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viernes, 6 de mayo de 2016

Lucifer's Friend - Mean Machine 1.981 (colaboración Christian Jiménez)

Si existe el nombre de un grupo de música dentro del “rock” que se emparente perfectamente con el sustantivo “persistencia” es el de Lucifer's Friend.


Estos teutones, unidos a un cantante británico de espectacular voz, John Lawton, se formaron en las tierras de Hamburgo en 1.969, precisamente cuando éste se fue a vivir a Alemania. Allí conoció al guitarrista Peter Hesslein, al bajista Dieter Horns, al batería Joachim Reitenbach y al teclista Peter Hecht, miembros de una banda llamada The German Bonds (aparte de haber formado otras muchas con nombres tan dispares como Electric Food y Brother T. & Family y haber estado sacando álbumes sin cesar durante todo el período de 1.969 a 1.970) y grabaron sólo un disco bajo un nuevo nombre, Astérix, ya convertido en una auténtica joya de coleccionista para los amantes del “rock” progresivo. Tras esto volvieron a transformar el nombre, esta vez a Lucifer's Friend.


Con su disco de “debut”, realizado en 1.970 bajo el sello Vertigo en Europa y desafortunadamente sólo bajo algunas casas independientes en EE.UU., sacaron partido del sonido que habían inaugurado los de Birmingham, Black Sabbath, un sonido oscuro, pesado, denso y para nada unido a las lúdicas melodías “hippies” de la época, y lo combinaron con un “hard rock” progresivo similar al que practicaban Atomic Rooster y Uriah Heep.


Aquel homónimo plástico hoy por hoy es una de las obras más crudas, enigmáticas y sorprendentes de los '70, un trabajo rebosante de energía “rockera” y misterio apoyado en una base rítmica brutal, unos “riffs” de guitarra irascibles, un manejo de teclado casi esotérico y una voz plétorica de fuerza.

Temas como “Ride in the Sky”, “Toxic Shadows” o “Lucifer's Friend” son ya clásicos inmortales del “heavy metal”. Además, con este trabajo son considerados pioneros (inconscientemente) del “doom metal”, junto a sus coetáneos americanos BANG.
Pero si por algo eran conocidos Lucifer's Friend era por estar cambiando constantemente de estilo musical, ya que lo que ansiaban era el éxito.


Si la referencia para el primer disco era el “heavy” de Sabbath y el progresivo de Heep para el segundo, “...Where the Groupies Killed the Blues” ('72), decidieron desempeñar un “blues” a lo FREE o a lo Humble Pie unido al “hard rock” que podían hacer Deep Purple, por poner un ejemplo, todo lleno de piano, psicodelia y melodías más orientadas al “pop”. Y así iban; con “I'm Just a Rock 'n' Roll Singer” ('73) pretendían emular más a las bandas americanas de “rock” del momento, como Grand Funk Railroad, FOGHAT o Lynyrd Skynyrd, y ya para terminar esa “época dorada” (es un decir, ya que, cuanto más comerciales se volvían, menos éxito cosechaban) queda nombrar “Banquet” ('74), experimental, con retazos de “jazz”, canciones más extensas, un “pop” muy a lo QUEEN y un progresivo más a lo Jethro Tull. Es decir, que no se quedaron como dólmenes, sino que arriesgaron para sorprender a sus fans en cada uno de sus álbumes con los más variados sonidos.
Tras esto, “Mind Exploding” ('76) unía esa experimentación con el “hard rock” de su 3.er trabajo, y ya no causó el mismo impacto que los anteriores.

Con esta falta de reconocimiento, John Lawton abandonó la nave y en 1.977 decidió unirse a unos Uriah Heep que estaban perdiendo también el Norte por hechos como el poco exitoso “High And Mighty” y la partida de su mítico “frontman” David Byron, siendo Roger Glover quien se lo recomendó a los ingleses cuando estos tenían en mente a personas como Coverdale, Paul Rodgers o Ian Hunter. El estupendo “Firefly” fue fruto de esa colaboración, aunque sustituir una voz como la de Byron era una tarea muy complicada.

