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Rockliquias en los 80: 1.984 Part. 2 (colaboración Christian Jiménez)

A un paso de acabar 1.984.
Sólo 5 álbumes más:


        -Aquel mes de Julio destacaría un buenísimo grupo de "rock" que llevaba 8 años haciendo discos, Yesterday & Today, o simplemente Y&T.

Comenzarían en 1.976 con su álbum homónimo, un disco de "hard rock" crudo, entretenido y puramente de los '70. Entraron con muy buen pie en la posterior década pariendo joyas como "Black Tiger" ('82) o "Mean Streak" ('83). Aquel 1.984 darían vida a su más exitoso álbum; quizá no el más representativo de su carrera, pero que gozaba de tal innegable calidad que merece ser nombrado como uno de los mejores del grupo y de aquel año.


Y&T, con "In Rock We Trust", merecen ser idolatrados por su fidelidad por todos aquellos que tenían fe ciega hacia el "heavy metal" más puro. Quizás se respiraba un aroma a SAXON, puede que a Whitesnake, o que hubiera leves regustos de Def Leppard, DOKKEN y TRIUMPH. Eso era lo que mostraba este magnífico plástico; las raíces clásicas y "blueseras" se apartaron dejando el espacio a un "rock" que despedía N.W.o.B.H.M. por los cuatro costados.

El título y el mítico símbolo de la portada que fue Rock, "The Robot" lo decía todo, es una declaración de principios. Pero si había dudas dentro podemos oír estandartes del género como la clásica apertura "Rock 'n' Roll's Gonna Save the World!", las fuertes y melódicas "Lipstick & Leather", "Your Love is Drivin' me Crazy" o el "hit" "Don't Stop Runnin'!", junto a otras más duras y rápidas como "She's a Liar" o "Break Out Tonight" y las altilocuentes baladas de retazos "AOR" a lo ASIA "I'll Keep on Believin', do you Know?" y "This Time".


En éstas Dave Meniketti sonaba poderoso, emotivo y dinámico, como la guitarra de Joey Alves y los vigorosos "riffs" que arrojaban sus seis cuerdas o los golpes que pegaba Leonard Haze en la batería. Todo apoyado por la mano maestra de Tom Allon, que ya demostró su ingenio produciendo a Priest y Leppard.

El puesto 46.º en el Billboard y el 33.º en las listas inglesas pudo haber significado una decepción para un grupo recién formado, pero para Y&T significó su más alto posicionamiento y un verdadero orgullo, porque su trabajo llegó al Oro en EE.UU. y captó la atención no sólo de su cada vez más alta audiencia sino también de la crítica.

Sin duda, tanto la banda como "In Rock We Trust" merecen constar en la Historia del "hard rock/heavy" cuando se mencionan grupos y álbumes pertenecientes a ella.

(Mejor canción: "Rock 'n' Roll's Gonna Save the World!").



        -Es vital nombrar de nuevo a los ingleses aquí, porque realmente se lo merecen. Aquel 15 de Septiembre salió al mercado una de las obras más elaboradas y completas de su discografía (tanto en portada como en la música) y del género, ya que para muchos "Powerslave" sería el inicio de lo conocido como "metal" progresivo. Con él, los chicos de Iron Maiden volvieron a demostrar el virtuosismo, la destreza y la capacidad creativa que poseían.

Con la entrada del experimentado "Nicko" McBrain a la batería el sonido evoluciona, se hace más trepidante y contundente de lo que ya era, Dickinson demuestra ser un excelente compositor y otra voz que no fuera la suya no podría haber cantado en este LP, las afiladas guitarras de Murray y Smith se baten en rapidísimos duelos al estilo de Tipton/Downing y Harris llega a la perfección componiendo el último tema del disco (del que ya se hablará). Se profundiza en las temáticas de la épica, bélica, política y en la leyenda del Antiguo Egipto que tanto impresionó a Harris.



