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viernes, 27 de noviembre de 2015

Rockliquias en los 80: 1.984 Part. 1 (colaboración Christian Jiménez)

La cosa marcha.

El "punk" era un mero recuerdo del pasado, y con la semilla de la N.W.o.B.H.M. implantada y el "boom" del "metal" americano ya se veían por donde iban a ir los tiros para las bandas de "rock" del momento. El "AOR" seguía acumulando exponentes y al vagón del "pop" y la New Wave se subieron muchos grupos, unos con más suerte que otros.

El "heavy metal", por otra parte, vería el nacimiento de una de sus vertientes más extremas: el "thrash metal", que definitivamente inauguraron Metallica y SLAYER (aunque nos podemos ir a 1.975 con el grupo Armageddon para ver sus orígenes). Y un género puramente creado a partir de una etiqueta, el "power metal", que en realidad sólo era "heavy metal" que trataba la épica, ejecutado con rapidez y un sonido potente y melódico a la vez, comenzaría a surgir tanto en Europa como en América. Ya lo desempeñaron Judas Priest y Iron Maiden en Gran Bretaña y Manowar en EE.UU., pero serían los posteriores Helloween sus pioneros.

Aunque para eso aún quedaba. Todavía a mitad de la década, la tónica era por una parte hacer cada vez más "heavy metal" en su más pura forma (Inglaterra) y por la otra seguir mostrando el lado más comercial y festivo del "rock" (América). Prácticamente todas las bandas parecían enganchadas a la N.W.o.B.H.M. y se notaba en los grupos veteranos que ya venían de los '70 y que se ponían a tocar el mismo sonido que sus coetáneos más jóvenes. Eso se reflejará en la lista de este año:



-Van Halen atravesaban un duro momento en aquellos '80. Las tensiones, cada vez más evidentes, entre el guitarrista Eddie, que quería experimentar con estructuras más complejas, y el cantante David L. Roth, que seguía con sus tendencias "poperas" de "rock star", no hacían sino presagiar el amargo final.

Tensiones que se hacían palpables en sus álbumes: en 1.981 salió el muy irreconocible "Fair Warning", el más serio y menos comercial, y al año siguiente uno plagado de versiones, "Diver Down", en un intento por volver a las listas de éxitos. Parecía realmente que el combustible de una de las formaciones más determinantes del "hard rock" se acababa, pero aún le quedaba algo para el tramo final.


Ese tramo fue recorrido a lomos de uno de esos discos obligatorios de escuchar si te autodeclaras fan del "rock", de esos por los que el tiempo no pasa...de esos que caen del cielo cada diez o quince años. Sin exageraciones, "MCMLXXXIV", publicado el 9 de Enero y con la portada censurada en Inglaterra, es uno de los 10 mejores LP's de la Historia del "rock". En él nos encontramos la esencia de los Van Halen de siempre revitalizada por el uso que le dio Eddie a los teclados (y lo que tuvo que luchar contra todos para conseguirlo no lo sabe nadie). Una breve introducción, entre épica y futurista, "1.984", nos invita a degustar el pastel que viene a continuación:


El "single" siempre soñado, "Jump", n.º 1 en el Billboard Hot 100, icono para la posteridad; la joya "I'll Wait", n.º 2 en el Mainstream Rock; la incendiaria "Panama", también n.º 2 más tarde en el Mainstream. Lo restante suena igual de vibrante y adictivo; "Top Jimmy" y "Drop-Dead Legs" sólo nos ponían a unos genuinos Van Halen sonando mejor que nunca, y "Hot for Teacher" era un excelso y irreverente autohomenaje; la banda no había olvidado sus raíces más festivas. Eddie se explaya a gusto con su técnica inimitable a las seis cuerdas y a las teclas, el ritmo de Michael Anthony y Alex es contundente y trepidante y, bueno, al oír a Roth en este álbum podemos entender lo de su apodo "Diamond Dave".
Todo suena consistente y coherente, arrolladoramente melódico, tremendamente vanguardista; sensual por un sitio, arriesgado por otro; glamuroso, divertido, emotivo y experimental a partes iguales, pero sobre todo "rockero" y sin que se pierda el carisma del grupo, así arrasó como arrasó. Diamante en EE.UU. alcanzando el 2 en el Billboard por cinco semanas, quíntuple Platino en Canadá y Oro en tierras inglesas. Es decir, que la lucha de Eddie tuvo su recompensa y el grupo llegó a lo más alto. Nadie podía pararlos.

