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viernes, 18 de marzo de 2016

Rockliquias en los 80: 1.988 Part. 2 (colaboración Christian Jiménez)

Y con esto concluye el penúltimo año de esta genial década:

        -Al igual que resultaba imposible pasar por los '80 sin hablar de la divas del "hard rock" Lita Ford también resulta imposible hacerlo sin colmar de elogios a quien fue y será (aunque ya no esté entre nosotros) uno de los más hábiles guitarristas del "heavy metal", hoy cumpliéndose ya once años y tres meses de su trágico asesinato, "Dimebag" Darrell Abbott.

Para hablar de esta pequeña joya del género, hoy ya olvidada por el 90% de los fans del grupo junto con todos los demás discos de su etapa ochentera, hay que irse un poco más lejos. Hasta más o menos 1.985, cuando increíblemente Pantera habían sido considerados como algo más que la típica banda local que copiaba la música de los grandes. Cierto es que ellos alababan y se influenciaron de monstruos inalcanzables como Scorpions, Van Halen, Judas Priest o sus más coetáneos Mötley Crüe, pero a partir del tercer disco del grupo se empezó a perfilar su futura silueta de gran formación dentro del mundo del "heavy". Ese disco fue "I Am the Night", una rareza digna de coleccionarse para conocer el pasado de Darrell & co.. El LP salió con apenas 30.000 copias, y en él el "glam" de los comienzos empezaba a tornarse con furia hacia un "heavy" con toques de ACCEPT, pinceladas de Quiet Riot y reminiscencias de los KISS más metálicos. Pero en todo esto se veían una serie de tensiones en el seno de la banda; mientras Darrell deseaba virar el sonido hacia caminos más duros el vocalista Terry Glaze quería seguir manteniéndose dentro del estilo "glam/hair" que tanto estaba de moda en aquellos momentos. Podemos encontrar alguna que otra similitud en la relación entre Glaze y "Dimebag" y la que tuvieron que finiquitar un año antes Eddie Van Halen y David L. Roth; en fin...que el sr. Glaze se marchó con viento fresco.

Y es que al guitarrista le tiraba más el otro movimiento que tan en boga estaba también en la época, el del "thrash". Tuvieron una influencia importante los trabajos "Master of Puppets" (Metallica), "Peace Sells, but Who's Buying?" (Megadeth), "Reign in Blood" (SLAYER) y "Spreading the Disease" (Anthrax) para el tejano. Ése era el contexto en el que quería enmarcar su estilo, también respetando sus miras de clásico "heavy". Pantera se mantuvo en un paréntesis total probando nuevos cantantes que encajar con el cambio que pretendía el líder. Se consideró a Richard Mythiasin, que ya militó en Agent Steel, y a Matt L'Amour, de DIAMOND, entre otros, pero la atención recayó en un nativo de Nueva Orleans llamado Phil Anselmo, que ya había estado en otras bandas.

"Dimebag", que era un ser inquieto para eso de la música, junto con su hermano Vinnie Paul y el bajista Rex Rocker ya llevaban compuesto parte del material. Cuando llegó el nuevo vocalista ya estaba prácticamente todo realizado. Como él mismo dijo "yo me encontré en una sala con un micrófono delante, eso es todo". Se volvió a recurrir a los estudios de siempre, Metal Magic, propiedad del padre de Vinnie Paul y Darrell; aquel, junto con el que era guitarrista de KEEL, Marc Ferrari, se encargaron de la producción, lo que le dio un matiz diferente a todo el conjunto comparado con los trabajos anteriores. Ferrari, además, cedió un tema de su propia cosecha que se pretendió incluir en el álbum de KEEL de 1.987, "Keel".

Entre las anécdotas a contar está esa de que el mismísimo Dave Mustaine invitó a Darrell a unirse a sus Megadeth; casi sucedió si no hubiese sido porque el líder de aquel grupo rechazara la propuesta de "Dimebag", que no era otra que la de que en el lote metiera también a su hermano, pero Megadeth ya contaba con un batería, así que se declinó aquella jugosa oferta. Ya hechas las canciones con muchos cambios de enfoque musical y grabado el disco, éste se puso a la venta el mes de Mayo y cosa curiosa acabó en el Billboard estadounidense figurando en la posición 133, atrayendo la atención de unos cuantos fanáticos del mundillo. Quizá no fuese un "Pyromania" o un "Defenders of the Faith", pero sí un disco al que hay prestarle un poco de atención. El tópico de ignorar la etapa anterior a los '90 de los tejanos hay que desterrarlo ya, porque "Power Metal" puede quedar perfectamente como uno de los LP's más intensos de finales de los '80, y quien diga lo contrario es que carece de oído. El disco, de diez temas y menos de 40 minutos, es un tratado breve pero arrollador de puro "heavy metal", inclemente y afilado, sin concesiones. El "glam" predominante de los tres anteriores desaparece sin dejar rastro y todo lo que queda es una base feroz y llena de rabia. Si "Cowboys from Hell" fue la joya de Pantera "Power Metal" fue el diamante en bruto, aquel que sólo necesitaba pulirse un poco, pero que en su áspera superficie ya se apreciaban las aristas que determinarían el futuro éxito del grupo.

