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viernes, 8 de abril de 2016

Rockliquias en los 80: 1.989 Part. 2 (colaboración Christian Jiménez)

-Siempre han existido los "supergrupos". Ya se ha hablado aquí de esas personalidades inquietas de distintos grupos con algún punto de estilo musical en común que han deseado experimentar y formar proyectos de corta o larga duración. ASIA y M.A.R.S. lo fueron en los '80, Contraband (Rick Black/Michael Schenker/Tracii Guns/Share Pedersen/Bobby Blotzer) en los '90 y hubo muchos otros en los '70. A veces lograban éxito y decidían continuar, otras sólo conseguían grabar un disco, girar un poco, llevarse unos cuantos aplausos y poco más. El 11 de Mayo de 1.989, cuando el debut de Badlands se puso a la venta, se confirmó la existencia de un "supergrupo" dispuesto a triunfar.


Para hablar de esto primero tenemos que hablar del guitarrista Jakey L. Williams, más conocido como Jake E. Lee. Éste genio de las seis cuerdas nació en Virginia y se crió en San Diego, y estuvo muy influenciado por los gustos musicales tan dispares que había en su familia. A una temprana edad empezó a dar lecciones de piano y, más tarde, se interesó por tocar la guitarra, adorando a gente como Jimi Hendrix, Tony Iommi o Jimmy Page, con el objetivo de llegar a ser un guitarrista de "rock". Pasó por muchas bandas de joven y ya en 1.980 se unió a unos chicos llamados Mickey Ratt, que luego acabarían mudándose a L.A. (¡y tendrían muchísimo éxito!). Con ellos grabó unas cuantas maquetas; una de las más famosas fue el tema "Tell the World", que saldría en el primer EP de RATT. Lee dejó RATT para irse a otra banda en apogeo llamada Rough Cutt, los cuales estaban producidos nada menos que por Ronnie Dio. Éste, tras escuchar atentamente al guitarrista le ofreció unirse al grupo que iba a formar en solitario, que aceptó sin rechistar, y, aunque no le duró mucho aquello, aportó parte de la composición de "Don't Talk to Strangers" que saldría después en el debut de DIO (estuvo en todas partes, como podemos ver).

La suerte le llegó cuando el bajista Dana Strum, de los Slaughter, recomendó a Lee a Ozzy Osbourne, que aún estaba dolido por la pérdida de Randy Rhoads, tras una audición para buscar guitarristas que ocuparan el puesto. Strum ya había recomendado a Rhoads previamente, así que sabía qué hacía. El "Madman", indeciso entre quedarse con ese joven, o sacar a George Lynch de las filas de DOKKEN, adoptó al pequeño nativo de Virginia en su seno. Así fue como ganó una invidiable reputación tocando para Osbourne junto a Bob Daisely, Tom Aldridge y Don Airey en el exitoso "Bark At the Moon", pero a Lee se le cruzaron los cables cuando él no figuró en la composición de muchos temas del LP, así que, cuando Osbourne salió de su tratado de rehabilitación le presentó otra cantidad nueva de material pero le advirtió que no la interpretaría a menos que figurase como el creador. Tras algunos rifirrafes Jake E. Lee llegó a la cúspide como guitarrista en el multiplatino "The Ultimate Sin", pero todo acabó cuando recibió una carta de la "Madwoman" (Sharon Osbourne) donde le decían que estaba despedido del grupo (véase "Rockliquias 1.986; Parte I") Herido profundamente toma la decisión de seguir por su cuenta. Y en todo este embrollo va y se mete Ray Gillen.

Gillen era un vocalista originario de New York que tuvo la suerte de militar en Black Sabbath cuando se fijaron en él, aún estando en el grupo de Bobby Rondinelli. La mala relación que había entre Tony Iommi y Glenn Hughes se podía palpar en el ambiente, así que Gillen fue invitado a entrar en la mítica (y malograda) formación. Su paso fue breve pero intenso, aunque pocos quieren recordarlo, ya que "The Eternal Idol" ('87) fue un disco que Black Sabbath compusieron al borde del desastre, con dos cantantes, dos guitarristas, dos bajistas y tres productores. No así, Gillen, que fue sustituido por Tony Martin, se forjó una sólida reputación. Cuando tenía pensado juntarse con John Sykes para crear otra banda Jake Lee le propuso eso mismo también, así acabaron unidos. Juntos establecieron las pautas a seguir, necesitaban un bajista y un batería. Los dos fueron fáciles: Gillen se trajo a su compañero de Sabbath Eric Singer para manejar las baquetas y Lee al bajista de STEELER Greg Chaisson, a quien conoció en las audiciones para militar en Ozzy Osbourne (¿quién iba a decir que el espíritu de Black Sabbath tuviera tanto que ver en estos acontecimientos musicales?).

Con los contactos que tenían estos cuatro personajes con managers y discográficas no tardaron en involucrar en el proyecto a Atlantic Records. Con el productor Paul O'Neill, quien participó en la composición de material, se metieron en los estudios One on One de Los Ángeles y dieron rienda suelta a su creatividad y a sus ganas de hacer un buen álbum con el que pudieran ser considerados como grandísimos músicos. Y lo demostraron con creces en ese debut homónimo, "Badlands", realizado, como se ha dicho, el 11 de Mayo. Lo que plasmaron fueron sus gustos, sus influencias y lo que aprendieron de todas sus experiencias en el negocio. De principio a fin el cuarteto nos ofrece una colección de piezas soberbias y llenas de potencia homenajeando a los clásicos de los que siempre disfrutaron en su juventud. Hay cierto aroma de Led Zeppelin, reminiscencias de los RAINBOW, Deep Purple y Aerosmith de los '80, pero sobre todo se percibe un amor especial por los Whitesnake (de los '70 y de los '80 a partes iguales), todo eso contemplado a través del prisma del "heavy metal" americano de finales de los '80. La guitarra de Lee, como siempre, crea "riffs" incendiarios, la base rítmica de Chaisson y Singer se configura aplastante y arrolladora y la pletórica garganta de Gillen nos trae recuerdos de un furioso Coverdale encontrándose con Sammy Hagar y dándose de tortas con Dave Meniketti...la lista de similitudes puede ser interminable (también se le puede comparar en algún momento con Don Dokken o Paul Shortino).




Y hablando de los "riffs" incendiarios de Lee uno no puede olvidarse del que abre el disco y perteneciente a esa colosal "High Wire", donde Gillen no puede pretender parecerse más a Robert Plant, abusando de su capacidad para entonar altas notas durante varios segundos; un disco de "hard rock" no podía tener una introducción mejor que esta. Pero la siguiente es mejor; si en "High Wire" le referencia era Plant, Coverdale lo es para Gillen y los Whitesnake del "Slide It In" para el resto de la banda en la pesada "Dreams in the Dark", con Lee quemando sus cuerdas como si se sintiera un poco Micky Moody y con Eric Singer y Chaisson creando un ritmo muy duro, clásico y despidiendo esos aires de "rock" setentero. La dulce instrumental "Jade's Song" de Lee traía otra perla "zeppeliana" que llegó al 38.º puesto de los Mainstream Rock Tracks, "Winter's Call", donde se combinan a la perfección una primera parte muy delicada que nos hace flotar en una nube de algodón para luego recibir sorprendidos la guitarra de Jake Lee y los baquetazos de Singer y volver a La Tierra para así disfrutar de un durísimo tema de puro "rock". Algo de Y&T y Whitesnake se unía en la más rápida "Dancing On the Edge", un corte agresivo de nuevo muy "heavy" y adictivo por su repetitivo estribillo y que empezaba con ese característico y juguetón rasgueo de Lee.