Y así se sobrepasaron dos picos: el de popularidad y el de la relación entre Eddie y David. Éste se marcha de la banda. ¿Por qué?, lo vimos con David Gilmour y Roger Waters, el choque de egos era demasiado fuerte. Se acabó lo que se daba: un diamante musical, un irremediable "divorcio". Ése fue el precio que se tuvo que pagar por la inmortalidad.

Pero hay de todo en la viña del Señor...sobre todo si el Señor es "rockero".

(Mejor canción: "I'll Wait").


-El virtuoso multiinstrumentista Lars J. Yngve Lannerbäck, más conocido como Yngwie Malmsteen, demostró que podía manejar una guitarra como pocos y que comenzó con una tendencia que muchos otros imitarían: la de sacar álbumes instrumentales, acentuando la maestría a las seis cuerdas por encima de todo.

El guitarrista ya venía curtido de la banda de "heavy metal" STEELER y de las filas de la californiana Alcatrazz, grupo formado por Graham Bonnet, antiguo vocalista de RAINBOW, donde despuntó su técnica en "No Parole from Rock 'n' Roll".



Así, en 1.984, Malmsteen dejó con la boca abierta a todo el mundo el 5 de Marzo con la obra maestra "Rising Force". En el LP se combina un épico "heavy metal"  (posteriormente "power metal") muy barroco cimentado en la precisa ejecución del sueco con las influencias de la música clásica de Bach o Paganini que tanto admiraba éste junto a las que le dio otro genio, Ritchie Blackmore.
Acompañado de Jeff Scott Soto a la voz, Jens Johansson a los teclados y el otrora batería de Jethro Tull, Barriemore Barlow, este disco no es otra cosa que una prueba de la increíble y vertiginosa manera de manejar la guitarra que tenía Malmsteen, de rigurosa velocidad, concisa precisión y cristalina sonoridad, con complicadas técnicas como el "shredding" o el llamado "sweep picking".

Más que reconocible es ese manejo en las perlas "Far Beyond the Sun", "Black Star" o "Evil Eye" y en la extensa suite "Icarus' Dream". Soto sólo presta su voz a dos temas, "As Above, So Below" y "Now your Ships are Burned", y aunque luzca en un segundo plano, su voz llena de fuerza y altos tonos dota de un carácter propio a esas dos piezas.



El disco se convirtió en una Biblia para los que veían en la guitarra la máxima expresión de la música, llegando al 60 en el Billboard y siendo nominado en los Grammy a la Mejor Interpretación Instrumental de "Rock", cosa que no se pudo llevar, ya que estaba delante el "Escape" del veterano Jeff Beck.

Aún así, "Rising Force" ha quedado como una de las más exquisitas y legendarias muestras de lo que se puede llegar a hacer con una guitarra en el ámbito del "heavy metal", y eso es algo que muchos otros (imitadores) no han sido capaces de superar y ni siquiera de igualar.

(Mejor canción: "Icarus' Dream").


-Máximos exponentes en la escena "rockera" de L.A., RATT fueron uno de los mejores de aquella primera oleada de grupos de "hair/glam metal" que comenzaron a despuntar en los '80, junto con Mötley Crüe, Twisted Sister, los más veteranos Quiet Riot o los más "heavies" WASP.