Mientras tanto, los chicos de Lucifer's firmaron por Elektra Records para que distribuyera sus obras en América, reemplazaron a Lawton por el vocalista de Colosseum II, Mike Starrs, y se movieron, conservando el “hard rock” como base, a una dirección aún más comercial (si es que eso era posible), haciendo dos discos, “Good Time Warrior” ('78) y “Sneak me In” ('80).
En este último colaboró el teclista Adrian Askew y apareció el batería Herbert Bornholdt.

En 1.980 Lawton hizo un álbum en solitario llamado “Heartbeat”; en solitario si tenemos en cuenta el nombre, ya que participó toda la alineación de “Sneak me In” al completo en el proyecto. Entonces surgió entre el vocalista y Peter Hesslein la posibilidad de volver a colaborar, pero esa vez para hacer resurgir el nombre de Lucifer's Friend de sus cenizas de una vez por todas. Y así fue como se reunieron todos, quizás para darlo todo por último vez (como realmente sucedió), para recordar y hacer recordar a los demás quienes fueron cuando se formaron por primera vez; para recuperar su identidad, la que se quedó entre las canciones del debut.


El resultado fue un increíble “comeback” en 1.981, respaldado por Vertigo en Europa y Elektra en EE.UU. y autoproducido por la propia banda, con una portada que encajaba muy bien con la idea que los alemanes querían reflejar, donde un garfio rajaba el fondo negro y lo atravesaba como si fuera papel, rezando en grandes letras rojas “Mean Machine” (algo así como “máquina agresiva”); en realidad eso es lo que eran Lucifer's Friend, una arrolladora máquina bien engrasada de hacer “heavy”, pero por desgracia deteriorada por el deseo de querer alcanzar la popularidad y por el paso de los años.

En este LP se quitan el polvo acumulado y se destapan como un combo de fuerza inusitada, repleto aún de mucha vitalidad, dinamismo, vigor y muchas ganas de dar caña.

En una época como 1.981, donde imperaba la N.W.o.B.H.M. y despuntaban bandas noveles que recibieron la influencia de gente como Judas Priest, Black Sabbath, Scorpions o Wishbone Ash a partes iguales, y de grupos clásicos que vieron la oportunidad de abrirse camino de nuevo (precisamente por las mismas fechas Epitaph llegaron con “Danger Man”, Uriah Heep con “Abominog”, Wishbone Ash con “Twin Barrels Burning”, Blue Cheer con “The Beast is Back” unos años después, etc.), era la ocasión perfecta de que los integrantes demostrasen que Lucifer's Friend también tenían un par de cosas que decir antes de retirarse definitivamente.
Por eso “Mean Machine” expone esa declaración de intenciones como ningún LP de la formación había hecho antes. La energía y maestría del debut se entrecruza con un “hard rock” descarnado en la más pura onda de UFO, SAXON, RAINBOW o los Black Sabbath de Dio.

No hay concesiones a la tranquilidad, ni baladas ni temas de vertiente progresiva ni esas zarandajas, sólo diez perlas, una de ellas actuando de “intro”, de una vehemencia monumental que despiden electricidad e intensidad por los cuatro costados. John Lawton sigue sonando tan feroz como siempre y escribiendo unas letras acordes al nuevo enfoque que se ha propuesto, mientras que es acompañado de una banda sencillamente letal: Hesslein crea sus “riffs” más violentos, Bornholdt deja bien claro lo bueno que es a las baquetas y Hecht le da al piano y a los teclados con la misma destreza que antaño.

Diez perlas que están entre lo mejor de su discografía:



-Abre como un guantazo repentino el más famoso de los cortes del disco, y también uno de los mejores de toda su carrera, “One-Way Street to Heartbreak”. Esencia de “hard rock” puro que no nos enseña otra cosa salvo lo que ya se ha dicho, que Lucifer's Friend vuelven a la carga y con un par de coj***s. Sólida e indomable, esta composición cabalga entre la afilada guitarra de Hesslein, un alegre piano, los gritos de Lawton y unas líricas arrogantes e incisivas con un contenido fácil de adivinar a la primera (“Bueno, escúchame, señor, si quieres saber lo que estoy pensando esta noche. Date un paseo por Main Street, y bueno, te estarás guardado bien. El aire es fresco si el precio es el correcto, hay esperanza en cada puerta. Estás en una calle de un solo sentido directo a la angustia, sin más direcciones por las que ir; estás en una calle de un solo sentido directo a la angustia, vamos, muéstrame lo que vales”), añadiendo un plus de comercialidad, lo que la hace muy adictiva desde la primera escucha, con un estribillo memorable.