La más representativa del LP era la extensa y cambiante "Streets Cry Freedom", otra inclemente pieza que empezaba pesada muy a lo Whitesnake de nuevo, con una atmósfera envolvente que calentaba el ambiente hasta que en el minuto 1:10 la batería estallaba y seguía con un estilo muy "blues" para acelerar en el 2:57 el ritmo, emparentándose con la anterior "Dancing On the Edge", aunque esta seguía con ese toque "blues" a partir del minuto 4:07 entre los gruesos y vigorosos solos de Lee y los gritos de Gillen. Una canción llena de matices y calidad que tendría que figurar como uno de los mejores cortes de "hard rock" jamás hechos en los '80. Otra rápida y que era evitar no seguirla a ritmo de "headbanging" era "Hard Driver", la más básicamente "metálica" del disco más ligada al estilo de Rough Cutt o Great White, y otra vez con Gillen clavando a Coverdale; el solo épico que hace Lee merece una mención especial y el clímax que consigue la canción con los ritmos de Singer desde el minuto 3:46 al 4:17 es algo increíble. No se apartaban ni dejaban caer la adrenalina las otras "Rumblin' Train" y "Devil's Stomp", esta última volviéndonos a traer esos añejos recuerdos de Zeppelin, con Jake Lee a los teclados, y, como hizo "Winter's Call", combinando partes realmente duras con otras de verdadero lirismo. Volvemos a sentir una nostalgia un tanto lacrimógena con la gran balada "Seasons", la versión "heavy" de "Stairway to Heaven"; Gillen vuelve a desplegar todo su potencial mientras Lee nos regala uno de sus mejores momentos con una interpretación épica.

Badlands tuvieron un éxito momentáneo y fugaz. Con este debut llegaron al n.º 57 en el Billboard, consiguiendo un Oro en las Américas, al 39 en Gran Bretaña y varios de sus vídeos tuvieron mucha rotación en la MTV. Lástima que muchos les vieron como una banda de "hard rock" americano más, porque es una terrible equivocación. En los años '90, con la grabación de "Voodoo Highway" dejaron de tener suerte, principalmente por la marcha de Eric Singer a KISS y por las disputas que hubo entre Jake Lee y Gillen por la dirección musical tan comercial en la que él pretendía encaminarse. En 1.993, por desgracia, Gillen moriría de V.I.H., lo que hizo que el mundo del "rock" se quedara sin otro fantástico cantante. Al menos podemos disfrutar de su voz en esta pequeña joya del género (no, no voy a contar el "The Eternal Idol" de Sabbath)

(Mejor canción: "Streets Cry Freedom").




        -El padre de lo conocido como "shock rock", un hombre que cambió el modo de concebir el "hard rock" en los '70, un artista inimitable aunque imitado hasta la saciedad que influenció a toda una generación de posteriores músicos, Alice Cooper, pseudónimo de Vincent D. Fournier, pasó por una situación incierta, convulsa y muy dañina por los ochenta hasta que vivió un renacer, y no solamente creativo, en 1.986 con "Constrictor", el disco que le devolvió al panorama musical del momento, la credibilidad y el apoyo de los fans, tanto jóvenes como ya maduros, que siempre se mereció. Pero para llegar aquí antes hay que hablar de varias cosas.
Y es que Alice Cooper (como banda) destacaron mucho en la época por realizar un "hard rock" que aunaba el "glam" que se cocía en Gran Bretaña, influenciado por T. Rex, y el gusto por clásicos como The Rolling Stones, The Doors y The Who, pero su líder Fournier iba un paso más allá. Él le dio una vuelta de tuerca a la manera de representar el género, inventando el espectáculo en el escenario, un espectáculo que mostraba el lado más oscuro, teatral y salvaje del "rock". Para Alice Cooper eso se definía en "decadencia y sexo", en contraposición con el lema "paz y amor" que llevaban a cuestas los "hippies" de entonces. Tras de un trío de discos sin mucho éxito ni repercursión realizados a través de discográficas independientes, el grupo (Fournier/Glen Buxton/Michael Bruce/Dennis Dunaway/Neal Smith) se unió al productor Bob Ezrin y se realizó "Love It to Death", que sí que se vendió mejor, sobre todo por su "single" "I'm Eighteen". La Warner Records vio que estos chicos tenían potencial y algo novedoso y les contrataron. Se marcharon de Straight Records y Warner les reeditó el álbum y le dieron más publicidad; los esfuerzos dieron sus frutos: de no figurar en las listas lo hicieron en 1.971 en el 35.º puesto del Billboard y ganaron un Disco de Platino en EE.UU.. Tras hacer más y más conciertos-espectáculo y hacer crecer su reputación llegó "Killer", otra maravilla que fue Platino y con la que se les consideró la nueva promesa del "rock" americano. Pero de repente ocurre un punto de inflexión en la historia del género: en verano de 1.972 sale el "single" "School's Out" y la gente se vuelve loca por Alice Cooper. Una canción que se escuchaba en todas las emisoras, que se puso en el Top Ten en América, 1.ª en Inglaterra y que colocó el álbum, de mismo nombre, 2.º en el Billboard y 4.º en las listas británicas vendiendo más de un millón de copias.

Cuando se habla del grupo se habla de auténticas estrellas, cosa en la que estaban de acuerdo millones de jóvenes y que sin duda no estaban de acuerdo los padres de esos jóvenes. Como siempre, el sector más conservador veía como demonios, almas corruptas y depravados a aquel quinteto que lo único que pretendía era hacer algo nuevo en la música, cosa que a Mary Whitehouse, una activista cristiana a la que un día le dio por oponerse a los sistemas tan liberales de la sociedad británica, no le importó un pimiento y presionó a la BBC para que retirara el videoclip de "School's Out" de las televisiones. El bueno de Fournier le envió un ramo de flores por toda la publicidad que la dama le hizo...inconscientemente. Y aquello fue un "suma y sigue": luego vino la obra maestra del grupo, "Billion Dollar Babies", n.º 1 tanto en EE.UU. como en Inglaterra. Por aquel entonces Buxton abandona el barco por problemas de salud y "Muscle of Love", mucho menos exitoso, se convierte en el último de la banda y todos los miembros empiezan a tener sus primeras rencillas y desacuerdos, por lo que deciden darse de un descanso de cada uno. Pero Fournier, que se muda a Los Ángeles y se convertiría en una auténtica estrella mediática, le echa narices a la cosa y comienza una carrera en solitario adoptando el nombre de la banda, lo que le da algún que otro problema legal. Así que en el '75, y ya con Atlantic Records y la colaboración de Ezrin, los guitarristas Dick Wagner y Steve Hunter, y hasta el actor Vincent Price como narrador, saca la joya conceptual "Welcome to my Nightmare", uno de sus más representativos LP's, quedando 5.º en el Billboard y cosechando un éxito sin precedentes, dándole un aliciente a Fournier, quien ya optó por seguir en solitario.

Y ahí fue donde empezó la debacle, lo que se notó en las bajas ventas de sus álbumes. "Alice Cooper Goes to Hell" aún se mantuvo decentemente, pero con "Lace & Whiskey" Alice Cooper empezaba a mostrar signos de debilidad, y más aún mostró su obsesión por el alcohol, lo que le hizo meterse a rehabilitarse en el sanatorio de New York y lo que le llevó a componer el semiautobiográfico "From the Inside" en 1.978, que tampoco es que tuviera mucha atención, ya que las dispares modas del "punk" y el "disco" empezaba a irrumpir en el "rock", aunque si pegó fuerte la balada "How you Gonna See me Now?". La entrada de los '80 tampoco auguraba nada bueno: con "Flush the Fashion" ('80) y "Special Forces" ('81) , producidos por Roy T. Baker, Cooper se metió en la New Wave; "Zipper Catches Skin" ('82) se orientaba más hacia el "punk" y a la agresiva ejecución de guitarras y con "DaDa" ('83), de nuevo ayudándole Bob Ezrin, puso punto y final a su descenso a los infiernos. Su adicción al alcohol volvió y la cocaína no le trajo buenas experiencias, así que fue hospitalizado poco después y se mantuvo en un paréntesis que aprovechó para rehabilitarse, aparecer en espectáculos, colaborar con otros artistas, ser nominado a los Grammy y otras cosillas más. Y como se ha comentado antes, pasaron tres años hasta que el genio fuera fichado por MCA Records y retornase con "Constrictor", un álbum donde explotaba el "heavy metal" que pitaba en EE.UU. en aquellos días, con "hits" como "Teenage Frankenstein" y "He's Back, the Man Behind the Mask" (usada para "Viernes 13 VI: Jason Vive") ganándose una nueva base de fans y recordando a los antiguos que el nombre de Alice Cooper podía seguir brillando con el mismo esplendor de antaño con grandes tours y "shows" muy recordados por muchos. En 1.987 le dio otra bofetada a sus competidores más jóvenes con "Raise your Fist and Yell", aún más duro que el anterior, aunque no tan exitoso, y que hizo que el tema "Prince of Darkness" fuera usado para la película de John Carpenter "El Príncipe de las Tinieblas". Entre muchas de las hazañas que se sucedían en sus espectáculos está esa en la que casi se muere asfixiado por la cuerda que usaba un especialista en uno de sus conciertos.

