancólica guitarra de Charlton, acentuándose el ritmo de la batería y creando un extravagante y bailable espectáculo “pop” que resulta imposible no seguir con los pies.


-El “rock” vuelve, gracias a Dios, con el animado corte “Sweetheart Tree”, de lo mejorcito del LP, que bien podría pertenecer a Night Ranger o a cualquier otra banda de “AOR” de los '80, regalándonos otro momento muy divertido con unas inofensivas melodías la mar de adictivas y coros repetitivos y contagiosos.La magia del sencillo “hard rock” que ha caracterizado siempre a Nazareth se muestra bien esta pieza de poco más de tres minutos.


-Otra revisión que llega para acabar el “track listing” del LP es la del clásico de los '60 “Road to Nowhere”, que firmó el matrimonio Gerry Goffin y Carol King, y que Nazareth versionan magistralmente, porque en eso tampoco fallan los escoceses, a la hora de reinterpretar canciones de otros lo clavan. Meten en terrenos “poperos” y comerciales una pieza que perfectamente sirve para cerrar un plástico de estas características, si uno presta atención al título de la misma (“carretera a ninguna parte”). El grueso bajo de Pete Agnew resuena más aquí que en cualquier otro tema.



-La cara “B” del “single” de “Party Down” traía el adictivo “Do you Think About It?”, otro lúdico momento que tampoco es que se saliera mucho de los parámetros que había trazado la banda, aunque ya podían haber dejado este en el LP en vez del pastoso “Moondance”. El estribillo hace que sea un muy coreable y bailable corte.


-Una rareza posteriormente editada y remasterizada es una pieza que pertenece a las sesiones de “The Catch”, llamada “S.O.S.”, que abusa también del uso de secuenciadores, teclados y baterías electrónicas, pero que a la vez resulta distinta, más densa y oscura y con un sentimiento “rockero” muy emparentado al de “Last Exit Brooklyn”, por poner un ejemplo.

Y aquí se acaba la cosa.

Este disco no se presentó en EE.UU. hasta más tarde, pero tuvo un buen recibimiento en muchos países de Europa, como Alemania o Noruega, no obstante, como es obvio, no obtuvo ninguna repercusión.

La verdad es que este no fue el período más brillante de los chicos, aunque sirve para mostrar el lado más oscuro de su carrera (aunque resulte paradójico, debido a la diversión que está impregnada en este LP), tanto a nivel creativo como a nivel profesional.
Muy acertado comentar eso, ya que su manager (del que hablamos antes) reeditaba y distribuía ilegalmente muchos de los trabajos del grupo en su propia discográfica, Sahara Records, que fueron quitados de en medio en cuanto el cuarteto fue a juicio y ganó el caso.

Tras esta racha de baches infinitos Nazareth reorganizaron sus ideas y junto a su ingeniero de sonido, Calum Malcolm, y Doug Banker, un buen amigo de A&R, hicieron lo imposible para realizar uno de sus mejores esfuerzos en años, “Cinema” ('86), aunque ya es irse muy lejos.

Para la posteridad queda esta rareza de los creadores del “Hair of the Dog”, un trabajo con el que intentaron renovarse para calar en el panorama moderno de aquella década pero que les llevó a fracasar estrepitosamente, además de pronunciarse el desgaste de cuerdas vocales que arrastraba McCafferty desde 1.982.

Bien escuchado, como se ha dicho, es un buen disco. Como disco de “pop rock” no está mal, pero el nombre de Nazareth para nada se identifica con él; así que, que alguno de sus temas fuese interpretado por el grupo en años posteriores en concierto es muy poco probable.

Sin embargo, como dijo un crítico musical hace unos años: “Para sufrir con cualquiera de esas bandas ñoñas de “pop” ochentero me quedo con Nazareth”...yo también opino lo mismo.

(Mejor canción: “This Month's Messiah”).

Nazareth The Catch (Deluxe Edition)



Temas
1. "Party Down"
2. "Ruby Tuesday"
3. "Last Exit Brooklyn"
4. "Moondance"
5. "Love of Freedom"
6. "This Month's Messiah"
7. "You don't Believe In Us"
8. "Sweetheart Tree"
9. "Road to Nowhere"

10. "Do you Think About It?"
11. "Party Down (Single version)"
12. "Last Exit Brooklyn (Alternate version)"
13. "You don't Believe In Us (Edit version)"
14. "Party Down (Live in Germany '84)"
15. "Ruby Tuesday (Live in Germany '84)"
16. "This Month's Messiah (Live in Germany '84)"





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TOUCH - Touch 1.969 (colaboración J.J. Iglesias)

'Iba por la carretera a las dos de la mañana, en el medio de la nada por Kansas, era el 69 o 70. Y escuché aquella increíble  canción titulada "Seventy-Five". Tuve que parar la furgoneta y asimilar lo que estaba escuchando. Al día  siguiente me compré  dos copias de su album. Una para absorberla y otra para la posteridad". KERRY LIVGREN (KANSAS).