En Inglaterra, donde fue Oro, llegó a la 2.ª posición; en EE.UU., siendo Platino, llegó a la 21.ª; en Canadá otro Doble Platino, y otras altas posiciones en listas internacionales. Pero fue porque "Powerslave" tenía fórmulas ganadoras:

Por un lado, estaban los "singles" más comerciales "Aces High" (20.ª posición en Inglaterra) y "Two Minutes to Midnight" (11.ª); luego, las muy "heavies" "The Duellists" y "Back in the Village", en las que se veía la faceta más épica y hábil de la banda, donde tampoco faltaban la velocidad y la accesibilidad en el sonido; y, por último, esa inmersión en el progresivo que llevaron a cabo en la de Dickinson, "Powerslave", magistral pieza de 7 minutos con momentos memorables, y la de Harris, "Rime of the Ancient Mariner", la que decíamos antes.


Ésta, obra maestra del grupo y del "heavy metal" por los siglos de los siglos e inspirada en el poema de Samuel T. Coleridge, aborda durante casi un cuarto de hora cambios espectaculares de ritmo, de ambiente (atención del 5:07 al 7:31), de sonido, usando versos del propio poema, y elevando la capacidad de Maiden a niveles impensables.

Con todos estos elementos y totalmente desligados de la N.W.o.B.H.M., que ellos mismos inauguraron, demostraron no ser la típica banda de "heavy metal" de los '80, embarcándose en una gira apoteósica que incluyó el macrofestival Rock in Rio (cuando de verdad era Rock in Rio. No digamos lo que es ahora) y que terminaría en un legendario álbum en directo...del que se hablará en otro momento.

(Mejor canción: "Rime of the Ancient Mariner").




        -Ritchie Blackmore hizo fortuna en RAINBOW, Ian Paice y Jon Lord venían de acompañar a su amigo Coverdale en Whitesnake e Ian Gillan de hacer un rarísimo experimento llamado "Born Again" con Black Sabbath. Así, el 29 de Octubre de 1.984, y tras 11 años desde aquel "Who do We Think We Are", el "Mark II" al completo (Gillan/Blackmore/Glover/Lord/Paice) de uno de los más legendarios grupos de "hard rock" de todos los tiempos publica su última obra maestra, "Perfect Strangers".



Este resurgir inesperado fue una sorpresa para los fans, que ya habían enterrado en la nostalgia al grupo, rememorando tiempos mejores al poner en sus tocadiscos los clásicos "In Rock" ('70) o "Machine Head" ('72). Fans que, como un servidor, consideraban aquella etapa con Gillan la mejor. Pero también lo fue para la crítica, que los habían relegado al olvido en pos de querer recibir nuevas formaciones más novedosas y cayendo en la ignorante creencia de que alguna de ellas podía sustituir a la arrolladora máquina que fueron Purple en un tiempo pasado...¡pero qué gran error pudieron cometer algunos si pensaban así! Y los hubo, ¿eh?
Afortunadamente, el ingenio del quinteto no se había extinguido del todo, y se demostró en esta maravillosa resucitación. Más que un resurgir a secas fue una renovación. Aquella pasmosa apertura "Knocking At your Back Door" (7.ª en el Mainstream Rock Tracks) lo corrobora. De estremecedora introducción a cargo de Lord, se conjuga la esencia clásica de los Purple del "Machine Head" con la experiencia que se trajo el teclista de Whitesnake para sonar más accesible y los matices épicos que metió Blackmore en RAINBOW. 7 minutos dinámicos y enérgicos que nos devuelven la magia de los creadores del "Smoke On the Water" y del "No One Came".

El resto sigue esa tónica entre clasicismo y renovación, y habla por sí sólo. Tenemos a los Purple más "rockeros" en los trallazos "Mean Streak", "A Gypsy's Kiss" o "Under the Gun", todo lleno de estrépito sonoro en una cuidada producción que maneja Glover con mano maestra. Los momentos más épicos los disfrutamos en la pesada "Perfect Strangers", la grandilocuente "Wasted Sunsets" que podría haber encajado en "Who do We Think We Are" y el emocionante corte "Hungry Daze".