Y así uno llega al 18.º disco del artista, el que le puso definitivamente en su sitio, el que le devolvió el título de "estrella" con mayúsculas y con el que Fournier quedó de nuevo en la Historia del "rock" con todas las letras de su nombre grabadas a fuego. Tras salir de MCA fichó por Epic y contó con Desmond Child a la producción, quien le dio ese toque de comercialidad necesaria a los temas para despuntar en las listas, John McCurry a la guitarra, Hugh McDonald al bajo, Robert Chouniard a las baquetas y Alan St. John en el teclado, además de una buena ristra de colaboradores, que se volcaron a fondo para ayudar a su querido amigo e ídolo Alice Cooper (Joe Perry, Joey Kramer, Steven Tyler, Richie Sambora, Kip Winger, Jon Bon Jovi). El LP se llamó "Trash", donde aparecía un Alice cabizbajo, vestido de cuero y con una espectacular camiseta de sí mismo sobre un fondo gris muy áspero. Salió el 25 de Julio alcanzando muy buenas posiciones en los "charts" (20.ª en EE.UU., 2.ª en Inglaterra, 19.ª en Canadá, 5.ª en Australia, aunque donde mejor funcionó fue en Europa) y llegando a Platino en EE.UU., Canadá y Nueva Zelanda y a Oro en numerosos países europeos, además de quedar nominado en los Grammy. La razón: esa "chispa" que puso Child en el disco y que dotó de más comercialidad para calar en el público con una serie de canciones llenas de rabia "rockera" y un gancho comercial la mar de adictivo. Diez temas inolvidables de "heavy/glam metal", cada uno con su particular garra y disfrutable ritmo:

   


   -Esa introducción pesada y densa que conducía a un estribillo contagioso era la baza de "Poison", arrasador "single" que se puso 7.º en América y 2.º en tierras inglesas, siendo uno de los "hits" por excelencia de Alice Cooper, quien ya es identificado con este tema cada vez que alguien lo oye. La guitarra de Guy Mann lucía muy "metálica" en la siguiente "Spark in the Dark", otro inclemente corte emparentado al "heavy" de la época. "House of Fire", muy "glam" ella, se ganó su fama gracias al vídeo que la acompañó y que se retransmitió bastante por la MTV; en general esta era más "rockera" que la anterior, de enérgicos "riffs" y coreables estribillos, en la más pura línea de Whitesnake. "Why Trust You?" era otra buena muestra de cómo hacer un "single" sin ser llamado "single", y también es una de esas donde el grupo suena más comercial. La "power ballad" "Only my Heart Talkin'" se convirtió también en un "hit", figurando 19.ª en el Mainstream.

       

 -Entre golpes de batería, teclados oníricos y la tenebrosa voz de Fournier se presentaba un tema muy duro con algunos aires de Aerosmith, "Bed of Nails", con Kane Roberts a la guitarra creando cortantes "riffs" siguiendo al cantante en sus adictivos estribillos. La más animada del álbum, que parecía sacada de alguno de los discos de los '80 de KISS, era "This Maniac's in Love with You", un tema a decir verdad muy Cooper, y no sólo por lo que decía ("Mi corazón ha sido atrapado en un amor agobiante; el chico de la terapia dice "te queda como un guante". Estoy cruzando la línea en mi cerebro, la línea entre el placer y el dolor [...] Esta locura me devorará. No hay nada más que puedas hacer: este maníaco está enamorado de ti; tu temor más grande se ha hecho realidad: este maníaco está enamorado de ti"), sino por el ritmo tan contagioso y "popero" que tiene. En el extremo estaba "Trash", una canción más vigorosa y "metálica", y que criticaba sin compasión a una prostituta con aires de dama, como bien contaba: "No es tu forma de gatear a través del suelo del prostíbulo, ni como me maldices al golpear la puerta del dormitorio, ni como me haces sudar por un puñado de dinero fácil, es el modo en que amas lo que te convierte en basura. Puedes patearte las calles con todo tu destello barriobajero, pero cuando golpeas las sábanas te conviertes en basura"...poético que era Fournier. A modo de "power ballad" seguía "Hell is Living without You", más lenta y emotiva, con Sambora y Steve Lukather dándolo todo en las melodías y solos a la vez que la base rítmica de McDonald/Chouniard; pudo haberse hecho como "single" pero no, y es un misterio, porque habría funcionado muy bien. Para terminar con fuerza la rápida "I'm your Gun!", que parecía traer aires de clásico "rock 'n' roll" pero con todo el peso del "heavy metal" ochentero, destacando el pedazo de solo que se marca John McCurry en pocos segundos.
Y así se acabaron los '80 para Alice Cooper, renaciendo como una personalidad como él se merecía, recuperando la fama y prestigio que había perdido por culpa de tantos altibajos. Por eso "Trash" se convirtió en (y se cita como) uno de los mejores trabajos de su discografía. Este personaje de gran importancia en el mundo de la música jamás seá olvidado, ni por fans ni por otros artistas que recibieron su enorme influencia. Larga vida a Vincent Damon Fournier.

(Mejor canción: "Poison").




        -Puede que una de las mejores bandas que salieron en el rollo ese del "sleaze rock" que inauguraron Guns 'n' Roses en 1.987. Sin embargo nunca hay que considerar a L.A. Guns como unos Guns 'n' Roses de segunda, sino como un fantástico grupo de "rock" que consiguió dar mucha caña en aquel tramo final de los años '80 gracias a dos estupendos álbumes, su homónimo debut y el que vamos a comentar aquí: "Cocked And Loaded".

Pero la historia de estos macarras angelinos tiene un origen y desarrollo un tanto vertiginoso. Se formaron en 1.983 por el guitarrista Tracy Richard Ulrich, o Tracii Guns, como más tarde se le conoció, junto al vocalista Michael Jagosz, el batería Robert Gardner y el bajista Ole Beich. Con un bajo presupuesto, producido por Chuck Rosa y en una discográfica independiente, Raz Records, grabaron un EP llamado "Collector's Edition N.º 1". Tras esta única colaboración entre esos miembros, Jagosz se fue y entró un nativo de Indiana a sustituirle, archiconocido después por W. Axl Rose, a las filas de la banda (cuando aún no había Guns 'n' Roses ni nada). Fue un fugaz momento, ya que Rose se largó de nuevo con su amigo de la infancia, Izzy Stradlin, y el guitarrista Chris Weber, para crear Hollywood Rose. Hubo una separación en 1.984, Rose se juntó otra vez con los L.A. Guns, pero reformó su banda con sus compañeros y Tracii decidió unirse a Axl en sustitución de Chris Weber, que se había ido a New York, llevándose consigo a su bajista y su batería. Así nacieron los Guns 'n' Roses, un nombre compuesto por los apellidos artísticos de Tracii y Axl.