Se nos presentan auténticos himnos al "heavy" más clásico, como "Proud to be Loud" o el inicial "Rock the World", una declaración de principios que ya dejaba claro quienes eran Pantera y que tenían mucho que demostrar, pero vemos que hay una amalgama de vertientes musicales muy perceptible. "Over and Out", "Power Metal" y el corte "Down Below", regrabado aquí y perteneciente al "I Am the Night", sacan el lado más bestia de los chicos, especialmente el de Vinnie Paul y su doble bombo; devaneos hacia el "speed metal" y rozando las paredes del "thrash", son las piezas más abrasivas del LP, confluyendo con las más pesadas "P.S.T. 88" (cantada por "Dimebag"...que no es que gozara de mucha capacidad vocal este hombre), "Death Trap" y "Burn!", de corte más clásicamente ochentero. "We'll Meet Again" (teclado incluido tocado por Jerry, el padre de los hermanos Abbott) y "Hard Ride" son la prueba de que el aspecto más comercial no se ha ido aún; estas dos parecen ser épicas baladas pero no llegan a serlo, que se quedan a medio camino entre la furibunda interpretación de Anselmo y esos virtuosos solos que se marca Darrell en un abrir y cerrar de ojos (a recalcar el de "We'll Meet Again", porque es uno que merece atención). "Riffs" y solos de lo más irascibles a cargo de un "Dimebag" desquiciado, una base rítmica que destroza paredes de cemento y una de las voces más impresionantes que también se hayan visto en esto del "heavy".



Aquí Anselmo no canta con esas tonalidades tan graves y cavernosas que adoptaría más tarde en los posteriores álbumes; aquí se dedica a lanzar agudos imposibles, en la línea del mejor Halford, y estridentes gritos de tonos rasgados, todo ello haciendo gala de un pletórico rango vocal espectacular. La imagen también cambió: en la portada del álbum se podía ver a los cuatro integrantes (Anselmo con una mata de pelo que ya quisiera tener ahora) diciendo adiós a aquellos maquillajes tan aparatosos, camisetas con brillantina rasgadas, pelos cardados y a aquellos pantalones y leotardos tan coloridos. Su "look" era más serio: chaquetas de cuero negro, vaqueros, muñequeras también negras, cinturones de balas...pasarían por la típica banda "thrash" de los '80.

Poco después todo cambiaría. Llegarían los '90, Pantera ficharían por una discografica mucho más importante, olvidarían lo hecho y se renovarían totalmente, llegando a crear escuela con su nueva manera de hacer "metal". Junto a Exhorder llegaron a ser los máximos exponentes de lo conocido como "groove" (algo así como un "thrash" más melódico y de gran distorsión sonora). Pero antes de que la década terminase ya eran una banda de altura...es algo que se sabe sin tener que recurrir solamente al celebérrimo "Cowboys from Hell".

(Mejor canción: "Rock the World").




        -La última banda que pertenecía a esa sagrada cuadrilla que ya todos conocemos como "Los Cuatro Grandes". SLAYER fue un grupo que por una cosa u otra nunca lograba el estrellato como sí les sucedió a Megadeth o Metallica. Quizá por eso de que su imagen y letras estuvieran vinculadas con el satanismo...pero no como ocurría con Iron Maiden, realmente SLAYER han mantenido siempre una imagen satánica que les ha traído problemas más de una vez y el que sus canciones hayan hablado de cosas como torturas, invocaciones diabólicas o campos de concentración no les ha ayudado mucho.

Lejos de todo lo moral y ético uno se centra en lo puramente musical y ve lo que es SLAYER. Una de las mayores influencias del mundo del "thrash", siendo un referente para muchas bandas de "metal" extremo. Aunque no empezaron siéndolo y ya está. SLAYER se formó en 1.981 en la Costa Oeste entre el guitarrista Kerry King y el batería Dave Lombardo, uniéndose poco después el otro guitarra, Jeff Hanneman y el chileno de origen Tom Araya a la voz. Como coincidían en gustos tocaban en clubs sobre todo versiones de Judas Priest y Iron Maiden. Ahí ya fue cuando comenzaron a flirtear con pentagramas, cruces bocabajo y toda esa parafernalia diábolica. La oportunidad les llegó cuando abrieron para una banda llamada BITCH en el club Woodstock de Anaheim, ya que fueron presenciados por un antiguo periodista musical convertido en productor llamado Brian Slagel, propietario de Metal Blade Records. Cuando acabaron el buen hombre les ofreció que grabaran una canción para un recopilatorio llamado "Metal Massacre", a lo que aceptaron y así consiguieron su primer contrato. Siguiendo esa tónica en 1.983 los chicos se meten en el estudio, y sin dinero para hacer un LP en condiciones se ven obligados a autofinanciarse. De esas sesiones donde hasta los padres de King aportaron dinero surgió el primer álbum de "thrash metal" extremo.

Metallica no sonaban como estos cafres. SLAYER asentaron las bases de una nueva manera de entender el "metal" con "Show no Mercy". El debut supuso el salto al mundo de la fama para el grupo y para la discográfica. Así se pusieron a realizar tours, aún sin mucho dinero en los bolsillos, un EP llamado "Haunting the Chapel" y tuvieron que lidiar con la idea del guitarrista Kerry King cuando decidió irse a los Megadeth de Mustaine. Aquello hizo que el músico se encontrara en una encrucijada entre ambas formaciones durante un tiempo, pero regresó al seno de sus SLAYER. Mientras "Show no Mercy" continuaba haciendo dinero el grupo grabó su segundo disco, "Hell Awaits", donde se extendían en la duración y tornaban aún más oscuro su sonido en detrimento de la velocidad y la rapidez. Fue su primera incursión en lo que podríamos denominar "thrash" progresivo, siempre con la temática satánica de fondo, por supuesto. Gracias a "Hell Awaits" SLAYER ganaban cada vez más popularidad y se llegó a convertir en uno de los mejores LP's de 1.985, no sólo por la opinión del público sino también por la de la crítica. De Metal Blade pasaron a formar parte de Def Jam, al firmar con Russell Simmons, para meterse en su tercera creación con el productor Rick Rubin respaldándoles. Y de "Hell Awaits" se fueron al otro extremo con "Reign in Blood", uno de esos álbumes esenciales del estilo.