Se ha especulado mucho sobre cuál es el primer álbum progresivo de la historia. Posiblemente sea éste. 

Todo lo comenzó  un geniecillo llamado Don Gallucci. A la edad de 15 años ya estaba componiendo con The Kingsmen. La intro al piano de "Louie, Louie" es Don. Pero no pudo salir con la banda a la carretera por la prohibición  de sus padres, dada su edad. Luego montaría Don and The Goodtimes. El embrión que daría con los definitivos Touch. 

Cuidado con el nombre porque ha sido utilizado por unas cuántas bandas más . Estos eran de Portland, Oregón. Y practicaban una suerte de psicodelia altamente avanzada para su tiempo. Seguramente por el impacto causado por el "Sergeant Pepper" beatleliano. Aunque éstos  rizaron el rizo considerablemente. Que en pleno 1968 es puro proto (de facto) progresivo sin concesiones. Consiguen que London Records/Coliseum, subsidiaria USA de Decca-Deram los contrate y les suelte un adelanto de 25000 pavos de los de entonces. Así  que se encierran en los legendarios Sunset Sound Recorders de Hollywood. El momento y el tiempo oportuno. Aquello es una fiesta continua. Con visitantes como Mick Jagger, Jimi Hendrix o Grace Slick. Jodo. Y sobreviven. Gallucci ya utiliza un audio-generador a modo de sintetizador primerizo. Además de organo y piano, del que es un virtuoso. Debussy o Ravel se escapan de sus dedos a la más  mínima. Apoya la sensacional guitarra de Joey Newman. El bajo cavernoso de Bruce Hauser. La técnica sobrada de John Bordonaro en el kit percusivo. Y una voz de auténtico  lujo con Jeff Hawks. Todos hacen voces, y este es un punto fuerte en las capacidades de Touch. El barroquismo psych te lleva directamente a un prog rock con denominación de origen. 



Canciones como "We Feel Fine", "Friendly Birds", "Miss Teach", "Down at Circes Place" y "Alesha and Others" son un puro prólogo a Stories, Procol Harum, Moody Blues, Argent, Gracious, Rare Bird o Beggars Opera. Son temas de no más  de cinco minutos, pero están  llenos de armonías,  cambios de ritmo, duelos guitar-organ, pasajes bucólicos estilo Spring o sección rítmica de regusto jazzy. Por si no era suficiente, te lo dan a borbotones en "The Spiritual Death of Howard Greer" (9'31) y "Seventy-Five" (10'58). Una auténtica  gozada. Porque no se han enterado en El Vaticano, que si no dicen que es "pecao". El disco se edita a comienzos del 69 con muy buenas críticas. La disquera les pide salir a la carretera a promocionarlo y Gallucci se niega. Aludiendo que es imposible reproducirlo tal cual en vivo. Esto provoca la disolución de la banda. Gallucci se hace productor y A&R de Elektra Records. Parece increíble que esté  detrás de la producción de una burrada sónica  como es el "Fun House" de los Stooges!!! Joey Newman se va a Blue Mountain Eagle. Pero en el 74 se alía  con sus viejos compañeros Jeff Hawks y Bruce Hauser. Y con Don Gallucci como invitado lanzan el tremendo único  album de Stepson. Hard rock blues sin compasión y pieza de coleccionista.

"Touch" es un álbum alabado y reverenciado no sólo  por Kerry  Livgren. También  por Yes, Genesis, Uriah Heep ( a éstos  les marcó  especialmente), y últimamente he visto cómo lo reivindicaba Dave Brock (Hawkwind) en un reciente número  de la Prog Magazine.

Unos visionarios con "toque" divino.

Temas

We Feel Fine

Friendly Birds


Miss Teach

The Spiritual Death Of Howard Greer

 Down At Circe’s Place


Alesha And Ohers


Seventy Five


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THUNDERMUG - Orbit

Nuevamente una banda canadiense en Rockliquias. Durante la década de los 70 multitud de bandas canadienses quisieron abrirse al mundo y lo cierto es que muchas de ellas lo consiguieron.