Duff McKagan se puso en la batería, tras irse Ole Beich. También partió Tracii por una disputa que surgió con el cantante, siendo reemplazado después por Saul "Slash" Hudson. Y, tras unos cuantos tours, McKagan se fue y entró Steve Adler, conformando así la clásica alineación de Guns 'n' Roses. Por otro lado, finalizando 1.985, el vocalista Paul Black y Tracii reorganizaron su antigua banda, reclutando al otrora cantante de los Dogs D'Amour, Robert Stoddard, ocupando las seis cuerdas, al batería Nickey Alexander y al bajista Mick Cripps, quedándose como quintento. Así llegaron a tocar en varios clubs y locales y la discográfica Polygram se fijó en ellos. Cuando parecía que las cosas iban a estabilizarse, la actitud tan pésima de Black encendió la luz de alarma de Tracii y de los ejecutivos de la compañía. La razón era que los chicos debían de escribir y hacer canciones a lo Bon Jovi, Poison, RATT, etcétera, porque era lo que pitaba por entonces (hasta que salió el debut de Guns 'n' Roses y se les quitó la tontería viendo que podían ser también muy rentables en ese estilo), y Black no, el quería hacer algo más duro, más "punk", y, al ver que la banda estaba siendo manipulada por la discográfica, los mandó a todos a la mi***a y se fue por otro camino.

Black ya no estaba, pero entró el frontman de los GIRL, Phil Lewis, en el juego. Cripps se fue a la guitarra porque también emigró Stoddard y el bajo lo cogió Kelly Nickels, que venía de los Faster Pussycat y Sweet Pain. Por fin, y con Polygram y Vertigo respaldándoles, pudieron grabar su primer LP, producido por Jim Faraci. "L.A. Guns" salió a comienzos del '88, conteniendo canciones de la etapa de Black ("Bitch is Back", "No Mercy", "Winter's Fool" y algunas más) y otras reinterpretaciones de temas que poseían Lewis y Nickels de sus bandas GIRL ("Hollywood Tease") y Sweet Pain ("Shoot for Thrills"). El debut llega al 50 en el Billboard y al 73 en Gran Bretaña, ganándose un Oro y presentando a L.A. Guns como un combo explosivo de personalidad, calidad y con ganas de triunfar, haciendo música "rock" sin más, heredera del espíritu de los '70 y encontrándonos referencias y ecos a AC/DC, Aerosmith o Mötley Crüe, e, inevitablemente, a Guns 'n' Roses. Una música potente, con energía y adictiva, con excelentes cortes como los anteriormente citados más la balada "One-Way Ticket" y esos breves pildorazos "Sex Action", "Nothing to Lose" o "Down in the City". La imagen de los chicos, llevando tachuelas, cuero y envueltos en tatuajes, los colocó como uno de los bastiones del movimiento "sleazy" que comenzó a darse en ese momento.

Por desgracia los cambios no dejarían de darse. Nickey Alexander se fue y llegó una sorpresa para los chicos: Steve Riley, anterior batería de los "ultraheavies" WASP. Éste apareció mientras el debut se estaba terminando de realizar, así que fue aceptado como miembro oficial cuando salió a la calle. Acumulando fans rápidamente y haciendo tours sin descanso las ganas de sacar otro trabajo antes de que acabara el año llegaron. Y se metieron otra vez en el estudio para crear su mejor disco y el que les haría ser lo que son hoy. Esa vez se quedaron en los controles tres productores: Tom Werman, John Purdell y Duane Baron, que dotaron de un sonido más pulido y menos sucio al material que escribían los angelinos. También hay que nombrar las colaboraciones que hicieron Rick Nielsen y Robin Zander, de Cheap Trick, en el LP. Y el 22 de Agosto ya se podía ver en las tiendas esa portada "rockera" a más no poder (con el dibujo de la mujer montada sobre un revólver para dispararlo) donde salía el título "Cocked And Loaded". Efectivamente, iba a ser el éxito definitivo del grupo, con un 38.º puesto en el Billboard, ganando un Oro. No era mucho, pero con él L.A. Guns pudieron ser reconocidos por méritos propios, y no mantenerse bajo la sombra de los ya todopoderosos Guns 'n' Roses, como una de las bandas más prometedoras y célebres de la escena angelina de finales de los '80. Este disco profundizaba en la consolidación, ya que el debut homónimo sólo había sido una carta de presentación; ahora sólo quedaba perfeccionarse. Fue fácil con la actitud tan decidida que tenían y más aún teniendo a un genio como Riley en sus filas.



Una dura introducción, "Letting Go", muy a lo Mötley Crüe, dejaba claro que tenían mucho que decir. Seguía como un guantazo en la cara (un chiste muy fácil) "Slap in the Face", con la misma rabia, con un espíritu pendenciero e imparable de puro "hard rock", donde Lewis canta de una forma más feroz que en el primer disco, los solos de Guns se vuelven más "heavies" y cortantes y los golpes de Riley le otorgan un matiz de furia extra al sonido. "Rip and Tear" se llegó a convertir en el himno de la banda, una canción que se escuchaba en todos los clubs y tascas en 1.989. Un tema con un gran "riff" de entrada, un "feeling" impresionante y un estribillo de lo más contagioso, que decía "Desgarrando y Rompiendo; sacudiendo la casa y aceptando el desafío. Desgarrando y Rompiendo; a la mujer de Mulholland no le importa nada" (al igual que los Crüe estos también eran muy sentimentales...), pero que si por algo destacaba era por ese final que cogía carrerilla en los últimos segundos y se volvía desquiciado. Otro himno intemporal sería el que empezaba con esos toques tan gruesos de Kelly Nickels en el bajo, "Sleazy Come Easy Go", de nuevo muy adictivo por su repetitivo estribillo y su ritmo tan divertido, y su letra, que nos contaba cómo una chica, que "odia a sus padres y detesta vivir en un parque de caravanas" decide irse a Hollywood para vivir una vida llena de experiencias salvajes. El tema, con ese título, también pretende presagiar la fugacidad del movimiento "sleazy" al que pertenecían, ya que, como a la chica de la letra, la diversión se pasa muy rápido. "Malaria" era más grande, era uno de esos temas con los que L.A. Guns deseaban mostrar su madurez.




Más pesada, más dura que cualquier otra del LP, recoge el testigo del "heavy metal" que se llevaba practicando en EE.UU. desde mediados de los '80. Tiene cosas de Aerosmith, de Whitesnake, de Rough Cutt; suena colosal, vigoroso, sin duda uno de los mejores esfuerzos en la carrera del grupo, aunque, sin embargo, se queda corto por culpa del mejor tema del álbum: "Magdalaine", más acelerado que el anterior y combinando guitarras acústicas con eléctricas y cambios de ritmo inesperados en un pepinazo de "rock" fastuoso de más de seis minutos con el solo más épico que Tracii Guns se haya marcado en toda su carrera; sin duda un presagio de lo que L.A. Guns harían en su "Hollywood Vampires" ('91). El resto no se queda a la zaga, simplemente "rock" macarra y del que te hace sudar para disfrutar con los oídos bien abiertos, como demuestran "Wheels of Fire", "Never Enough", "Give a Little" o "I'm Addicted!/Seventeen Crash", que contaba con esa introducción tan enérgica, versión "sleazy", de Willie Dixon (en algunas ediciones hubo otra versión, "Rock Candy", de los Montrose, que por desgracia no se pudo disfrutar en la original). Mención aparte tiene la balada del grupo y auténtico "hit", "The Ballad of Jayne", para muchos la más conocida y por la que se hicieron tan famosos (lo que es un craso error), con unas cristalinas guitarras y con los chicos sacando su lado más sensible; esta vez Phil Lewis no nos hablaba de peleas, cerveza, chicas descarriadas y demás "accesorios" del mundo del "rock", si no del amor profundo que se sentía por una mujer que se había ido: "Siempre estuviste en mi mente, como esos días de verano de mi infancia bajo el Sol. Lentamente los deseos se transforman en tristeza, y el tiempo no cicatriza a un arma rota [...] Ahora está rompiendo corazones en el Cielo, brillando con luminosidad en el firmamento. Sigo escuchando su voz en el viento; sí, sigo pensando en ti por las noches". Desde luego aportó un matiz de madurez en lo que se refería a las letras y el estilo.

Todo esto son alicientes para acercarse a estos genios que, si bien su punto más alto y profesional lo alcanzaron a principios de la década que vendría con "Hollywood Vampires", aquí no se quedaron cortos para facturar un álbum rebosante de carácter, vitalidad, personalidad y muchos coj***s. Con el "grunge" cayeron y quedaron enterrados, pero para muchos críticos y fans fueron uno de los pilares a finales de la etapa ochentera, y también considerados por otros tantos (donde me incluyo) mejores que los Guns 'n' Roses, en el estilo que practicaron.