Éste dejó las estructuras complejas para otra ocasión y se centró en la rápidez de nuevo. Pero no es una rapidez caótica porque sí, sino una rapidez llena de matices y madurez...aunque a uno le cuesta encontrarla, puesto que es el más rápido de SLAYER y también el más cafre. Aunque Columbia se negara a distribuir el álbum lo hizo Geffen y así consiguieron un Oro y se metieron por fin en el Billboard apareciendo en la 90.ª posición. Para todos los fans es el mejor, es el que se llevarían a todas partes...pero "Reign in Blood" sólo sería la punta del iceberg. SLAYER se fueron de gira junto a bandas como WASP u Overkill, sufriendo el abandono de Lombardo por su precaria situación económica, siendo este reemplazado por Tony Scaglione, aunque el mítico batería regresó al poco después.

En 1.987 Rick Rubin insistió en que el grupo grabase la versión de "In-a-Gadda-da-Vida" para el film "Golpe al Sueño Americano" (la única manera de encontrar a Poison y SLAYER juntos). Los de California no estuvieron demasiado satisfechos con el producto final (Kerry King dijo que aquella versión era un pedazo de mi***a) pero el tema fue el primero de ellos que se emitió en la radio. Y llegamos a 1.988, cuando, junto a Rubin otra vez, se meten en los estudios Hit City West de Los Ángeles para dar forma a una creación que ni ellos mismos imaginarían. En esta ocasión vuelven a cambiar de miras; querían dar un vuelco a su música y no repetirse, querían seguir impactando. Fue la primera vez que se sentaron a discutir seriamente lo que iban a hacer. Así que echaron la vista atrás, a su "Hell Awaits", y sustituyeron la rapidez por algo más consistente.

"South of Heaven", que salió el 5 de Julio, es un giro en la autopista discográfica de SLAYER. Los tempos se reducen, suenan más oscuros y menos descabellados, más pesados y menos veloces. Se sigue manteniendo un nivel de violencia sonora increíble, pero las chispas de la llama que saltaban en "Reign in Blood" aquí se reducen y el fuego se apacigua bastante. Araya también modifica su forma de cantar, su agresividad desciende a la par que el sonido y prueba con agudos vocales que nunca había hecho. Es un LP para dejarse envolver, para entrar en su densa atmósfera de distorsionados solos salidos del Infierno y golpes de batería apocalípticos. A la primera no, pero tras dos o tres veces de escucha acaba gustando más y más.

La primera, "South of Heaven", abre con un "riff" muy Sabbath. Una canción pesada, dura, agresiva, que nos muestra lo originales y buenos que pueden ser los chicos; las "heavies" "Live Undead" (atentos al agudo de Araya) y "Behind the Crooked Cross" son las que más nos pueden recordar a Metallica (por la voz sobre todo), aunque el estilo de SLAYER es inconfundible; se sigue la línea ya delimitada con piezas de lo más abrasadoras como "Read Between the Lies" o "Mandatory Suicide", se versionea la joya de los Priest "Dissident Aggressor" y se mantiene el espíritu juvenil de "Show no Mercy" en "Ghosts of War" y "Silent Scream". En contraposición tenemos la cambiante y épica "Spill the Blood", que cierra el álbum en la misma onda que "South of Heaven".



Fue el que menos le gustó a Kerry King, quizá porque su contribución a la causa fue menor que en anteriores ocasiones (estaba en el rollo ese del matrimonio), y fue toda una sorpresa para los seguidores y para la crítica del momento, que no lo miraron con buenos ojos al principio, pero SLAYER alcanzaron el puesto más alto del Billboard, el 57; "South of Heaven" fue Oro en tierras estadounidenses y canadienses, y llegó nada menos que al 25.º en Inglaterra, con Plata, y al 23.º en Alemania. Y, sobre todo, se puede considerar ya como el 4.º bastión del "thrash" junto a "Master of Puppets", "Peace Sells, but Who's Buying?" y "Among the Living" y como uno de los mejores discos de "thrash metal" de la Historia. Ahí es nada.

(Mejor canción: "South of Heaven").




        -En 1.986, MAGNUM eran una banda de "AOR" que había realizado el disco con el que se metieron definitivamente en el género, "Vigilante". Dicho LP tampoco era tan malo, simplemente, echando la vista atrás, resultó demasiado comercial en comparación con el anterior y mejor "On a Storyteller's Night", obra capital de la banda.