Joe de Angelis (guitarra y voz) y Bill Durst (teclados y guitarra) se conocieron en la escuela de London , Ontario, a comienzos de los 70. Para su primer grupo, Pink Orange, contaron con James Corbett (bajo) y Ed Pranskus (batería). Durante algún tiempo estuvieron tocando por los locales de la zona canciones de Beatles, Stones, Led Zeppelin, etc. En una de esas actuaciones Wyn Anderson los escucha y los ficha para Axes Record. Bajo la producción de Greg Hambleton y  Terry Brown graban su primer disco, "Thundermug Strikes", en los Toronto Sound Studios, en la primavera del 72. La grabación contenía una versión del famoso tema de The Kinks, " You Really Got Me". Su segundo disco llegaría en el 72, "Orbit". Ese mismo año editan un disco recopilatorio para el mercado americano.  En 1.974 editan, "Ta-Daa", con una versión de los Beatles, " Drive My Car". Tras su publicación Joe de Angelis dejó la banda que continuó dando conciertos hasta 1.976. A partir de ese momento sus miembros tomaron caminos muy diferentes.


Thundermug nos ofrecen rock puro y duro con algunos toques hard fundamentalmente por los magníficos riffs de guitarra. Disco con diez temas de corta duración totalizando menos de media hora de música. Influencias podrían ser los primeros Who. Combinan temas rockeros con otros más acústicos e innovadores, "Molly-o" o "To Tell The Truth". Destacable el tema "Bad Guy".




Temas

A1 Orbit  00:00 
A2 Molly-o  02:41
A3 Victoria Muse  06:29
A4 Mickey Mouse Club  08:22
A5 The Investigator 11:05
B1 Garden Green 13:32
B2 Boy, You'be Got A Lot To Learn 17:28
B3 We'll Never Forget 20:18
B4 Bad Guy 23:33
B5 To Tell The Truth 27:50

Formación
Joe de Angelis : guitarra y voz
  Bill Durst : teclados y guitarra
James Corbett :bajo
 Ed Pranskus :batería

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Ensayos sobre un sonido (EM): ELOY - Silent Cries and Mighty Echoes (1979) (colaboración J.J. Iglesias)

El 7, además  de ser número  mágico y mi favorito, fue el que hizo éste  álbum en la discografía  de los icónicos germanos Eloy. Formados en 1969 por el guitarrista/cantante de la boina, Frank Bornemann. Único  miembro que ha permanecido en las constantes variaciones de formación,  (excepto en el raro soundtrack "Codename Wildgeese"). Inicialmente como una banda de psicodelia dura, lo que llaman por ahí  fuera "heavy psych". Y evolutivamente tomando caminos sinfonizantes, hard rockers o prog-electrónicos. 


Esto último  define a este disco editado en el histórico  sello Harvest, producido por el propio Bornemann. La sombra de Eloy siempre fue, desde el principio, Pink Floyd. Y tras discos de alegre creatividad como "Inside" (73), "Dawn" (76) u "Ocean" (77), nadie esperaba que pudieran superarse en un año tan poco agradecido a éstas  músicas como el 79. Pero lo hicieron. Nuevamente la inspiración  floydiana caló  fuerte. Más  concretamente, "Wish you Where Here". También ayudó el hecho de que esta alineación  fuera la más  duradera de la década,  conservandola del 76 al 79. Klaus-Peter Matziol al bajo y efectos. Detlev Schmidtchen teclista. Y el ex-Scorpions, Jurgen Rosenthal en la batería. Estos dos últimos montarían en 1980 el efímero  grupo Ego on the Rocks, con un único  album en el 81, "Acid in Wonderland".

La propuesta de "Silent Cries and Mighty Echoes" entra de lleno en la filosofía  musical de nuestra sección. No así  otros álbumes de Eloy. El comienzo-intro de "Astral Entrance/Master of Sensation" (9'06) nos adentra en una especie de outtake de "Shine On You Crazy Diamond". Con finísima  guitarra de Bornemann, puritito Gilmour, y excelente fondo teclistico. Luego explota en un space  rock típico  de Eloy, pero deudor del "I Robot"  del Alan Parsons Project. El poderoso pulsar de un bajo Alembic procesado por un pedal Moog Taurus acrecienta la avalancha electrónica. Comandada por Hammond Organ M3, Mini Moog, ARP, Solina  y Hohner String, RMI Key Computer,  Fender Rhodes y Yamaha/Steinway Grand Pianos. Sublime.

"The Apocalypse" (14'58) dividida en tres partes es otra demostración cosmic abracadabrante. Con paisajes instrumentales que dejarían  huella en mucho prog combo español. Para "floydear" más la cosa, tenemos a Brigitte Witt añadiendo su voz al modo negroide del "Dark Side"en la parte de "The Vision". Schmidtchen se erige en protagonista absoluto de este disco. Llevando su arsenal electrónico por sendas kosmische de inspiración Tangerine Dream. Curioso que la parte final de la suite, de más  marcado sabor Froese, se llame "Force Majeure"!!!