(Mejor canción: "Magdalaine").




        -Mötley Crüe, en 1.987, era sinónimo de "rock", de chicas, alcohol, drogas, motos y juergas hasta el amanecer y más allá. Una banda que empezó en 1.981 a hacer historia en el mundo del "rock" gracias a su inmejorable debut "Too Fast for Love", que inauguró una nueva corriente en las inmediaciones de Los Ángeles y que se extendería hasta principios de la década siguiente.

El sonido que el cuarteto Neil/Mars/Sixx/Lee imprimió en aquel primer y rudimentario LP era sucio, descarado, directo, despojado de todo aquello que pudiera llamarse "edulcorantes musicales". Con él comenzaron una ola de éxitos, de altibajos y de experiencias a cual más alucinante, pero así eran ellos: vividores de primera clase. El 26 de Septiembre de 1.983 este híbrido de Aerosmith, KISS y The New York Dolls sacó a la calle "Shout At the Devil", y con él comenzó su verdadero ascenso. Más "heavy" y mejor producido que el anterior llegó a hacerse con Cuádruple Platino en EE.UU. y dio uno de los más recordados himnos de "hard rock" de todos los tiempos: "Shout At the Devil". No es que fuera más serio; los Crüe hablaban de peleas callejeras, de cuántos litros de cerveza se echaban al hígado, de cuántas "groupies" se fo***ban en una noche, de dinero, drogas y "rock 'n' roll life...on and on"...es decir, hablaban de la decadencia sólo que desde el lado "benthamiano", siempre con el mayor optimismo y socarronería. Pero con ese segundo subieron muchos peldaños y empezaron a girar sin descanso por EE.UU. e internacionalmente. Por desgracia, esa vida llena de excesos sufrió su mayor tragedia cuando Vince Neil tuvo un accidente frontal con su coche, lo que le hizo pasar 18 días en la cárcel. En el siniestro, el copiloto, nada menos que el batería de Hanoi Rocks de aquel entonces, Nick Dingley, acabó muriendo. Dingley, sustituto de Gyp Casino en el seno de los finlandeses, devolvió la alegría y esperanza a una banda que se estaba desintegrando, así que su muerte dejó un profundo dolor en el corazón de los Hanoi y, especialmente, en el de Michael Monroe, que desde entonces no puede ver a Neil. Cuando en 1.985 los Crüe hicieron el genial "Theatre of Pain", el más básicamente "rockero" y menos "metálico", lo dedicaron a la memoria del desaparecido batería.

El estilo de "Theatre of Pain" fue nuevamente recibido con una sorpresa por los fans, que se esperaban algo en la línea de "Shout At the Devil". Pero en 1.987 volvieron a virar de dirección con "Girls, Girls, Girls", una declaración de intenciones en toda regla. El gusto por esa vida descarriada donde sólo había fiestas, carreras con motos en el Sunset Strip, escapadas con prostitutas y borracheras en clubs de "striptease" no podía representar mejor el espíritu del disco, que salió el 15 de Mayo despuntando en el 2.º puesto del Billboard y convirtiendo a las canciones "Girls, Girls, Girls", 12.ª en el Hot 100, 20.ª en el Mainstream Rock e himno nacional para 1.987 (porque aparte del "Welcome to the Jungle" el tema que más se llegó a escuchar era ese), y la "power ballad" "You're All I Need", en las más exitosas de la carrera del grupo por entonces. Aquí, con las mismas temáticas, aunque osureciendo ligeramente su visión de la "rock 'n' roll life", pasaron a hacer un sonido de nuevo más duro, con retazos "blues" y más emparentado con el rollo que llevó Aerosmith en "Permanent Vacation".

Siete meses y ocho días después del lanzamiento del cuarto álbum del grupo les ocurrió a los chicos uno de los acontecimientos más escalofriantes. Al bajista Nikki Sixx se le paró el corazón después de ingerir una dosis de heroína que, al contrario de lo que él pensaba, le hizo más mal que bien. Oficialmente fue declarado muerto al llegar al hospital, pero el médico que le atendió (fan de Crüe, dicho sea de paso) hizo lo posible por revivirle, y lo consiguió, administrándole una dosis doble de adrenalina directa al corazón (después veremos cómo influyó esa experiencia en una canción del disco que estaría por llegar). En general, así lo pasaban: de susto en susto, de botella en botella y de juicio en juicio. No muchas bandas de "rock" de los '80 igualaron el récord de Mötley Crüe. Los managers Doug Thaler y Doc McGee ya habían visto suficiente y tomaron una decisión: cancelar los conciertos del grupo por Europa, con el terrorífico presentimiento de que podrían volver a EE.UU. metidos en bolsas para cadáveres. Todos los integrantes ingresaron en rehabilitación para desengancharse de las drogas. Todos salvo el guitarrista Mick Mars, que lo llevó a cabo por su cuenta.

Y, como en todos los períodos de rehabilitación, se reflexionó bastante sobre el futuro. Los Crüe estaban destrozados y su equipo empezaba a ver que no aguantarían mucho más si continuaban su estilo de vida. La cura les sirvió para tomarse las cosas más en serio que nunca, para hacer un nuevo disco como una banda nueva, sonando mejor que nunca y gustando a todo el mundo. Más o menos pasaron por lo mismo que Aerosmith en 1.987: tras su cura llegó la reinvención. La cosa empezaba a marchar cuando llegó el productor canadiense Robert J. Rock para ayudarles. Rock, que ya había trabajado con bandas como Kingdom Come y, más recientemente, con The Cult en su LP "Sonic Temple", que fue todo un éxito, le inyectó ese plus de fuerza final que los chicos habían necesitado siempre. Y aunque llegó a describirlos como "cuatro cap***os de L.A. que sólo saben beber y tener ganas de matarse los unos a los otros" acabó creando el mejor álbum de toda la discografía de Mötley Crüe. Todo sonaba más "heavy" que en "Shout At the Devil" y más definido que en "Girls, Girls, Girls". Era un disco grande, con una resonancia especial. Los golpes de la batería restallaban como bombas, los solos de Mars eran más virtuosos que de costumbres y la voz tan peculiar de Neil se mostraba más versátil y feroz que nunca. "Dr. Feelgood", que salió a la venta el 1 de Septiembre, era eso, un LP inmenso, inconmensurable, titánico si se prefiere. Se jugaba con el "heavy", con el "rock" clásico, con devaneos hacia el "blues", con ritmos cachondos como ellos solos que poseían una garra y un "feeling" tremendos. La producción de Rock fue de primerísima categoría y los chicos sonaron mejor que nunca, ayudados por un montón de gente, amigos y fans de los angelinos, como Rick Nielsen, Bryan Adams, Steven Tyler o la formación de Skid Row al completo.




Abría brutal la introducción "Terror in Tinseltown", donde se escuchaban unas sirenas de ambulancia y el latido de un corazón (un recuerdo de aquella vez...) para pasar al mítico "riff" inicial de "Dr. Feelgood" (6.º en el Billboard Hot 100), uno de los temas más emblemáticos del grupo, que hablaba de un tal Jimmy, un carismático camello ignorado por policías corruptos que siempre hace sentir bien a los demás y que "siempre se encontrará vendiendo azúcar a la gente tan amable de la calle. [...] El es el único, le llaman "Dr. Feelgood" ". Unas guitarras acústicas de los más sensuales anunciaban "Slice of your Pie", uno de esos temas "marca de la casa" de Crüe, divertidos y muy descarados (el final está basado en "She's so Heavy", la de los Beatles). Basta fijarse un poco en la letra: "Un tatuaje muy sexy arrastrándose por su pierna, después de que la pille me arrestarán. [...] Con labios para lamer, es una gatita con un látigo que me desnuda. Ey, preciosa, con esos dulces, dulces ojos, ordéname cojer otro pedazo de tu tarta"...como siempre Neil tan delicado para estas cosas. La más dura "Rattlesnake Shake" tenía cierto aires de Aerosmith y Skid Row, y proseguía con esa línea tan graciosa de hablar sobre féminas ardientes y dispuestas a hacernos pasar un buen rato. Al final el tema se vuelve todo un concierto, con trompas, pianos y un coro lleno de voces cantando el estribillo. La "heavy" por excelencia era el otro himno "Kickstart my Heart" (18.º en el Mainstream Rock), una pieza veloz y llena de "feeling" "rockero" basado en aquel encuentro que Sixx tuvo con la muerte y en el sentimiento que despertó en los miembros. Se adivina en la letra: "Cuando empezamos en esta banda todo lo que necesitamos fueron risas; los años pasan rápido, diría que conseguimos dar caña. Cuando entro en cólera o subo al escenario la adrenalina recorre mis venas, y diría que aún seguimos dando caña. ¡Reinicia mi Corazón, la esperanza nunca acaba!".