Aquel "Vigilante" consiguió un 24.º puesto en Inglaterra, exactamente el mismo que el previo, aunque la diferencia entre ambos es notable. Pero aquel hizo que las ventas de la compañía Polydor Records vieran un incremento bastante notable, así que con más presupuesto salieron los vídeos que promocionarían aún más a esos renovados MAGNUM. Con el éxito se embarcaron en tours incansablemente y en festivales; mientras tanto, los integrantes, en sus muchas giras por el Mundo ya iban componiendo el material para su próximo disco. En 1.987 se metieron en el estudio para grabar su disco definitivo, el que les ayudaría a cerrar una etapa. Para la hazaña pensaron en contar con los productores Roger Taylor y Dave Richards, quienes habían producido el anterior, pero hubo algunos conflictos con estos. Así recayó la labor sobre Albert Boekholt, quien se mudó con los chicos a los estudios Wisseloord en los Países Bajos.

Uno más que nada puede explayarse en el contenido de "Wings of Heaven", dejando a un lado la portada, que ya no estaba realizada por Rodney Matthews (el que creó la de "Storyteller's"). La historia sobre dicho álbum no es muy extensa; tras la intentona tan comercial que pretendieron con "Vigilante", lo que decidieron fue volver a 1.985 y fijarse en el material que grabaron para "On a Storyteller's Night", combinando tanto el poder del "hard rock" con la belleza de las melodías.



Con el éxito que habían tenido muchas bandas americanas del momento como Guns 'n' Roses, Whitesnake y los más veteranos Aerosmith, MAGNUM, al igual que su compañía, Polydor, quisieron conseguir algo con lo que destacar en el mercado norteamericano. Por ello se endurecieron, pero para nada perdieron ni un ápice de su carisma ni la melodía de los teclados de Mark Stanway desapareció. Sólo se equilibró el resultado final; lo que parecía inconsistente por culpa de la intromisión total del "AOR" en "Vigilante" aquí se consolidó y el sonido pareció reestablecerse, ofreciendo un repertorio de infarto:

        -"Days of No Trust" abre con mucha energía el LP. Una canción con una melodía muy emocionante y un ritmo bastante alegre que hace contraste con lo que habla. Clarkin la escribió en parte en Suiza tras terminar "Vigilante" y en ella se comenta los diferentes aspectos que azotan la vida de las personas, como las mentiras, la melancolía, los poderes políticos, la pérdida de la esperanza, aunque claro, musicalmente no se pretendió que sonara depresiva. En el minuto 4:54 las guitarras se desvanecen y dejan paso a un dulzón teclado que cierra maravillosamente la canción.

        -Se sigue con la grandilocuente "Wild Swan", de más de seis minutos. Progresiva a veces, "aorera" de vez en cuando, pero "rockera" hasta la médula, resulta una de las mejores por sus cambios de ritmo y por la potencia de la voz de Catley. Casi a la mitad surge una de las más espectaculares vueltas de tuerca en el sonido, con Stanway dándolo todo en los teclados y haciéndonos sentir las letras que el cantante nos grita y que Clarkin escribió al ver un documental en la televisión donde unas aves, aún siendo cazadas, se movían e incluso volaban: "Por encima del mar, sobre las Alas del Cielo, donde la plata corta como una navaja...me despido de esos barcos del océano donde viajábamos en la noche". Como se puede entrever, se habla de la libertad, de la búsqueda de un lugar en el que estar a salvo, con lo cual enlaza muy bien con la anterior "Days of No Trust".

            -Los bombazos de batería tan resonantes nos traen recuerdos de aquellas "Lonely Night" y "Midnight", que vienen de "Start Talking Love", una de las más comerciales del LP, con una estructura muy "rockera" y "aorera" a partes iguales. Puede parecer una especie de mezcla entre Foreigner y Bon Jovi, pero con la personalidad incomparable de MAGNUM. Escrita por Clarkin a la luz de una vela y con una botella de vino, se habla del amor perdido y la reflexión de una separación.

        -Los oníricos efectos que crean Mickey Barker al golpear los platillos, Clarkin con su cristalina guitarra acústica y los sintetizaores de Stanway, que envuelve un ambiente casi de cuento oscuro de hadas, se desarrollan en "One Step Away". Catley nos cuenta cómo un hombre es persuadido por un malvado espíritu que le tienta a ir con él, pero él acaba resistiéndose y le insta a dar "un paso atrás". Es una canción fácil, disfrutable, más experimental que las anteriores se podría decir, musical y líricamente hablando.

        -Unos delicadísimos teclados entran con la cálida voz de Catley y unos rasgueos casi tímidos de guitarra en la impresionante "power-ballad" "It must Have been Love", uno de los puntos álgidos de "Wings of Heaven". La ternura de HEART y la pomposidad sonora de ASIA se cruzan en una soberbia composición, con voces del Coro de Gospel de Londres incluídos, que nos ofrece el punto de vista de una mujer sobre una relación amorosa.
Clarkin quiso cambiar ese cliché de "el chico es quien habla de la chica" que abundaba en las baladas de "rock".

        -El toque de "Vigilante" aparece de nuevo en "Different Worlds", una canción muy adictiva prácticamente dominada por los teclados y una secuencia de programación que sin embargo habla de algo que los chicos vieron en un viaje a Niza. Primero se encontraron con la parte rica de la ciudad y luego, cerca de allí, con la pobre. Degradación y opulencia en un mismo sitio; aquello conmovió a Clarkin, que convirtió a Catley con sus letras en una especie de predicador que se quejaba de aquella situación de justicia, aunque el tema tenga el mismo estilo musical dicharachero que la también melancólica "Days of No Trust".