Su sonido adictivo cogía fórmulas que ya habían usado Van Halen, Y&T, KISS, Whitesnake, etc., y lejos de querer sonar virtuosos y grandilocuentes como Alcatrazz o TRIUMPH éstos se centraron en algo simple: "hard rock" potente y con glamour. Quizás, lo más destacado sea la rasgada y chillona voz de Stephen Pearcy, que le distinguía de otros cantantes del mismo ámbito y género.



El 23 de Marzo, con la espectacular Tawny Kitaen al frente (muchos se compraron el LP a ciegas sólo por esa portada), salío "Out of the Cellar", una de sus mejores obras, que llegó a la 7.ª posición en el Billboard y a la 12.ª en Canadá consiguiendo, allí, Oro, y Platino en EE.UU. .

Parte de ese éxito se lo llevó el "single" "Round and Round", todo un himno americano que alcanzó el n.º 4 en el Mainstream Rock y el 12 en el Billboard Hot 100, y además ayudó la salida que le dio la MTV a la cantidad de videoclips que la banda hizo para promocionarse ante la juventud. Las guitarras de Robbin Crosby y Warren DeMartini, aunque sintetizadas, echaban chispas en las contagiosas y muy disfrutables piezas "You're in Trouble", "Lack of Communication", "Wanted Man" y "Scene of the Crime" y la base rítmica de Juan Croucier/Bobby Blotzer era incendiaria en las más veloces "She Wants Money" y "I'm Insane!".


Todas se desenvolvían a modo de himnos, con coros, estribillos que se repetían más de cinco veces, solos de perfecta ejecución y fáciles de asimilar y un ambiente divertido, como el que llevaba la propia banda en sus conciertos, bajo sus melenas cardadas, sus vestimentas de cuero tan chillón y brillantes cinturones de pirámides que se calzaban y esos maquillajes que se ponían en las jetas (Lita Ford tenía menos rímel que cualquiera de los integrantes de RATT). Una esperpéntica parafernalia que no servía más que para mostrar la cara más despreocupada, cachonda, ambigua y alegre del "hard rock", una cara que imperaba en la moda de la época.

Pasarían varios años para que RATT volviesen a hacer un disco tan bueno como este "Out of the Cellar".

(Mejor canción: "Wanted Man").


-Alemania siempre ha sido cuna de buenísimas formaciones en el "rock" y "heavy" desde hacía bastante tiempo, donde destacaron Epitaph y Lucifer's Friend haciendo una música muy emparentada con la de las bandas de Inglaterra. Sin embargo aunque éstas siguieron en los '80, los que se llevaron los laureles fueron Scorpions.

Ellos ya llevaban una década en el negocio musical y a cada disco se comercializaban más y más. "Blackout", su obra maestra, sonaba enteramente como una receta recién sacada del horno de la N.W.o.B.H.M., y la cúspide fue este "Love at First Sting", publicado el 27 de Marzo.



Americanizando totalmente su sonido y estilo, Scorpions se lanzan en cuerpo y alma a conquistar EE.UU. con un disco que puede que no sea el más representativo de su carrera, pero sí el que más vendió, quedando 6.º en el Billboard, 17.º en Inglaterra y ganándose el Disco de Platino en EE.UU. y Doble Platino en Canadá.

Cosa lógica; en este plástico se encuentran los famosos himnos que han sido coreados en todos los conciertos de los alemanes desde que se publicó. Grandes muestras de "heavy" adictivo como "Big City Nights", "Bad Boys Running Wild", "As Soon As the Good Times Roll" o el ya mítico "Rock You like a Hurricane", "single" que llegó al 25 en el Billboard Hot 100, junto a los rápidos "The Same Thrill" y "Coming Home" y una de las baladas por antonomasia del "heavy metal" de los '80, "Still Loving You" (64 en el Billboard Hot 100), desgraciadamente objetivo de muchos pijos al mencionar ésta como favorita del grupo y creerse fans del mismo...que nunca falten parásitos musicales, por favor.