Abriendo el otro lado del vinilo tenemos "Pilot to Paradise" (7'03), que se acerca a postulados de otra banda paralela a la historia de Eloy, los excelentes Jane. Con los que incluso han coincidido miembros. "De Labore Solis" (5'12) es un delicado tema space, de bella melodía  al sintetizador. Finalmente "Mighty Echoes"( (7'16) es otro arrebato floydiano etapa "Animals", en concreto de "Pigs". Otra exquisitez más en un álbum redondo. Los cuatro músicos  están tocados por los dioses en el desempeño de sus funciones. A pesar de las evidentes influencias reseñadas, incidiendo en la "fluidez rosa", Eloy construía por esta época    tremendos mundos oníricos de extremada energía y lirismo electrónico.  Un disco de inmenso poder y magnetismo.

P.D.:
"Mezclar dos cds en directo te equipara a la categoría  de músico? ...Genial, me parece tremendamente "creativo"...
Por cierto, quién  hizo esos cds que usas?!!! Es despreciable la devaluación  que esta gente hace del arte".
ROBERT SCHROEDER




Temas
1. "a) Astral Entrance, b) Master of Sensation" (3:05)
2. "The Apocalypse: a) Silent Cries Divide The Nights (9:08) b) The Vision - Burning (10:45) c) Force Majeure" (20:20)
3. "Pilot to Paradise" (24:07)
4. "De Labore Solis" (31:14)
5. "Mighty Echoes" (36:26)




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FREDDIE KING - Fillmore West, SanFrancisco. 1970

Freddie King, uno de los "tres reyes" del blues eléctrico junto a  Albert King y BB King. Conocido por sus éxitos, "Have You Ever Loved a Woman" y "Hide Away", y por la notable influencia sobre los guitarristas de rock de los 70, sobre todo Eric Clapton.


Freddie nació en 1.934 y con tan solo seis años comenzó a tocar la guitarra. En el 49 se traslada a Chicago con su familia. Alternaba su trabajo en una fabrica con su interés por la música , actuando como acompañante para gente como  The Little Sonny Cooper Band. Durante la década de los 50 tuvo la oportunidad de tocar junto a Muddy Waters,   Jimmy Rogers , Willie Dixon, Memphis Slim  y Little Walker entre otros. En el 56 editan su primer single como solista. A pesar de su calidad fue rechazado en varias ocasiones por la Chess Records, importantísimo sello de blues. En 1.960 graba sus éxitos "Have You Ever Loved a Woman" y"Hide Away", alcanzando el nº 5 en las lista de R & B.  Su primera gira fuera de Estados Unidos la realizó en 1.967. Un año más tarde firma por Atlantic Records con la que graba dos discos, "Freddie King Is a Blues Master" (1969) y "My Feeling for the Blues" (1970). Durante la década de los 70 colaboró con multitud de artistas de rock, Leon Russel, Eric Clapton, Jeff Beck, etc. Lamentablemente en 1.975 muere como consecuencia de una pancreatitis aguda a la edad de 42 años. Una auténtica pena.


Grabación del genial bluesman, Freddie King, en el mítico Fillmore West el 3 de Septiembre de 1.970. En esa misma jornada actuaron Boz Scaggs y Johnny Winter. Doce maravillosos temas donde podemos escuchar el característico estilo de Freddie tocando la guitarra y el sentimiento que mostraba en sus interpretaciones. Blues del bueno jalonado por sus característicos instrumentales  y como no por el exitoso y versioneado  "Hide Away". Aunque no hay información sobre la banda es muy posible que Leon Russel este al piano. Una joya.




Temas
1. Instrumental 4:26
2. IÕm Tore Down 5:29
3. Someday Baby 5:15
4. Have You Ever Loved a Woman 11:31
5. Instrumental 6:30
6. Key To The Highway 7:21
7. Going Down 5:58
8. Going Down Part Two 2:37
9. AinÕt NobodyÕs Business 6:22
10. Hideaway 4:12
11. Dust My Broom 5:31
12. Have You Ever Loved a Woman 14:17



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Rock Progresivo Español.Rompiendo la oscuridad: CALLE SILVIO (colaboración de Félix Jota)

Banda sevillana que comienza su andadura a finales del año 2007. Su nombre es un homenaje al tristemente desaparecido Silvio Fernández Melgarejo, rockero andaluz por excelencia. Su idea, en principio, era la de interpretar versiones de clásicos de los 70’s, de grupos como Deep Purple o Pink Floyd. Pero dan un giro total y empiezan a componer sus propios temas de rock andaluz, mirándose en el espejo de grupos clásicos como Triana y Alameda.