        -Una muy emparentada con la anterior es "Pray for the Day", aunque con una melodía más emocional y desgarradora. Iglesias austríacas, recuerdos de inocentes que perecieron en el muro de Berlín y asesinatos injustificados se cruzan con unos gruesos "riffs" de guitarra, un ritmo enérgico y sólido, un épico solo de Clarkin, un estribillo inolvidable y unos golpes sobre las teclas del sintetizador que parece pretender sumergirnos en el imaginario que plantea Catley para nosotros: "recuerda, en el borde (o en la frontera, según cómo quiera interpretarse), cuando la sangre se movía como el agua...asesinados por intentar escapar mientras el Mundo observaba estremecido".



        -Los fantasmas de Mark Knoplfer y Steve Howe pululan inevitablemente por la obra de arte del LP, "Don't Wake the Lion", una maravilla progresiva de diez minutos, dividida en dos partes, oscura, casi tenebrosa, de una maestría colosal. Una pieza que vale por todo un disco, por toda una discografía y por toda una vida. Es a MAGNUM lo que es "Budapest" para Tull o "Brothers in Arms" para Dire Straits. La guerra, la violencia, el paso del tiempo ("demasiado viejo como para morir joven", nos dice Catley) y los sentimientos de ira reprimidos ("no despiertes al león", como reza el título) dan forma a una no tan compleja estructura, pero sí repleta de deliciosos matices, especialmente la apabullante atmósfera que se consigue desde el minuto 2:46 al 4:01. Finalmente se acaba de manera trepidante regalándonos un broche de oro perfecto, la confirmación de que MAGNUM son maestros en su estilo.

"Wings of Heaven" sale a la venta el 11 de Julio, llegando al 5.º puesto en las listas británicas donde logra un Plata y con tres "singles" coronando los Tops, siendo el trabajo más exitoso de MAGNUM  en toda su carrera. Nunca repeterían un álbum tan irresistible, adictivo y fascinante. Obras maestras como esta, enmarcadas en el género del "AOR", no aparecen así como así cada dos días.

(Mejor canción: "Don't Wake the Lion").


        -Puede que para otro grupillo americano de la época, tras un arrasador éxito de ventas en todo el Mundo, como fue "Slippery when Wet", siguiera una línea descendente. Les solía pasar a muchos, pero, afortunadamente eso no le ocurrió a Bon Jovi.

En 1.986 se convirtieron en uno de los mayores grupos de "pop metal" gracias a su tercer LP, un trabajo que les encaramó a lo más alto de las listas y les hizo girar frenéticamente por todas partes para presentarlo. El Slippery when Wet Tour finalizó en Octubre de 1.987, habiendo sido cabezas de cartel para el Monsters of Rock en Inglaterra, y los integrantes se tomaron un tiempo de descanso. Con tanto momento para reflexionar decidieron componer demos sin ir en ninguna dirección en concreto, hasta que se tomaron en serio el trabajo a realizar y empezaron con la idea de un doble álbum, idea posteriormente rechazada por Mercury Records por lo costoso que eran ese tipo de LP's.

El guitarrista Richard Sambora y Jon Bon Jovi se pusieron a trabajar en maquetas, intentando primero encontrar un "single" que fuera el próximo "hit", pero como una vez dijo Bon Scott "nosotros no nos sentamos a escribir "hits", simplemente hacemos una canción que pueda funcionar bien en la radio. La discográfica nos obligó a hacer un "single" y así salió "Rock 'n' Roll Damnation"". Es decir, sentarse a hacer un éxito de ventas así como así es lo peor que pudieron hacer los dos músicos, porque tenían en la cabeza un tema que igualara a "You give Love a Bad Name", y eso era muy complicado ya.

Desesperados tuvieron que volver a contar con la ayuda de Desmond Child, con quien hicieron el material pertinente. Todo fluyó de una manera diferente y empezó a dirigirse hacia un nuevo concepto. Realmente no querían lo mismo que "Slippery when Wet"; sí, ansiaban un éxito, pero repetir la misma fórmula no iba a funcionar por muchas bandas que lo siguieran haciendo. Con Desmond Child salieron "Bad Medicine" y "Born to Be my Baby", la cual se grabó acústicamente (primer signo de cambio) pero por la insistencia de Bruce Fairbairn se regrabó con guitarras eléctricas y dotándola de un toque más "hard rockero". La producción fue un tanto diferente; Fairbairn traspasó un poco de sus experiencias con Aerosmith al sonido dulcificado de Bon Jovi.

Cuando se tenían las canciones, lo decisivo fue lo que vino después. Aquí los chicos, decididos a apartarse del movimiento que ellos mismos habían comenzado (bueno, comenzado...), imprimieron a su nueva creación mucha más versatilidad, para conseguir algo diferente y que les hiciera poner el listón muy alto como para repetir la misma jugada después. Así se introducen muchos más instrumentos y colaboraciones, como cellos (tocados por Audrey Nordwell y Scott Fairbairn), trombones (interpretados por el mismo Bruce Fairbairn), guitarras acústicas, harmónicas, órganos, etc., además de añadir coros a varias canciones para acentuar el carácter épico que querían conseguir. Hacen un homenaje a su tierra natal, New Jersey, y llenan el producto final de cowboys, polvo del desierto y espíritu de pistoleros, aparte de rendir tributo a los ídolos de los que se influenciaron, como Bruce Springsteen, Tom Petty o Aerosmith. Ponen toda la carne en el asador y el 19 de Septiembre ponen en circulación su nueva criatura, llamada simplemente como su lugar de origen, "New Jersey". El LP deja bien claro que la llama de Bon Jovi tiene luz para rato colocándose en un principio en el 8.º puesto de los Billboard y escalando puestos hasta llegar al primero por cuatro semanas.