"Same Old Situation" (34.ª en el Mainstream Rock) sonaba demasiado refinada musicalmente hablando. Aunque la guitarra de Mars siga siendo bestial en sus "riffs" los estribillos llegan a recordar a los de Poison, sobre todo por esos "¡I Say "no, no, no"! ¡No, no no!". Lo que más confundía era ese deje de Neil, que hacía que la voz se le pareciera a la de Bret Michaels. Afortunadamente ahí estaba otra muy sensual y de ritmos muy "funkies", "Sticky Sweet", con Neil ya sonando más personal y pendenciero y un solo genial de Mars, aunque lo mejor es su base rítmica tan bailable y las letras, que cuadran a la perfección con la música. De cerca (muy cerca, cogidas de la mano), la seguía "She Goes Down", que empezaba con el sonido de una cremallera bajándose y una risita femenina sin rastro de inocencia en ella. Quizá demasiado extensa (habrían bastado tres minutos), pero lo que se pretendía es que la fiesta no acabara con tanto respetir el estribillo del tema, que decía "Ella va hacia abajo, hacia abajo, durante toda la noche". Lo mejor es esa parte que va desde el minuto 3:09, sólo con Lee y Neil  acompasados y con este último sonando de lo más sugerente, hasta el 3:33, donde escuchamos otra vez la cremallera (cerrándose, en este caso). Más sentimentales eran las "power ballads" "Without You" (8.ª en el Hot 100), grandísimo corte musical con un desconocido Neil poniéndose melancólico echando de menos a una chica que ya no está; la introspectiva "Don't go Away Mad, Just go Away", muy Aerosmith por otro lado, que muestra un bello contraste entre guitarras acúscticas y eléctricas, y la más bonita y reveladora de las canciones que el grupo jamás haya hecho, "Time for Change", una con un sentimiento muy a lo "Youth Gone Wild", sólo que en balada: "Escuché a algunos chicos contándome cómo habían perdido la fé por el modo del que habían estado hablando de la paz en el Mundo y de la guerra en las calles. Las líneas de sus rostros eran profundas, sí. Una revolución o "alargar la mano para alcanzar el día"; llegamos tarde, chaval. Ahora es el Momento de Cambiar, porque nada permanece igual. Siento el futuro en las manos de nuestra juventud, sin más mentiras", nos decía su rompedora letra. Aquí el bajo lo tocó Bob Rock y Sixx se ocupó del piano y el órgano, conformando una canción llena de matices y belleza perfecta para cerrar el LP y sus conciertos.

Llegaron a lo más alto: 1.er puesto en el Billboard, 4.º en las listas inglesas, 5.º en Australia y Nueva Zelanda, 7.º en Canadá. Para mediados de los '90, "Dr. Feelgood" ya era Séxtuple Platino, Triple en Canadá, Oro en Gran Bretaña y los temas "Kickstart my Heart" y "Dr. Feelgood" fueron nominados a los Grammy. Críticos y fans estuvieron de acuerdo: fue el mejor de los Crüe. Finalmente, en 1.991, la banda se llevó el premio en los American Music Awards al Mejor Disco de "Heavy/Hard rock" del Año. Qué grandes han sido y serán...¿qué sería del mundo del "rock" sin estos adorables angelinos?

(Mejor canción: "Terror in Tinseltown/Dr. Feelgood").



        -Todo el Mundo sabía que "Rising Force" fue uno de los mejores álbumes instrumentales de los '80 jamás grabados, o puede que sea el mejor de la década, aquél que hizo que miles de adolescentes amaran la guitarra por encima de todas las cosas y a su prójimo, Yngwie Malmsteen, como a ellos mismos.

El admirado, envidiado y repudiado, todo a partes iguales, guitarrista sueco, se elaboró una prometedora carrera y disco a disco ascendía cada vez más a la cima. Su tercer álbum, "Trilogy", realizado en 1.986 y que alcanzó la 44.ª posición en el Billboard, junto a Marc Boals a la voz y Anders Johanson a la batería, demostró el poderío que guardaba este multiinstrumentista en las yemas de sus dedos y la fuerza y virtuosismo que imprimía en sus temas a través de la posesión que desencadenaba en él el aura de su guitarra, ejecutando la mejor mezcla posible de sus influencias neoclásico-sinfónicas con su gusto por el "heavy metal" a toda pastilla. Su fama creció mucho y su maestría fue de boca en boca por el mundillo; hasta KISS pensaron en ficharle y sustituir a Vinnie Vincent (cosa que, de haberse materializado una unión tan disparatada como esa, se habrían dado tal cúmulo de despropósitos que merecería la pena dedicar un artículo entero a comentarlo). Lo único que le llevaba de cabeza era su ego; por eso era también muy conocido el amigo Malmsteen. Como dijo Xavi Martínez de la Popular 1 "El amor que Yngwie Malmsteen siente por su propia persona es inversamente proporcional al desprecio que siente por todos los que le rodean". Hasta que llegó Ritchie Blackmore, el ídolo del sueco por excelencia, y dijo en una entrevista que aquel chico era bueno tocando su instrumento, pero que por qué no dejaba de imitarle y buscaba su propio estilo...palabras que calaron en lo más hondo del guitarrista, que desde entonces ya no sintió lo mismo por Blackmore, su otrora guía espiritual.

Ya en 1.987 metió en sus filas, quizás por su intento de superar (que no "igualar" esta vez), a Blackmore, al vocalista Joseph A. Mark Linquito, también conocido como Joe Lynn Turner, un hombre que venía de prestar su voz a dos fantásticos álbumes del grupo RAINBOW, "Difficult to Cure" ('81) y "Straight Between the Eyes" ('82) y el menos interesante "Bent Out of Shape" ('83), que había iniciado una carrera como solista con "Rescue You" ('85) y que además había participado en numerosos trabajos de distintos artistas, como Michael Bolton, Cher, Lee Aron, Don Johnson o el grupo TNT. El veterano bajista Bob Daisley también se unió a Malmsteen para figurar en el siguiente álbum, el cual llevaría por título "Odissey". Y ya no como Yngwie Malmsteen, sino como Yngwie Malmsteen's Rising Force, nombre con el que bautizó a su proyecto. Pero antes de que aquel LP se hiciera realidad, al guitarrista le tocó pasar por una serie de hechos bastante traumáticos: el primero fue estrellar su Jaguar contra un árbol y quedarse en coma por una semana y el segundo fue perder a su madre por un cáncer. Aguantando todos esos problemas, "Odissey" salió el 8 de Abril de 1.988 y significó el punto más bajo con respecto a composición y pasión por parte del sueco pero el más alto con respecto a los "charts", y es que llegó al 40 en el Billboard, su más alta posición hasta la fecha. Sus devaneos hacia un "heavy metal" más comercial, sobre todo por el peso que ejercía Turner en la voz, hizo que muchos seguidores se quedaran un tanto decepcionados pero también que otros sintieran interés por él. Canciones como "Heaven Tonight", "Crystal Ball" o "Déjà-Vu", no exentas del virtuosismo de siempre, por supuesto, marcaban las nuevas pautas a seguir, y se alzaron como nuevos éxitos.