 Después de varios conciertos e innumerables horas de ensayo, en 2008 presentan su primera maqueta, “Sonido Andaluz”, recibiendo muy buenas críticas. Seis temas de los cuales destaca el instrumental “Matalascañas”, y el último corte “Al despertar”, donde por momentos recuerdan a Zaguán. A pesar de no grabarse en estudio, se hizo en la propia casa del vocalista Miguel Vega, el sonido es más que aceptable. Ellos mismos colgaron gratuitamente la maqueta en la red y diseñaron las portadas.


  En 2009, el bajista Manuel Cantero abandona momentáneamente la formación, siendo sustituido por Juan Pérez. También ingresa en el grupo Víctor Serrano, para tocar la guitarra flamenca. Continúan haciendo actuaciones, básicamente en la provincia de Sevilla, con gran éxito de público. En 2010 y con los primeros componentes de nuevo, empiezan a dar forma a lo que sería su primer disco oficial, pero por problemas de tiempo y las responsabilidades de cada uno, se disuelven.

  José Miguel Vega hace carrera en solitario, editando en 2012 el disco “Un poquito más”. Un trabajo de fusión andaluza con ritmos reggae y étnicos, y algún toque psicodélico. El álbum está disponible en libre descarga en Bandcamp.


FORMACIÓN:
JOSÉ MIGUEL VEGA: Teclados y Voz
FRANCISCO PLATA: Batería y Percusión
MANUEL CANTERO: Bajo
CHEMA JIMÉNEZ: Guitarra Eléctrica
VÍCTOR SERRANO: Guitarra Flamenca
JUAN PÉREZ: Bajo

DISCOGRAFÍA:
Sonido Andaluz (2008) Maqueta Autoproducida


Temas
1.- Patio de flores
2.- Sin perdón
3.- Miradas profundas
4.- Matalascañas
5.- No llores por mi
6.- Al despertar




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BLACK SABBATH - Born Again 1.983 (colaboración Christian Jiménez)

He dado un buen repaso a los '80 nombrando y comentando un puñado generoso de discos, pero claro, es lógico que muchos de los que yo tenía pensados meter en el saco de los 100 Mejores se hayan quedado en el tintero.

Así que hay por ahí muchos trabajos que por A o por B no se han podido ver en profundidad y que, realmente, necesitan su propia reseña.

Uno de ellos ha calado tanto en mis tímpanos que ya es hora de que lo comente, y es nada menos que “Born Again”, aquel disco maldito realizado por unos bastantes descentrados y desorientados Black Sabbath que vivían esa convulsa etapa de los '80 de una manera increíble a la par que extravagante.

De todo esto se hablará.


-Black Sabbath fueron una de las tres bandas más importantes de los '70 cuando se empezó a promover el paso del “hard rock” hacia algo llamado “heavy metal” (las otras eran Purple y Zeppelin). A aquel género aún le quedaba bastante para definirse y estilizarse correctamente (demos las gracias a Judas Priest y su “Sad Wings of Destiny”), pero los primeros escarceos se percibían en gente como Iron Butterfly, los de San Francisco Blue Cheer, los progresivos Atomic Rooster y un larguíiiismo etcétera.

De todos modos ahí estaban Sabbath despuntando en 1.970 con “Paranoid”, su obra maestra por los siglos de los siglos. Aunque ellos no sonaban como Deep Purple o Led Zeppelin. Sí, tenían raíces “blues” y muy “rockeras”, pero había algo más. El peso de oscuridad y tenebrismo en cada composición era algo sobrenatural. Cada tema compuesto por el cuarteto estaba rodeado de un halo enigmático de misterio indescifrablemente obtuso, y, a la vez, de una coherencia y precisión apabullantes. En Sabbath había caos, pero era un caos dentro de un cierto orden que nadie puede explicar.

Pues hasta que llegó 1.975 vivieron una época dorada, donde quedaron para la posteridad obras de arte como “Black Sabbath”, “Paranoid”, “Master of Reality”, “Vol. IV” y “Sabbath, Bloody Sabbath” (que, para un servidor, es su favorito).

Tras un grave problema con managers, ejecutivos, productores, etc., siguieron grabando aunque ya sin la magia de entonces, acabando aquella primera etapa con un desastroso “Never Say Die!” ”, que fue ya la gota que colmó el vaso.