El experimento del quinteto sale a la perfección. Se pone en primera posición en un buen puñado de listas: la inglesa, la australiana, la neozelandesa, la suiza, etc., consigue Platino en Austria, Alemania, Finlandia y España, Doble Platino en Australia y Gran Bretaña, Quíntuple Platino en Canadá y hasta la friolera de 7 Platinos en EE.UU., teniendo cinco "singles" coronando el Top Ten de los Hot 100. Otra vez se convierten en la banda más grande del año y, aún en 1.989, "New Jersey" sigue en 4.ª posición. Y es que hay que rendirse ante la grandeza de tal obra maestra. Ese regusto a algodón de azúcar que tenía el previo "Slippery..." se sustituye por una atmósfera más "rockera", densa y épica. La versatilidad que plantea el sonido hace de cada tema algo único, extendiéndose en duración para corroborar el grado de perfeccionismo y profesionalidad al que ha llegado el grupo:

      -"Lay your Hands on Me" empieza de forma grandilocuente, entre redobles, gritos y unos afilados punteos, para dar paso a uno de los mejores temas jamás compuestos por Bon Jovi. Un aspecto muy "soul" y clásico se rompe en el minuto dos con una canción de puro "rock" en la línea de los Aerosmith del "Permanent Vacation". Miles de bandas que han seguido el estilo de Bon Jovi, como RETURN o XYZ (cada uno en su línea), tuvieron que escuchar esta canción hasta hartarse. Si "Lay your Hands on Me" sonaba bien, "Bad Medicine" suena mejor, de ritmo fuerte y potente, sigue esa tendencia a endurecerse con el enfoque, por supuesto, a las listas...así acabó la 1.ª del Hot 100. La que más recuerda al "Slippery..." es "Born to Be my Baby" (la similitud entre ésta y "Livin' On a Prayer" es más que obvia), y además es una de las más "glam", otra hecha para triunfar. "Living in Sin" tiene una carga más emotiva, aunque eso no le sirvió para no ser vetada de la MTV por el contenido sexual que tenía el videoclip de dicho tema. "Blood On Blood" termina la primera cara, sin duda la mejor del disco; un pedazo de tema de seis minutos, de bellísimo teclado, de ritmo incansable y que trata de la lealtad y la amistad, con una interpretación vocal de Jovi que va más allá de lo inimaginable y un manejo a las seis cuerdas por parte de Sambora que pone los pelos de punta. Partes pausadas con partes épicas hace de esta (sin temor a equivocarse) la mejor canción de toda la discografía de la banda.
      



-Muy clásicamente se abre la segunda cara, con otro tema muy Aerosmith, "Homebound Train", seguido del denso y más pausado "Wild is the Wind", definido por los teclados de Bryan, unos sólidos "riffs" y ese tono tan rasgado de la voz de Jovi; un gran tema que podría haber sido un "hit" sin problemas. El lado más "westamerican" sale a relucir en "Ride, Cowboy, Ride", una pequeña introducción de mucho sentimiento "country" que se enlaza con la gran "Stick to your Guns". Generalmente la segunda cara del LP es más emotiva y emocionante que la primera. "Ya que los hemos metido en situación, désmosles ahora unos himnos grandiosos", debieron pensar los integrantes de Bon Jovi con respecto a sus fans. Y eso se nota porque después sigue la clásica "power-ballad" "I'll be There for You", de inolvidable estribillo y solo, y que también esclaó sin problemás el Hot 100 hasta ser la 1.ª de la lista. Sigue la más netamente "rockera" "99 in the Shade", para coger energías para el final y, para acabar con este pastel, la guinda la pone "Love for Sale", un curioso corte de aires "country" mezclado con un regusto añejo al estilo de los primeros Whitesnake (¿será por la voz que pone Jovi?). En algunas ediciones venía como "bonus track" la versión de la versión del "Love Hurts" de Nazareth (que parece que nadie va a versionear el original de The Everly Brothers), para rematar la faena con clase, aunque un servidor prefiere a McCafferty, la verdad.

Y con eso se acabó la carrera de Bon Jovi clásica. Lo siguiente serían álbumes que mandaban cuesta abajo al grupo poco a poco. Algo se podía salvar de algunos trabajos, pero no había la magia que se respiraba en los '80. Definitivamente los '90 no hicieron bien a este tipo de bandas. Hasta que ya, para tocar fondo (porque en mi opinión tocan fondo, uno muy oscuro) hacen el "Crush" sólo con el maldito y pesadísimo "It's my Life" de las narices teniendo éxito...en fin. Ahí estarán siempre "Bon Jovi", "7.800º Fahrenheit", "Slippery when Wet" y "New Jersey", una saga de discos a cual más inolvidable.

(Mejor canción: "Blood On Blood").



        -Una de las formaciones americanas básicas de los '80. Claro, no nos podemos dejar a Rough Cutt, WASP o Quiet Riot, pero DOKKEN siempre fueron de los más importantes y recordados. Paso a paso se fueron labrando una reputación envidiable en la escena californiana e internacionalmente y su discografía clásica resulta imprescindible si se quiere conocer y entender el "heavy metal" de la época.