Gillan no está en el momento en el que se cascaba la garganta con "Child in Time", pero sus cuerdas vocales siguen conservando la fuerza de antaño; los demás miembros se expresan en sus respectivos instrumentos igual de bien que siempre, lo que les valió para alcanzar la 17.ª posición en el Billboard y la 5.ª en Gran Bretaña, consiguiendo Disco de Oro en su tierra y Platino en Canadá y EE.UU.

Datando de 1.984, y entre tanta sangre nueva, que un disco hecho por un grupo del que ya nadie se acordaba tuviera el éxito que tuvo sólo confirmó algo que siempre se ha sabido y de lo que ya se habló usando a Jethro Tull, Pink Floyd, Uriah Heep, The Rolling Stones o Wishbone Ash de ejemplo: que una vez más los maestros consiguieron superar a sus alumnos, y además en su propio patio de recreo, que fueron los '80.

(Mejor canción: "Knocking At your Back Door").



        -Comenzando en el grupo Popcorn Blizzard, este mitad actor, mitad músico, Marvin Lee Aday, o Meat Loaf, es conocido ya por todos como el creador, en colaboración con Jim Steinman y Todd Rundgren, de aquella "opera rock", que terminó siendo una obra de arte, "Bat Out of Hell", de 1.977. Y eso que alguien le dijo "¡un actor no puede ser músico!".

Su espíritu le ha estado persiguiendo, pero este muy egocéntrico artista no vivió sólo de aquel trabajo. En 1.981 publicó también el genial "Dead Ringer", que se colocó en la 1.ª posición en las listas inglesas.

El patinazo se lo llevó en "Midnight At the Lost and Found", pero en 1.984 llegó con un LP brillante y sin duda uno de los mejores de aquel año, "Bad Attitude", salido en Noviembre (aunque lo hizo en Abril del año siguiente en América), y que llegó a la 8.ª posición en Inglaterra donde consiguió Oro, aunque sólo alcanzase la 74ª en EE.UU. .

El resultado de su colaboración con gente diversa como Paul Vincent, Roger Daltrey, Paul Jacobs o Bob Kulick fue un disco vibrante y de gran calidad, con adictivas melodías por aquí y por allá, con grandilocuentes momentos donde vuelve a sobresalir esa vena épica en las composiciones pero sobre todo con un tono mucho más "rockero" en general.

Eso puede apreciarse en los cortes directos y excitantes "Jumpin' the Gun" y la mejor "Bad Attitude", de energía desbordante y un ritmo repetitivo que uno nunca se cansa de seguir, en el "single" "Modern Girl", n.º 17 en los "charts", o en el más "popero" "Nowhere Fast". Espectaculares también fueron "Surf's Up!", "Cheatin' in your Dreams" y el gran cierre del disco "Sailor to a Siren", broche de oro trepidante, de inolvidable estribillo y melodía y con Loaf sonando poderoso y emotivo a partes iguales.


El conjunto se desenvuelve muy asimilable y dinámico unido a atmósfera llena de altilocuencia musical que hace a "Bad Attitude" tan disfrutable y entretenido hoy en día como cuando fue compuesto. Esto demostró que Marvin Aday no sólo hizo un buen esfuerzo en "Bat Out of Hell", también podemos ver que lo hizo aquí, y que alcanzó grandes cotas de popularidad aún a mitad de los '80, siendo bien recordado por ello.

Pasaría mucho tiempo (nueve años nada menos) hasta que el cantante volviera para ofrecer música de tan alta calidad de nuevo, esta vez continuando con la saga que tanto éxito le dio en los '70, de título "Bat Out of Hell II: Back Into Hell".

(Mejor canción: "Bad Attitude").


        -Me parece vital nombrar el directo "Rock Will Never Die" que Michael Schenker sacó en Junio junto a su grupo, donde se encontraban Derek St. Holmes (guitarra), Andy Nye (teclados), Chris Glen (bajo), Ted McKenna (batería) y de nuevo Gary Barden a la voz, que ya venía de grabar "Built to Destroy".