En 1.980 Osbourne ya estaba fuera de la nave y Sabbath no sabían muy bien que hacer, hasta que llegó, desde las garras de Ritchie Blackmore y su cada vez más grande RAINBOW, el talentoso vocalista Ronnie James Dio, que se había marchado de allí para que su puesto fuera ocupado por el infinitamente inferior, aunque no carente de recursos, Graham Bonnet (he dicho muchas veces que este hombre ha estado en todos lados ya, y no me equivoco).


Dio hizo que el gigante recuperara su espléndido brillo con dos discos míticos y tremendamente importantes para el “heavy metal” de la nueva década, “Heaven And Hell” y “Mob Rules”, este segundo ya sin Bill Ward y con Vinnie Appice a las baquetas. Con la N.W.o.B.H.M. en alza los muchachos demostraron que la sangre que corría por sus venas olía más a “metal” que la de sus jóvenes coetáneos y que podían causar sensación como antaño, a lo grande. Y lo consiguieron con creces...pero nada dura eternamente.


Tras el directo “Live Evil” (otro álbum mítico en su discografía), el cual compitió ese mismo año 1.982 con el de Ozzy Osbourne “Speak of the Devil”, se produjeron los roces del lado Iommi/Butler con los del opuesto Dio/Appice. Se acusó a Dio de que remezcló algunas pistas del concierto haciendo que su voz sonase por encima del resto de instrumentos e integrantes. Así que, tras unas cuantas riñas más, el hombre se largó con el batería y obtuvo fama y gloria al año siguiente junto a Vivian Campbell y Jimmy Bain con “Holy Diver”.

La misma suerte no tuvieron Sabbath, que eran un grupo prácticamente muerto.

De nuevo sin cantante y sin batería y con un directo que no querían sacar a la calle pensaron en varias gargantas para sustituir la del sr. Dio (un poco complicado, la verdad), y por la cabeza de Iommi pasaron nombres como David Coverdale y Cozy Powell para ocupar los dos puestos. Hasta recibieron maquetas de un tal Michael Bolton.

Por otro lado, el manager Don Arden sugirió a Ian Gillan para el trabajo. Curiosamente éste estaba ganando un cierto éxito con su carrera en solitario, pero en EE.UU. no disfrutaba de las mieles del éxito. El manager de Gillan le pidió que se encontrara con Iommi y Butler para discutir sobre ello, y como éste tuvo que cancelar su gira porque sufría algunos problemas vocales aceptó verse con los otros en un “pub” inglés.

El resultado fueron algunos litros de más y promesas que a primera vista parecerían un tanto disparatadas, como la de formar un supergrupo llamado I.G.B.W. (Iommi/Gillan/Butler/Ward). Aquello no implicaba una mayor dificultad, pero cuando eso llegó a oídos de la compañía se vieron forzados a sacar el disco bajo el nombre de Black Sabbath.


Y con la tontería se dio aquel hecho tan extraño; en el Manor Studio de Oxforshire acabó grabándose todo el material, con Gillan escribiendo letras ácidas y realistas que no eran para nada del universo Sabbath e Iommi creando la música más violenta jamás hecha en el grupo desde el “Vol. IV”. Todos estaban satisfechos, hasta Bill Ward, que volvió tras recuperarse de su alcoholismo. Mucha gente aún recuerda esa anécdota de cómo la banda tuvo que sacarle de una institución psiquiátrica para grabar. En fin, primeramente la cosa no les salió mal, hasta que llegaron al estudio para la producción, respaldada por el que fuera el ingeniero de sonido del “Sabotage”, Robin Black, y Geezer Butler. Ahí fue donde todo se arruinó; fue desastrosa.

Al conjunto se le dio un sonido hermético, sucio, de maqueta, con un resonar de batería de demasiado eco y donde el bajo parecía quedar un tanto difuminado.

Por si fuera poco el diseñador Steve Joule les dio una portada horrenda. Un bebé de apariencia demoníaca, de color rojo, con uñas y dientes amarillos, cuernos y ojos verdes sobre un fondo azul. Dicha imagen, que era la de un bebé naciendo, estaba sacada de una revista científica (aquel niño no supo que protagonizó una de las peores portadas de la historia del “rock”).

Todo estaba en su (incorrecto) sitio y aquel trabajo salió el 7 de Agosto de 1.983. Claro está, disgustando a sus creadores: Ian Gillan vomitó al ver la portada, y al escuchar el LP volvió a vomitar; a Iommi la portada le encantó pero el sonido fue su espina clavada, como le pasó a Butler, que quedó horrorizado al oírlo. A Ward, sin embargo, le gustó todo...sin comentarios.