Capitaneada por el carismático Don Dokken, la historia de este grupo comienza en 1.976 con la primera que tuvo el vocalista, Airborn, y con la que tocaba en varios clubs de L.A.. En esa primera encarnación se hallaban el bajista Juan Croucier y el batería Robert Blotzer, los que después militarían en RATT. En 1.979 se grabaría la primera maqueta de DOKKEN, producida por Drake Levin y esta vez con Steven Barry al bajo y Gregory Pecka a la batería. Aquello significó la carta de presentación, un "single" llamado "Hard Rock Woman", pero como banda siguieron los cambios para que Don quedara satisfecho. Aquel mismo año DOKKEN era Greg Leon (guitarra), Gary Holland (batería), Gary Link (bajo) y el vocalista.

Éstos hicieron un tour por Alemania donde conocieron al productor Michael Wagener, quien realizó, antes de que los chicos se separasen de nuevo, una grabación con ellos y la lanzó sin su consentimiento a través del sello Repertoire Records. A comienzos de los '80 volvieron a pasar por las tierras germanas con nueva sangre, George Lynch y Mick Brown más la vuelta de Juan Croucier. Allí siguieron grabando "demos" con Wagener y el manager de unos emergentes ACCEPT, Gaby Hauke, lo que les aseguró el contrato con Carrere Records. Así que, realizado a mediados de 1.981, salió el todavía básicamente "hard rockero" "Breaking the Chains", con Peter Baltes tocando en varias canciones, aunque no se acreditara al final mientras Don Dokken colaboraba en el "Blackout" de los Scorpions haciendo los coros (y que casi sustituye a Klaus Meine por la enfermedad de cuerdas vocales que éste arrastraba).

Con eso DOKKEN empezó a cimentar su fama en Europa antes que en EE.UU., cosa curiosa. Allí ya se ganaron una base sólida de fans cuando regresaron a hacer las Américas. El manager Cliff Bernstein les consiguió meter en Elektra y la posibilidad de reeditar aquel primer LP en su tierra natal. En 1.983 vio la luz la nueva edición que pasó sin pena ni gloria, aunque metiéndose en el Billboard. Teloneando a grandes como Blue Öyster Cult y realizando vídeos para la televisión la fama empezaba a crecer. Pero después de hacer el vídeo para el tema "Breaking the Chains", Croucier se largó a hacer fortuna con RATT, siendo reemplazado por Jeff Pilson.

El despegue absoluto vino con el más "heavy" "Tooth and Nail", confirmación total de la banda, que consiguió Disco de Platino y subir puestos frenéticamente en el Billboard. Al año siguiente las modas del momento cambiaron ligeramente a DOKKEN cuando hicieron "Under Lock and Key" en 1.985, cambiando su imagen por una más "glam" y puliendo su sonido para ser más comerciales, lo que les valió para otro Platino. Seguían teloneando a enormes como AC/DC, Judas Priest y DIO y se podía decir que ya tenían a EE.UU. en el bolsillo, siendo considerados como una de las mejores bandas de Los Ángeles en aquellos '80. Después de una gira con sus amigos Scorpions se metieron en el estudio para grabar una canción que formaría parte de la banda sonora del film "Pesadilla en Elm Street 3".

Con el definitivo "Back for the Attack" tenían su lugar asegurado en la Historia del "rock". Fue 13.º en el Billboard con Platino y 25.º en Canadá. El título ya lo decía: un trabajo de categoría que dejaba atrás todo rastro de la dulcificación de "Under Lock and Key" para ofrecer un sonido consistente y puramente "heavy" con trece perlas en su interior difíciles de olvidar; muchas de sus mejores composiciones se hallan aquí. Con todo eso salieron a patear escenarios junto a Van Halen, Metallica y Scorpions entre otros para el Monsters of Rock de 1.988. Y fue, precisamente, en esas giras de Abril, donde se embarcaron al país del Sol naciente, la cuna para que la nueva criatura de DOKKEN naciera. Los numerosos tours que hicieron entre tantos fans nipones de "heavy metal" americano dieron como resultado la ambición de querer congelar ese momento en el tiempo. ¿Y cómo se hacía eso? Grabando un disco en directo que recogiera la energía que DOKKEN eran capaces de imprimir en cada uno de sus shows, y que era mucha. Todo con la clase que implicaba el grabarlo en Japón, en la tradición de los grandes LP's en vivo de los '70. De hecho, si se presta atención, muchos clásicos de la música dieron sus mejores trabajos actuando en los escenarios asiáticos. Allí estuvieron Deep Purple en su "Made in Japan", Judas Priest en el "Unleashed in the East", Scorpions en "Tokyo Tapes" o MSG en su mítico "One Night at Budokan". Tocar en los legendarios Budokan (Tokyo) y Hammersmith Odeon (Londres) era la confirmación del esplendor que poseía todo grupo de "rock", y ya que estaban en uno de esos escenarios aprovecharon esa oportunidad, porque no iban a ser menos que otros.