-Empieza con un “riff” muy Sabbath para fundirse entre el teclado de Hecht y la base del tándem Horns/Bornholdt con un estilo muy a lo RAINBOW y con Lawton sonando a lo Ted Nugent, combinando partes un tanto pausadas que no hacen más que intensificar el ambiente hasta que se alcanza el clímax con los estribillos y un solo vertiginoso. “Hey, Driver!” es más acelerado que el anterior y también uno de los mejores del LP. Para muchos es la mejor canción del grupo en toda su historia.



-“Fire And Rain” comenzaba con un suave piano y de repente, tras pegar Lawton uno de sus característicos alaridos, los contagiosos ritmos y “riffs” marcan la pauta de la canción hasta el final. El espíritu del “rock” de los '70 a lo Led Zeppelin, Chicken Shack y FREE regresa en este corte tan poderoso creando un puente entre los dos anteriores temas y el posterior. Parece realmente que uno vuelve a la época del “I'm Just a Rock 'n' Roll Singer”, simplemente escuchando a una banda de “rock” duro y punto.



-Se desata Peter Hesslein en la corta y ágil introducción “Mean Machine”, anunciando lo que vendrá.



Un puñado de notas lanzadas al aire, cortantes como el garfio de la portada, traen la más brutal del LP. Un tema que influenció a toda una generación de músicos que quisieron hacer “speed metal”, “Cool Hand Killer”. La formación se sube en un vehículo sin frenos aunque de preciso manejo sufriendo alguna comparación con SAXON, con los Def Leppard del “On Through the Night” o hasta con los Nazareth del “No Mean City”, pero con una habilidad más allá de toda semejanza, una habilidad que han llevado a cuestas desde que se iniciaron en el mundillo. Los chicos ponen de manifiesto que pueden sonar tan duros y peligrosos como los más jóvenes, diciéndonos “No confíes en esos ojos llorosos, tras ellos se está escondiendo un peligro. Te saluda con una sonrisa aunque sólo es un extraño que se te cruza. Lleva una vida de hombre normal, trabajando de 9 a 5; vive solo y hace lo que puede, cuando la noche se acerca corre por tu vida. Es un asesino de mano fría, sus ojos son gélidos como el hielo; es un asesino de mano fría, corriendo en la noche”.


-La segunda cara del vinilo abría con los gritos de una audiencia ficticia repitiendo “We want action!” y continuaba un tema que repetía los esquemas de “Hey, Driver!”; con celeridad y mucho ritmo se desarrollaba “Action!” en poco menos de cuatro minutos. El estribillo tan contagioso y coreable, que decía “Queremos acción, ¡placer! Queremos acción, ¡está garantizado!”, y un rápido solo, de esos que se podría haber marcado Paul Quinn, hacía que el entretenido tema no quedara eclipsado por los anteriores.


-Uno se puede imaginar a alguien como Joe Lynn Turner poniendo voz a una canción como “Born to the City”, o a Pete Willis interpretando sus “riffs”, y es que es una canción de “rock” con un “feeling” tremendo y punto, más pesada que la anterior pero igual de entretenida y llevadera, con algo de RAINBOW por aquí y cosillas de Whitesnake por allá y con Lawton dándolo todo a la voz y Hecht en sus teclados.