Grabado en el londinense y colosal Hammersmith Odeon durante el 22 y 23 de Octubre de 1.983, nos hace testigos de acontecimientos importantes en el grupo. Los críticos de la época no apoyaron nada bien al "Built to Destroy", Schenker estaba en una gran deuda con Chrysalis (casi medio millón de libras) y ya no aguantaba más a Gary Barden ni su afición por la bebida. Cuando empezaron los tours del disco se podían soportar, pero al acabar el guitarrista alemán no lo podía ver. Por suerte dejaron juntos este fantástico LP como colofón, como último esfuerzo conjunto. Obviamente no es tan grande como aquel "One Night at Budokan", pero teniendo en cuenta el momento en el que fue hecho se puede decir que marcó el final de una etapa y el comienzo de otra muy diferente.



No haría falta explicar con mucho detalle este disco. Schenker siempre ha sido un genio a las seis cuerdas y sus ejecuciones son brillantes en clásicos de la talla de "Ready to Rock!", la instrumental "Into the Arena", la más adictiva "I'm Gonna Make you Mine" o la fastuosa "Rock Will Never Die". La garganta de Barden sonaba rebosante de fuerza, sobre todo en las piezas "Desert Song" y "Rock my Nights Away", y vocalista y guitarrista estaban respaldados por una banda de altura, así que el resultado es gratificante. Los aplausos, silbidos y gritos de un público enloquecido llenan de ecos el espacio y hacen de la sesión algo apoteósico. Pero si eso se nota en algún tema en específico es en la emblemática "Doctor, Doctor", canción compuesta por Phil Mogg y el propio Schenker en 1.974 cuando éste se hallaba en las filas de U.F.O. .



Aquí, aparte de ser interpretada con más energía que nunca, se hace aún más inolvidable el que estuvieran Rudolph Schenker y Klaus Meine, ambos de Scorpions, compartiendo escenario con Michael, hermano mayor del guitarrista, y Gary, dividiéndose éste en un dueto con Meine para cantar la canción. Siete minutos de auténtico frenesí que culminan en un solo apabullante de Michael mientras la audiencia le sigue con sus aplausos. Los últimos golpes de McKenna hacen que todo se llene de ovaciones...las últimas que el grupo (en la formación Barden/Schenker) recibiría hasta su reunión en 2.008. Este fue el último directo que MSG haría en los '80, quizá porque se presagiaba el final de una época y quería despedirse por todo lo alto. Pero tras este disco ya nada sería igual. Barden se iría para formar Statetrooper y tres años más tarde The Michael Schenker Group seguía conservando sus siglas MSG...pero corresponderían a The McAuley Schenker Group...

Antes de eso, este "Rock Will Never Die" llegaría a la 24.ª posición en Gran Bretaña y para muchos se convertiría en un plástico muy preciado, más por lo que significó que por el éxito conseguido. También tuvo su propia grabación en vídeo en el mismo Hammersmith para hacer más especial aquel momento.

(Mejor canción: "Doctor, Doctor").




...Pero no significa que hasta aquí llegara la banda sonora que acompañó a 1.984, sino que vale recordar la cantidad infinita de trabajos que surgieron desde el comienzo de Enero hasta el final de Diciembre.

Está claro que la batuta la llevaban las bandas ligadas a la N.W.o.B.H.M. y al metal americano. Podemos nombrar cientos y miles a un lado y al otro del charco: HELIX, que tuvieron su mejor trabajo, "Walkin' the Razor's Edge", al igual que Twisted Sister con "Stay Hungry"; SAXON, volviéndose más comerciales en su "Crusader"; Whitesnake, que evolucionaban por caminos también más comerciales con "Slide It In" y que claramente lucirían mejor unos años más tarde; Ted Nugent demostraba seguir en buena forma con "Penetrator" (aunque no tuviera mucha repercursión), Quiet Riot con "Condition Critical", RUSH con "Grace Under Pressure", Survivor con "Vital Signs" y el bueno de DIO con "The Last in Line", a la vez que KISS siguieron en sus trece con "Animalize"...

Pero no hubo buenas vibraciones para todos. Jethro Tull se metieron en una tumba con "Under Wraps" por culpa de las inclinaciones de su líder, al igual que pasó con Nazareth cuando hicieron "The Catch".