Y como los japoneses, para eso de seguir a ídolos, se las pintan solos, su nivel de exigencia es siempre muy elevado, así que el nivel de DOKKEN tuvo que crecer sobremanera, interpretando un repertorio de trece temas grandiosos y creando un espectáculo sin igual. La expectación crecía mientras empezaban esos épicos primeros acordes de "Unchain the Night", lo que daba pie a una banda pletórica de cualidades, la misma que se expresaba de forma letal en "Tooth and Nail", con un Don Dokken dejaba alucinando a cualquiera con su gran registro vocal y su peculiar tono de voz, con los afilados y vertiginosos solos de George Lynch y esa potente base rítmica que eran Pilson y Brown. Los temas que mejor suenan son la épica "Dream Warriors", "Standing in the Shadows", "Heaven Sent", el instrumental "Mr. Scary", que nos deja claro que Lynch es uno de los mejores guitarristas de "heavy metal" de los '80, y ese fastuoso "Kiss of Death"...los del "Back for the Attack" como es lógico, pero había otros clásicos del repertorio de la banda que no podían dejarse atrás. Como, por ejemplo, están "When Heaven Comes Down", "It's not Love", la "power-ballad" "Alone Again" y "Just Got Lucky", todas de gran sentimiento, fuerza y dinamismo, hechas para dar un show de altura. Aunque en la versión original el repertorio fue ligeramente distinto el concierto terminaba con "In my Dreams". Dokken, Lynch y Pilson gritaban a coro el estribillo de la canción y un grito enfevervorecido de la audiencia dejaba paso a una gruesas guitarras y una batería demoledora. Terminando con el clásico golpe de batería, acababa la actuación.



En algunas ediciones aparecían extras y una canción de estudio, "Walk Away". El LP, de nombre "Beast from the East" y puesto en circulación el 16 de Noviembre, obviamente quedó por debajo de "Back for the Attack", siendo 33.º en el Billboard con un Disco de Oro; no así estuvo nominado en 1.990 a la Mejor Intepretación de Metal, que perdió por culpa del "One" de Metallica. De todas formas este ya clásico doble directo goza de suficiente calidad para ser de los más grandiosos de la época. Uno puede empaparse aquí de lo mejor de DOKKEN sin tener que hacerse con toda su discografía.

(Mejor canción: "Kiss of Death").




Así terminaba 1.988, con una serie de trabajos grandiosos, pero si eso no ha sido suficiente...

También podemos nombrar la resurrección que vivieron AC/DC con "Blow Up your Video", su reconciliación absoluta con crítica y fans tras unos discos más que mediocres; el esfuerzo para mantenerse a flote que hacían los suizos KROKUS con "Heart Attack", el colosal "Seventh Son of a Seventh Son" de Iron Maiden, el decente "Reach for the Sky" de RATT, que mejoró lo hecho en el previo "Dancing Undercover", el intento de volver a gustar los fans que vivieron Judas Priest con el durísimo aunque poco exitoso (¿y por qué no lo fue?, me pregunto yo) "Ram It Down" o la vuelta de Ozzy a sus raíces más metálicas y menos comerciales con "No Rest for the Wicked". Vimos cómo STRYPER se hacían más comerciales con "In God We Trust", declaración de intenciones por todo lo alto; el duelo interpretativo entre los Van Halen de Sammy Hagar en "OU812" (que llegó al n.º 1 del Billboard) y David L. Roth en "Skyscraper" (que llegó al 6), un cambio de estilo en EUROPE y su "Out of this World", la confirmación total de que Manowar eran muy buenos con el aclamado "Kings of Metal", la evolución de Guns 'n' Roses en "Lies", el último "hurra" que se marcaron Black 'n' Blue en "In Heat" o el hundimiento hacia la repetición que vivió Malmsteen en "Odissey", con J. Lynn Turner a la voz. Unos que sí gozaron de un merecido éxito nuevamente fueron RIOT con su "Thundersteel".

Por otro lado teníamos el esfuerzo más grandilocuente de Metallica en "...And Justice for All", que fue Óctuple Platino en EE.UU., y los más exitosos de Anthrax y Megadeth: "State of Euphoria" y "So Far, So Good, So What?", respectivamente. Los hornos nucleares emitían humos en forma de calavera en el "Survive" de Nuclear Assault, King Diamond nos hacía pasar miedo con aquella casa de "Them" y los "hardcoreros" Suicidal Tendencies se ponían ante un mausoleo en "How will I Laugh Tomorrow?" inaugurando un género muy prometedor.

En ese año también se estrenaron en el negocio los duros Bulletboys, los L.A. Guns con su obra homónima, que al principio fueron considerados unos Guns 'n' Roses de segunda, pero desmentirían eso al año siguiente. Parientes de Cinderella, los otros "glammies" Britny Fox también consiguieron bastante éxito con su debut al igual que las súper "rockeras" féminas VIXEN. Unos tuvieron también mucho éxito, pero en su país de origen, los suizos CHINA. Podemos contar además a Masters of Reality, los "thrashers" SADUS o ese primer disco del guitarrista Chris Impellitteri.

En los directos que se hicieron habría que contabilizar el "Alive!" de los guerreros polacos TURBO, el de Deep Purple "Nobody's Perfect", el que grabaron Mötorhead en su paso por el festival Giants of Rock, "Nö Sleep at All"... Está también por ahí el de los icónicos Iggy Pop, "Live at Whiskey-a-Go-go", y Frank Zappa, "Guitar", y el de los veteranos Supertramp y Pink Floyd, "Live '88" y "Delicate Sound of Thunder", respectivamente.

Y en todo este jaleo no podemos obviar a Living Colour y su "Vivid", que con él revolucionaron el mundo del "rock" a partir de sus derivaciones hacia el "funk", el "jazz" y el "hip-hop", abriendo una nueva brecha musical para la década posterior.

...y con todo este bullicio los '80 se disponían a terminar. Dentro de poco se comentará 1.989, con el que ya daremos carpetazo y tentetieso a esta gran década que ya se merecía de una vez por todas un reconocimiento así de extenso.




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