-Con un grueso “riff” de entrada que parecía surgir de los dedos de Tony Iommi comenzaba “One Night Sensation”, que en algún momento que otro llega a crear cierta conexión con la que abría el debut de la banda, “Ride in the Sky”, quizá por esos teclados tan progresivos o por la manera que tiene Hesslein de manejar aquí su guitarra, aunque la composición se efectúa desde el prisma del “heavy” de la N.W.o.B.H.M., por lo que tiene un tono más comercial y disfrutable, contándonos la experiencia que una pareja va a vivir en una noche de pasión (“¿Qué es eso que dices?, ¿y qué es eso que estás haciendo? Seguro que tu método va como un guante; todo lo que estás dando es todo lo que recibes, pero cariño, no diste amor. Estás dejándome fatigado, atrapado como un ratón, lanzando tu hechizo sobre mí; no te excites, aunque sé que lo harás, no me quites la vida […] Una sensación de una noche, no permitirás que me vaya; una sensación de una noche, no puedo decir “no” ”). Ese momento de respiro que va del minuto 3:26 al 3:50, sólo con el piano y Lawton sonando a lo Coverdale, no puede ser más Whitesnake, mientras que los demás instrumentos quedan por debajo, crece el estrépito sonoro y llegan los baquetazos de Bornhold para pasar de nuevo al estribillo.


-“Let me Down Slow” se mueve sobre un “riff” de guitarra de “acid rock” puro (de hecho que alguien escuche esta y luego preste atención al comienzo del “Stagnant Pool” de Leaf Hound) para conformar otro vigoroso tema con grandes dosis de agresividad y comercialidad a la par. Gran momento desde el minuto 1:47 hasta el 2:26, de nuevo practicando el sistema del parón súbito y el bullicio gradual, esta vez empezando con un dócil teclado y el juego de Bornhold a la batería llegando la guitarra, que agranda su sonido y se pone al unísono con los demás instrumentos, creando una culminación musical épica de infarto a lo RAINBOW, dejándole el terreno de nuevo a Hesslein para lucirse con un solo enardecido y cortante.




-Y todo llega a su fin con una muy divertida y bailable “Bye, bye!, Sadie!”, para despedir con mucho ánimo una aventura musical como esta, al más puro estilo de los '70 y de su disco “I'm Just a Rock 'n' Roll Singer”. De hecho es la que más setentera suena, emparentada con los “singles” tan comerciales que la banda sacaba exclusivamente para las radios y que no tenían nada que ver con su debut (como “Our World is a Rock 'n' Roll Band” o “Rock 'n' Roll Singer”). De aires “poperos”, con devenires de “boogie rock” a lo Whitesnake (de la época del “Come an' Get It”) y “rock” sureño es el tema más alegre de todo el LP, aunque hable de la despedida que se le hace a una chica, Sadie, viniendo de perlas que sea el último del repertorio. “El público que lo escuche se sentirá como la chica de la canción, ya que este podría ser el último tema de nuestro último disco, pero no será una despedida triste, sino entrañable”, pensaron los chicos.
Y las teclas del piano, desvaneciéndose poco a poco, terminan con el espectáculo.

Nada menos que trece años tuvieron que pasar para que Lawton se reuniera con Hesslein y con otros tres integrantes para hacer el último disco de la banda, “Sumo Grip”, aunque se hicieron llamar Lucifer's Friend II.

Ahí se terminó la carrera, pero no el legado. Un legado de nueve plásticos inmarcesibles de múltiples estilos y peculiares formas de haber explotado el “rock”, alcanzando unas cotas de originalidad como pocos en la época. Lucifer's Friend por ello quedará como uno de los bastiones más sólidos del “hard 'n' heavy” de las tierras germanas, por encima de otros muchos que, sin embargo, sí fueron más reconocidos que ellos.

Y es que la maestría de esta formación quedará, a perpetuidad, por encima de modas, gustos y el paso del tiempo.

(Mejor canción: “One-Way Street to Heartbreak”).






Temas
1. "One-Way Street to Heartbreak"
2. "Hey, Driver!"
3. "Fire And Rain"
4. "Mean Machine/Cool Hand Killer"
5. "Action!"
6. "Born to the City"
7. "One Night Sensation"
8. "Let me Down Slow"
9. "Bye, bye!, Sadie!"
Bonus
10. "Old Man Roller"
11. "Writing On The Wall"
12. "1.999"
13. "One-Way Street to Heartbreak" (Single version)
14. "Cool Hand Killer" (Edit version)
15. "One Night Sensation" (Edit version)





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