Aunque el café hay que traerlo para hablar de los debuts, porque uno se puede dormir si se llegan a nombrar todos. Valga esta lista para demostrar en qué estado de plenitud y poderío se encontraba el "hard rock" y el "heavy metal" en aquel año en concreto:
De California venían Rough Cutt, WASP y Great White con sus discos homónimos, Autograph con "Sign in, Please", Armored Saint con "March of the Saint", KEEL con "Lay Down the Law", los avispados cristianos STRYPER con "The Yellow & Black Attack" y OMEN con "Battle Cry"; Black 'n' Blue salieron de Oregon, ICON de Phoenix, Bon Jovi de New Jersey, Kick Axe y su "Vices", y RECKLESS y su "Heart of Steel", de Canadá; entre tanto la neoyorkina Wendy O. Williams aparecía rodeada de fuego y cuero en la portada del "W.O.W.".

Más lejos estuvieron los daneses Pretty Maids cuando sacaron "Red, Hot & Heavy" o los alemanes WARLOCK, con su impresionante Doro Pesch al frente, en su "Burning the Witches", o Grave Digger en "Heavy Metal Breakdown".
...y hubo muchísimos más, pero falta tiempo.

Aunque estos entusiastas de las tachuelas, el olor a gasolina, la rapidez y las canciones llenas de afiladas notas no pudieron igualar ni de coña a sus mentores ingleses que en aquel año sobresalieron por encima de todos ellos. Y es que por muchos imitadores que hubiera nadie se pondría a la altura de unos Judas Priest que sacaban la joya "Defenders of the Faith". Ellos eran la principal referencia por algo.

En el "thrash metal" Metallica lanzaba una de las obras maestras del género, "Ride the Lightning", y Anthrax salía a la luz en "Fistful of Metal"; en el "heavy" de tendencias "black" Mercyful Fate hicieron una gema intemporal, "Don't Break the Oath"; en el "power" americano Manowar sacaron el durísimo "Hail to England"; en la escena del "glam" unos veteranos, Hanoi Rocks, por fin hicieron un disco de producción internacional, "Two Steps from the Move", lástima que fuera el último, al mismo tiempo que Brian Adams sorprendía a todos con "Reckless", que fue n.º 1 en EE.UU. .

Lita Ford, Golden Earring, Pantera, FASTWAY, TNT, TOTO o Grim Reaper también contribuyeron aquel 1.984...y, por si fuera poco, los padres del "heavy metal" (no, Black Sabbath no), nada menos que el antiquísimo "power trio" de San Francisco, Blue Cheer, regresó tras una década con un LP que, con sólo ver el título, se sabía que era una declaración de principios: "The Beast is Back"...como se puede apreciar el listado es inmenso.
Dire Straits sacaron el directo "Alchemy; Dire Straits Live"; antes del "Two Steps..." Hanoi Rocks publicaron "All Those Wasted Years", Alcatrazz hizo lo suyo con "Live Sentence" antes de la marcha de Malmsteen, STYX realizaron "Caught in the Act" a la par que el original y conceptual vídeo de mismo nombre, y The Who se despidieron oficialmente del Mundo con "Who's Last", hasta mucho tiempo más tarde.

Entre tanta opulencia musical hay que destacar algo que se convirtió en una especie de acontecimiento tanto para bandas de "rock" como para los fans de éstas. Hoy en día casi nadie lo conocerá, pero "This is Spinal Tap", dirigido por Rob Reiner, fue uno de los films más originales de la recién comenzada década y hoy por hoy es una joya cinematográfica de importancia histórica hecha en el momento y en el sitio precisos. Este "mockumentary" (falso documental) narraba, a modo de sátira y en clave de parodia, el excentricismo de los componentes de la típica banda de "heavy metal" de los '80.

Eso hizo que cientos de grupos se mondasen de la risa, porque literalmente se veían reflejados en la cinta, y que los jóvenes del momento pudieran descubrir algunos de los entresijos de sus melenudos ídolos, que de otro modo no iban a averiguar.

Y la primera mitad de los '80 se acaba...




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