En "Love at First Sting" no es que se cambie el estilo, sino que la dureza del "Blackout" se pule y se le añaden matices para hacer el sonido más accesible e incluso emotivo, porque es innegable que las guitarras de Schenker y Jabs continúan mostrándose pletóricas de fuerza, ejecutando grandes solos y "riffs", al igual que la voz de Klaus Meine.

Con esas perlas sonoras conquistaron por fin todos los rincones del Globo y formaron parte de la primera división del "heavy metal", junto a Judas Priest, Iron Maiden, SAXON, Motörhead o Quiet Riot, los grupos más prestigiosos del momento, y se embarcaron en una fastuosa gira que concluiría con el recordado directo "World Wide Live".

(Mejor canción: "Rock You like a Hurricane").


-1.981: el director de cine Paul Schrader le pide a Bruce Springsteen que componga la música para una película que se titularía "Born in the U.S.A.". Dicha película se estrenaría mucho después llamándose "Light of Day", pero aquello desembocaría en algo muy especial.

Este nativo de New Jersey, y amante de la música desde niño, llegó a lo más alto en 1.984 hablando de personas de clase trabajadora, de gente de a pie, de los que iban a la guerra, de los que estaban bajo los dirigentes políticos, de los sentimientos optimistas de la juventud y a la vez angustiosos que invaden el alma de todo ciudadano, pero sobre todo, exaltando el carácter patriótico por la tierra en la que se encuentra, los EE.UU. de América, dando a sus oyentes la oportunidad de reflexionar sobre ideales, moral y valores, haciéndoles sentir como parte de un todo, que era la sociedad americana.



Más patria no podía sonar esa ya clásica apertura desarrollada entre un teclado y unos duros golpes de batería con Springsteen confesando que él "había nacido en un pueblo de mala muerte" y que "la primera patada que le dieron fue cuando cayó al suelo". Palabras que llegan fácilmente al público de la calle siendo las dos primeras líneas del tema estrella de "Born in the U.S.A.", salido el 4 de Junio, (si hubiese sido publicado un mes después ya habría sido la leche) una obra irrepetible en la Historia del "rock" por lo que significó y por lo que consiguió. Nada menos que la 1.ª posición en las listas de Canadá, EE.UU., Australia, Inglaterra, y otras más; Triple Platino en tierras inglesas, la friolera de Quíntuple Diamante en las americanas (15.000.000 de discos. Ya quisieran los cantautores de ahora) y otros Multiplatinos internacionalmente, consiguiendo también que siete de sus temas quedasen como "hits" en el Top Ten.



Springsteen o "The Boss", como algunos le decían, se convirtió en estrella absoluta con un estilo a medio camino entre el "rock", el "pop" más adictivo y "country" del más clásico; de hecho, se aprecia de lejos la miasma de Creedence Clearwater Revival por los cuatro costados de este LP, aunque llenándose todo de melodía por la grandilocuencia que le daban al sonido los múltiples instrumentos que nos encontramos.

Aparte de ese inolvidable comienzo tenemos una "presleyana" muy bailable "Working On the Highway", la dinámica y alegre "Cover Me", los emotivos cortes, cargados de sentimiento y de múltiples interpretaciones, "Bobby Jean", "Glory Days", "I'm Goin' Down" o una fortalecedora "No Surrender", usada por muchos políticos para sus campañas, y otros más melancólicos como la preciosa "My Hometown" y la nostálgica "Downbound Train". Con ellas este disco está hecho para calar en el corazón de las gentes a las que homenajea el propio disco, por eso sus doce canciones se han convertido en himnos para unos y para otros.

Sin ir más lejos, es un álbum hecho por un americano para todos los americanos, donde sintetizadores, saxofones, guitarras, pianos y metalófonos se juntan en una gloriosa sinfonía para que el "Boss" transmita sus historias a un público totalmente arrodillado dispuesto a escucharle con atención. Esa reacción se sigue dando en muchos a pesar de haber pasado más de 30 años de la salida de esta obra maestra a la calle.


(Mejor canción: "Born in the U.S.A.").




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