Prestando atención a lo que se oye, el disco tiene algo especial. Uno escucha “Heaven And Hell” y queda maravillado por esa mezcla de oscuridad típicamente Sabbath y esa contundencia sonora que nació de querer superar a las jóvenes promesas de la N.W.o.B.H.M.; la voz de Dio es fuerte, ruda, “rockera” a más no poder y el sonido está muy bien definido, donde el grupo abandona parte de su tenebrismo para sonar un poco más comerciales. Es decir, se puede pillar a la primera. Sin embargo, con “Born Again” hay que hacer un esfuerzo.

Lo primero es digerir que la voz de Deep Purple está sustituyendo a Dio, y no de manera normal. Gillan suena completamente desquiciado, rasgando sus tonos como nunca e hinchándose a pegar gritos descarnados a cada dos por tres; lo segundo es la batería, que con ese eco tan raro parece que Ward le esté dando a cubos de agua; los “riffs” de Iommi no son atractivos, sino crudos, afilados, muy distorsionados. Pero, por raro que parezca, cuanto más lo oyes más te gusta; hay que darle tiempo, aunque finalmente te atrapa en su espiral de violencia sonora, ahí reside otro enigma (que parecen acompañar siempre a Sabbath):



-Abre con “Trashed”, una pieza dura, trepidante, en la línea del “Neon Knights” y “Turn Up the Night”, donde Gillan ya suelta su primer berrido (el primero de muchos) y podemos percibir que hay unos teclados tímidos por ahí, pertenecientes a Geoff Nicholls. Como se ha dicho, la guitarra de Tony Iommi crea “riffs” vigorosos y feroces acordes a las letras de Gillan, que no habla de demonios y viajes místicos, sino de una experiencia que sufrió una noche al estrellarse con su coche y salir ileso antes de que estallara en llamas. Un comienzo de puro “heavy”, que si hubiera gozado de una producción mejor...en fin.



-El ambiente se calma un poco, con unos oscuros y envolventes sonidos que presagian algo, con devenires de bajo y teclados. Se oye “Stonehenge” y todo parece indicar que lo que vendrá después de esta “intro” de 1:57 minutos será de aúpa. El repiqueteo de un corazón nos da la estridencia de “Disturbing the Priest”, el más letal del álbum. Un tema muy de Black Sabbath, que parece brindarnos reminiscencias del “Under the Sun” o “Symptom of the Universe”, aunque las comparaciones son odiosas. Más de cinco minutos de golpetazos de batería se unen a un ritmo pesado y de nuevo a esos monstruosos “riffs” de guitarra. No hay solo porque Gillan llena de texto la canción con letras perversas: “La fuerza del Diablo es la oscuridad, el sacerdote tiene que hacerle frente. La fuerza de la noche le destruirá, pero no le deshonra al entrar en su alma y en su mente; tienes que prender las llamas de la duda en tu interior, en tu interior”, todo esto entre miles de agudos chillidos. Lo más gracioso es que está inspirada en una situación referente al guitarrista, que se hizo con un local para ensayar situado junto a una iglesia y que recibía las quejas de los curas del lugar.


-Otra vez unos ecos de ultratumba provenientes de “The Dark” presagian la llegada del mejor corte de todo el álbum y, aunque suene exagerado, uno de los mejores de toda la discografía de Black Sabbath, “Zero, the Hero”. Uno que está a la altura de los clásicos.

Una colosal pieza de más de siete minutos, pesada, densa, rebosante de una furia desgarradora y al mismo tiempo hipnótica. Es raro, por su duración y porque carece totalmente de glamour, pero te engancha, y cada vez que la escuchas te engancha más. Será la manera tan chula que tiene Gillan de escupir sus incisivas letras (“Siéntate ahí, mira como todo se incendia, para ti es algo fácil y sin dificultad. Desempeñas tu vida para un sonido diferente; no hay filo, no lo hay, no tienes ninguna navaja. Tu vida es como una autopista de seis carriles hacia ninguna parte; vas tan rápido que nunca llegarás a apearte aquí, ¡donde los héroes están sentado en este río, con algo mágico en su música mientras comen hígado crudo!”), el solo épico que se marca Iommi desde el 4:21 hasta el 6:05 o la sección de Butler/Ward, donde ejecutan un ritmo machacón como pocos, pero es precisamente esa incógnita lo atractivo del tema. Guns 'n' Roses se nutrieron bien de él, porque lo usaron para su archiconocido “Paradise City”.



-Tras un espectáculo como el anterior llega el momento de ir más rápido, de calentar motores, y para eso está “Digital Bitch”, más veloz y muy del “heavy metal” de la N.W.o.B.H.M., donde podemos deleitarnos y hacer “headbanging” con los Sabbath del “Trashed”, creando a toda pastilla un corte enérgico donde lo que predomina es la rabia “rockera”; es como si estuvieramos delante de un Deep Sabbath (o un Black Purple, como se prefiera). De nuevo, si hubiera estado mejor producida, habría sido un “single” perfecto para la época.