Con estos álbumes en la cartera ya hacía falta que los fans tuvieran un regalo como se merecían, un LP que recogiera el testigo de un espectáculo sin precedentes, y era contemplar a Malmsteen en directo, derrochando toda su energía en el escenario. Antes de que acabara la década tenía que hacerse un disco en directo, esa era la premisa. Y, por sus muchas giras para presentar el nuevo "Odissey" y el nuevo vocalista, aterrizaron en la Rusia del Telón de Acero, la U.R.S.S., y se dispusieron a grabar su actuación en el SKK Stadium de Leningrado, una actuación épica de más de una hora de duración con los entregados seguidores rusos vociferando de fondo. Aquel álbum se llamó "Trial by Fire" y salió a la venta el 12 de Octubre, con un "set list" de infarto, presentando sobre todo temas donde Joe L. Turner también pudiera lucir bien sus cualidades, los del "Trilogy" y "Odissey"; cierto es que los del primero quedan mejor en boca de Marc Boals que en la del ex-RAINBOW, pero igualmente Turner demuestra su gran capacidad como cantante. Aunque si alguien demuestra sus capacidades bien es Malmsteen, que deja patidifuso al público con su técnica, su virtuosismo, sus "shreddings" y sus espasmódicos "sweep pickings":

       

 -El "show" abre con la veloz e inclemente "Liar", del "Trilogy", empezando con el primer juego de cuerdas del sueco y la batería atronadora de Anders Johansson. Y es cierto, Turner no ha sonado tan poderoso y feroz como aquí, soltando agudos imposibles mientras Malmsteen seguía con sus alardes de dios de las seis cuerdas acompañado por su teclista Jens Johansson; un comienzo de lo más "heavy" para calentar motores. Sigue la más pesada "Queen in Love", también del mismo disco, creando con sus estribillos una atmósfera envolvente y épica dando paso al emotivo y también épico solo de Yngwie; una de sus bazas es la espectacular base rítmica de la canción, donde Anders y Barry Dunaway se entregan a fondo. Llega una del "Odissey", "Déjà-Vu"; el solo y los riffs que salen de la Fender del sueco hacen que el instrumento eche chispas, literalmente. Se repite unas cuantas veces el estribillo, puramente "heavy", Yngwie se chulea un poco más y Anders concluye con un golpe de batería. Y todo esto...¿a qué conduce? A la obra maestra de Malmsteen por excelencia, esa suite instrumental que cambió el rumbo del "heavy metal" en 1.984: "Far Beyond the Sun", uno de los mayores alardes de virtuosismo jamás vistos en el género. Los ocho minutos que dura ni se aprecian porque nadie sería capaz de medir el tiempo cuando está siendo ejecutada una pieza de tal maestría. Todo se ha de olvidar y lo único que se debe hacer es convertirse en un testigo mudo y pensar que el cielo se puede alcanzar con el mástil de una guitarra. Tras esta gran composición el grupo interpreta una de las que guarda más similitud con RAINBOW y Blackmore y de las más comerciales, "Heaven Tonight", exitoso "single" que le dio a "Odissey" el gancho comercial que necesitaba. Muy adictiva y con un dulzón estribillo, donde Jens se expresa mejor que nunca a los teclados, nos deja también otro impresionante solo de Malmsteen.

        -Después de este pedazo de chicle musical llega la mejor "Dreaming", que seguía a "Heaven Tonight" en "Odissey" también, y que comienza con una delicada ejecución de guitarra acústica. La preciosa melodía de esta canción, de gran emotividad, la convierte en la balada por excelencia de Malmsteen, que pone los pelos de punta cuando interpreta su solo, tan cargado de pasión. Un teclado muy típicamente ochentero abría "You don't Remember, I'll Never Forget", una con cierto regusto a Whitesnake y RAINBOW mezclado con unas melodías bastante emparentadas a las del grupo Fortune, pero siempre la guitarra era la que marcaba la diferencia. Es, junto a "Heaven Tonight", la canción más disfrutable, comercial y melódica del "set list". Otra instrumental viene a dar caña de nuevo, esta vez la que cerraba "Trilogy", "Trilogy Suite Op. 5", que en el disco de estudio duraba siete minutos, pero que con las improvisaciones de infarto que se marca Malmsteen se convierte en una "suite" épica de diez minutos (la más larga del concierto), donde de nuevo la base rítmica demuestra gran solidez. Los envolventes teclados y unos punteos de excelsa grandilocuencia musical avisaba al público de que empezaba "Crystal Ball", una de vena más "heavy" pero también de mucha garra comercial. La última instrumental llega otra vez con Yngwie dando una lección magistral de guitarra clásica para empezar con la gran "Black Star", una de las mejores de aquel "Rising Force" hasta llegar al 1:21, donde después volvían esos milimetradamente vertiginosos solos y que se unían, tras seis minutos, a la versión "metálica" del "Spanish Castle Magic", clásico de clásicos donde los haya del ídolo del sueco, Jimi Hendrix. En este tema tan rítmico y contagioso el propio Yngwie Malmsteen presta su voz junto a Turner. Esta canción es el broche de oro perfecto para acabar con mucha clase un "show" de altura como este, mientras la audiencia bolchevique ovaciona al grupo con silbidos y aplausos sin fin.

"Trial by Fire" no tuvo agraciados resultados en el Billboard, sólo quedando en la 128.ª posición, porque verdaderamente, la estrella de Malmsteen ya se estaba apagando para muchos, y ahí estaban otros que suscitaban mucho más interés (Steve Vai, Joe Satriani y Tony MacAlpine eran más admirados). Sin embargo esa estrella aún centelleaba con la suficiente fuerza como para que se viera su brillo desde aquel concierto en la lejana Unión Soviética hasta cualquier otra parte del planeta. Como curiosidad añadir que la grabación en VHS salió el 1 de Julio de 1.991, un documento visual indispensable para cualquier fan...y no sólo del sueco.

(Mejor canción: "Far Beyond the Sun/Heaven Tonight").




...Y hasta aquí llega el último año de esta extensa lista que nos ha servido de repaso para saber que en los '80 también hubo obras musicales de categoría. Aunque 1.989 dio muchas más piezas (unas mejores que otras) que merecen nombrarse.

Sin ir muy lejos podemos contabilizar el último de esa etapa tan convulsa que vivió KISS, "Hot in the Shade" (uno de los de más larga duración que realizaron), al igual que el último que realizaron los más veteranos Jethro Tull o Nazareth, "Rock Island" (el intento de Anderson de rebatir esas críticas que le acusaban de sonar como Knopfler) y "Snakes 'n' Ladders" (uno de los discos más "heavies" de los escoceses de toda su carrera), respectivamente. Pudimos ver el intento de seguir de aquel Frankenstein musical que era Black Sabbath, esa vez con Tony Martin a las voces en "Headless Cross", y el último de Uriah Heep en los '80 tras cuatro años de silencio, "Raging Silence", con Bernie Shaw al micrófono; el otro gran éxito de Aerosmith llamado "Pump", quedó 5.º en el Billboard llevándose Siete Discos de Platino sólo en EE.UU.; un reorganizado Michael Schenker junto a Robin McAuley hundía aún más su credibilidad con "Save Yourself" y el sr. Coverdale repetía la misma fórmula del anterior "1.987" en "Slip of the Tongue", infinitamente inferior a aquél.

Por otra parte los "glammies" Britny Fox dejaban de captar el interés de la crítica cuando realizaron su segundo LP, "Boys in Heat" y los White Lion continuaban con "Big Game". Los suizos CHINA realizaron uno de los mejores discos de "AOR" europeo, "Sign of the Sky"; en aquel género también podría destacar la labor de los Bon Jovi noruegos, RETURN, con su tercer LP, "Straight Down the Line", y los alemanes ACCEPT dejaban de gustar a muchos fans al meter a David Reece como vocalista en "Eat the Heat". Individualmente Gary Moore terminaba con el "hard rock" que tanto le caracterizó en los '80 con "After the War", Joe Satriani se llevaba cada vez más elogios tras hacer "Flying in a Blue Dream", Eric Clapton llegaba al 2.º puesto de las listas británicas con "Journey Man" y Tom Petty se desligaba de los Heartbreakers con "Full Moon Fever", que se puso 3.º en el Billboard.