-La que da título al disco, “Born Again”, posee una atmósfera emparentada con el “Sabotage”. Es densa y pesada, pero con un cariz melódico muy acentuado, comenzado con una guitarra, en “flange” o “reverb”, da lo mismo, que pronuncia un eco muy suave y relajante. Quizá es donde mejor y más inspirado suena Gillan, alternando gritos fuertes con partes más pausadas para dar un respiro a sus cuerdas vocales.

Un tema de estas dimensiones, cantado por Dio, se habría puesto a la altura de los clásicos y habría sido seguramente uno de los diez mejores del grupo de toda su carrera, aunque Gillan se mete bastante bien en la canción, creando quizá las letras más oscuras del álbum, ya que carecen totalmente de esa socarronería y humor negro que siempre ha ido con el cantante.



-Otra muy “heavy” es “Hot Line”, 100% Sabbath al rojo vivo, nunca mejor dicho. El trabajo de Butler y Ward es genial y los dos solos de Iommi dan mucha potencia a este electrizante corte donde también seguimos escuchando los altos tonos que es capaz de sostener Gillan, desatándose al final de la canción de forma descontrolada.



-Una como “Keep it Warm” es difícil no imaginársela cantada por Ozzy Osbourne o en el repertorio del grupo de éste. Podría aparecer en “No Rest for the Wicked” y no desentonaría, pero siempre está Gillan para marcar esa diferencia. Otra vez hay un gran solo del veterano guitarrista y algunos cambios de ritmo que hacen del tema un último corte épico y lleno de melodía, dicho sea de paso.



-Como extra, en la edición del 28º aniversario, aparece “The Fallen”, otra a la que no le habría venido mal tener la voz de Dio. En general es otro tema en la línea de “Hot Line”, bien llevado por un ritmo “heavy” muy Purple de principio a fin y sin descanso. Que quedase fuera del disco como canción oficial es un tanto misterioso, ya que no habría molestado en absoluto.

Y ahí está, el álbum, un álbum odiado (muy odiado) por la mayoría, y querido por una minoría que lo considera de auténtico culto. Un disco incomprendido, que falló en la producción, pero que se logró poner, así como quien no quiere la cosa, el 4.º en las listas británicas, llevándose un Platino en esas tierras, y 39º en EE.UU., posicionándose, eso sí, mejor, en otros países de Europa.

Y, sobre todo, siendo influencia seminal para muchos grupos pertenecientes a distintas ramas del “rock” y “metal” (Metallica, Guns 'n' Roses, Cannibal Corpse, Sepultura, Beastie Boys). Incluso un inesperado comentario llegaría de Osbourne, que declaró que “Born Again” era “lo mejor que han hecho los chicos de Sabbath desde que yo me fui”. No se sabe si lo dijo en serio, ya que a Dio le tenía una inquina sobremanera, en tono de guasa o, simplemente, por joder.

De todos modos, las giras de presentación de la nueva alineación al público sí que fueron un completo desastre, con miles de situaciones a lo “Spinal Tap” que ocuparían páginas y páginas, muy hilarantes, eso sí. Ante los medios y los críticos Black Sabbath se mostraron como un grupo desesperado al borde de la extinción. Menos mal que cada uno de los integrantes tuvo la suficiente dignidad como para no repetir el experimento de nuevo.

Lo que más llamaba la atención era Gillan, que resaltaba con sus tejanos y chaqueta vaquera entre todos los demás, ataviados con cuero y llevando cruces. Hasta en las giras se notaba que Quiet Riot, que hacían el papel de teloneros, vendían más que los otros por aquellas fechas.

En fin, Ian Gillan se volvió a incorporar a Deep Purple para grabar la obra maestra “Perfect Strangers” e Iommi siguió en su grupo. Eso sí, en 1.986 desconcertó aún más a todo el mundo con el disco “Seventh Star”, y no porque estuviera Glenn Hughes a la voz, sino porque el título rezaba “Black Sabbath, featuring Tony Iommi”...no se puede decir más.

Así que siempre tendremos el testigo de un momento único en la historia del “rock”, aunque muchos prefieren olvidarlo, encarnado en, o bien uno de los LP's de “heavy metal” más ridículos de todos tiempos, o bien una de las obras de arte más perversas y retorcidas jamás creadas.

Eso sí, con “Born Again” no hay términos medios: o lo amas o lo odias...yo, tras varias escuchas, me decanto por la primera opción.

(Mejor canción: “The Dark/Zero, the Hero”).



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