En otros terrenos los brasileños Sepultura se hacían un hueco en la Historia del "heavy" y un nombre en el "thrash" gracias a la obra maestra "Beneath the Remains", los "hardcoreros" Suicidal Tendencies sacaban la rareza "Controlled by Hatred/Feel like Sh*t...Déjà-Vu",  el genio danés del "black metal", King Diamond, sacó el conceptual "Cospiracy" y los irreverentes White Zombie, referencia para muchas bandas de "heavy" y "nu metal" de mitad de los '90, el "Make Them Die Slowly". En el mundo del "thrash metal" uno no puede olvidar los esfuerzos de dos de los Cuatro Grandes del "Thrash" Alemán: KREATOR con el aplastante "Extreme Aggression" y SODOM y su celebrado "Agent Orange" (los otros dos son TANKARD y Destruction), ni aquel disco que se llegó a convertir en uno de los más representativos del género, "Fabulous Disaster", de los Exodus.

Los debuts no se quedaron a la zaga en cuanto a cantidad. Por ejemplo ahí está el homónimo de los angelinos XYZ, producidos por Don Dokken y realmente sonando como la banda del cantante; los liderados por John Sykes, Blue Murder, también salieron aquel año producidos por el requerido Bob Rock; otros de L.A., Bad English, querían seguir con la moda del "hard rock" lleno de melodía; más "glammies" también quisieron probar suerte en el género, imitando a sus predecesores, aunque sin darse cuenta que el final de todo aquellos iba a estar muy cerca, como los ultrafiesteros WARRANT, que debutaron con "Dirty, Rotten, Filthy, Stinking Rich", los tejanos Dangerous Toys, los de Illinois Enuff Z'Nuff, los rusos Gorky Park, apadrinados por el siempre amable Bon Jovi; las dos bandas del mismo nombre, Pretty Boy Floyd, una estadounidense y otra canadiense, y los medio "funkies" medio "rockeros" de Boston, Extreme, que tendrían más éxito ya entrada la posterior década con aquella balada llamada "More than Words".
También salieron, de la Roadrunner, los canadienses Annihilator con "Alice in Hell" y los "thrashers" cristianos Deliverance. Entre tanto, un hombre que sería un referente en el llamado "rock" industrial, Trent Reznor (y que hizo que no pudiéramos ver a Rob Halford con los mismos ojos), debutaba con "Pretty Hate Machine", a la vez que lo hacían también las muy "heavies" Phantom Blue, y ese jovencito de Seattle, Kurt Donald Cobain (encargado de arruinar a todas aquellas bandas de "hard rock" y "heavy" americano en 1.991), no se pudo estar quietecito y sacó "Bleach".

En cuestión de directos podemos quedarnos con los de los veteranos RUSH y MAGNUM, "A Show of Hands" e "Invasion Live", respectivamente; el de los de Phoenix Sacred Reich, "Alive At the Dynamo"; aquel de los recordados "heavies" Stormwitch, "Live in Budapest", el del genio Frank Zappa, "You Can't do That on Stage Anymore, Vol. III", y el segundo intento de los clásicos SAXON, "Rock 'n' Roll Gypsies", no tan acertado como su mítico "The Eagle has Landed".


Y hasta aquí este extenso e intenso repaso por la década de los '80. Una década donde se vivió una explosión de creatividad y espectacularidad, un torrente de magia musical incomparable y una renovación de la etapa anterior que muchos vivieron con mayor o menor acierto. Una década de modas, muchas de ellas aún vigentes hoy día y otras recuperadas tras largos períodos de espera. Los años '90 no empezarían mal para muchos. El "hard rock" era lo que predominaba, la "fiesta" aún seguía para muchos, como demostraron Firehouse, Pretty Boy Floyd, Wild Boyz, Tigertailz, L.A. Guns, Dirty White Boy, Poison, Wildside, RATT y mayormente WARRANT, que arrasaron en 1.990 con el "hit" "Cherrie Pie". Pero algo empezaba a cambiar; los '90 se adivinaban mucho más crudos que los '80. La era Reagan había concluido en 1.984 y la de Goerge H. Walker Bush estaba próxima a acabarse. Esa nueva fase que venía se atisbaba más cruda; el muro de Berlín cayó, se reunificaron y se desintegraron varios países de la Unión Europea, comenzaba la post-Guerra Fría, la Dama de Hierro dimitió de su puesto de Primera Ministra (al fin) etc.

Y socialmente hablando el multiculturalismo y los medios de raíces alternativas se extendían haciendo furor entre los jóvenes, algo que hizo que la MTV cambiara de miras y se centrara en las nuevas corrientes musicales que surgían; todo lo anterior quedaba desfasado u "hortera", como se le llamaría coloquialmente. Los jóvenes veían el mundo de un modo más realista, más crudo, más violento (la Guerra del Golfo o el Genocidio de Ruanda hicieron mucho) y el primero en darle esa "patada al culo de un Mundo adormilado", como dijeron en las revistas de la época, fue el sr. Kurt Cobain, como ya hemos nombrado antes, que, con su "Nevermind" creó el "grunge rock" ("rock" sucio de toda la vida, con sonidos más distorsionados, llenos de melodía y con letras muy pesimistas y deprimentes), se convirtió en el ídolo de miles de jóvenes que siguieron su ejemplo y de jovencitas que se morían por sus huesos, y acabó con todas las demás bandas que podrían haber tenido éxito en los '80 pero que salieron demasiado tarde.

Otros también acabaron con sus anteriores etapas, como Pantera, que se convirtió en máximos exponentes del llamado "groove metal", Metallica dio un giro a su carrera con el amado y (más) odiado "Black Album". Aquellas bandas de "glam" y "heavy" americano intentaron adaptarse a las modas alternativas y nadie les prestó atención; para casi todos ya eran unos dinosaurios. Sin embargo el regusto de los '70 volvió con KYUSS (que heredaron el sonido de Black Sabbath), Pearl Jam (de Led Zeppelin) o The Black Crowes (de Humble Pie y The Rolling Stones). Sí, los '80 acabaron para no volver nunca más, y es que las modas de entonces no son las de ahora; aunque en nuestra memoria quedarán para siempre aquellos viejos LP's de aquellos grupos que con sus canciones bien tocaron la fibra sensible a toda una generación, o bien les hicieron bailar, o bien les hicieron coger un instrumento e imitarles, o bien les hicieron recordar a esa chica que tanto querían o bien les hicieron prepararse para una noche de fiesta sin fin. Esa fiesta nunca se irá de nuestra memoria, y ha sido excitante recordar tantísimos nombres de bandas y discos.

Pues...larga vida a aquellos que consiguieron dar tanto desde 1.980 hasta 1.989, porque su llama siempre seguirá despidiendo un calor infinito y jamás se apagará. De hecho hay varios nombres a los que hay que dar gracias a Dios de que hayan existido en esos años, como los de los/las inmortales Ozzy Osbourne, Robert Halford, Phil Lynott, Lita Ford, Ronnie J. Dio, "Dimebag" Darrell Abbott, Angus Young, David Gilmour, Glenn Hughes, Alice Cooper, Yngwie Malmsteen, Kelly Johnson, David Coverdale, Eddie Van Halen, David L. Roth, Gary Moore, Doro Pesch, Ian Anderson, Steve Harris, Scott Ian, Rick Allen, Ann Wilson, Michael Monroe, Joe Satriani, Paul Stanley, Dave Mustaine, Lemmy Kilmister, Michael Schenker, Freddie Mercury, Akira Takasaki, Sebastian Bach...y muchos, muchísimos más. Sería imposible nombrarlos a todos, pero sí se podría decir que sin ellos nada habría sido lo mismo.

Aquí he llegado a reseñar según mi propio criterio los 100 Mejores Discos (aunque parezca mentira) de los '80, pero nunca estaría de más darle un repaso a los 100 Mejores de los '90 o de los '70...aunque eso ya se hará en otro momento.


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